No es posible que, de un tiempo a esta parte, todas las desgracias ocurran en nuestro país. Coincidiendo con los últimos años de gestión del actual presidente, el octenio negro de Sánchez, hemos pasado por las tragedias de un volcán, una pandemia, una dana, un apagón, unos incendios devastadores, la invasión de Ceuta, el accidente de la alta velocidad ferroviaria en Adamuz y ahora el de Toledo. Ni belcebú en su infinita iniquidad hubiera podido diseñar semejante castigo. O tal vez sí. La consecuencia es un país colapsado por una gestión errada e inexistente, curiosamente coincidente con el ciclo histórico de mayores ingresos: millones en forma de maná caídos desde Bruselas y las arcas del Estado a rebosar por unos devengos extraordinarios en impuestos, dado que la inflación grava a la ciudadanía y beneficia a Hacienda. La teoría de error humano, en el caso de Urda, no se sostiene porque, aunque fuera así, el base del problema está en el fallo concatenado de los dos sistemas de alerta existentes y en la no implantación del nuevo. En 2021, se adjudicaron 93 millones de euros para modernizar el modelo de seguridad de la línea Madrid-Sevilla. Venció el plazo de ejecución el pasado enero sin que el ERTMS, adecuado para la alta velocidad, esté aún implantado, pese a que el LZB existente está dando problemas reiterados.. Pero es que las carreteras están fatal, llenas de parches en el pavimento y sin mantenimiento, igual que los embalses y las obras hidráulicas, según denuncian los ingenieros, y los montes, atiborrados de maleza.. ¿Dónde está el dinero? Es lo que Ábalos y Puente deberían explicar.
No es posible que, de un tiempo a esta parte, todas las desgracias ocurran en nuestro país. Coincidiendo con los últimos años de gestión del actual presidente, el octenio negro de Sánchez, hemos pasado por las tragedias de un volcán, una pandemia, una dana, un apagón, unos incendios devastadores, la invasión de Ceuta, el accidente de la alta velocidad ferroviaria en Adamuz y ahora el de Toledo. Ni belcebú en su infinita iniquidad hubiera podido diseñar semejante castigo. O tal vez sí. La consecuencia es un país colapsado por una gestión errada e inexistente, curiosamente coincidente con el ciclo histórico de mayores ingresos: millones en forma de maná caídos desde Bruselas y las arcas del Estado a rebosar por unos devengos extraordinarios en impuestos, dado que la inflación grava a la ciudadanía y beneficia a Hacienda. La teoría de error humano, en el caso de Urda, no se sostiene porque, aunque fuera así, el base del problema está en el fallo concatenado de los dos sistemas de alerta existentes y en la no implantación del nuevo. En 2021, se adjudicaron 93 millones de euros para modernizar el modelo de seguridad de la línea Madrid-Sevilla. Venció el plazo de ejecución el pasado enero sin que el ERTMS, adecuado para la alta velocidad, esté aún implantado, pese a que el LZB existente está dando problemas reiterados.. Pero es que las carreteras están fatal, llenas de parches en el pavimento y sin mantenimiento, igual que los embalses y las obras hidráulicas, según denuncian los ingenieros, y los montes, atiborrados de maleza.. ¿Dónde está el dinero? Es lo que Ábalos y Puente deberían explicar.
