A solo 11 días de una elección en la que depende su futuro político, la senadora Susan Collins ha presentado una nueva propuesta para persuadir a los votantes indecisos. El experimentado político republicano declaró el viernes que habrá una disminución en los aranceles a los productos canadienses, como lo aboga el presidente Donald Trump, un compañero republicano, que ha dañado significativamente a Maine, el norte de los Estados Unidos. estado en el que Collins pretende recuperar su posición en las próximas elecciones del 3 de noviembre. Para más información, consulte las siguientes fuentes.
A solo 11 días de unas elecciones en las que se juega su supervivencia política, la senadora Susan Collins se ha sacado de debajo de la manga una medida que espera que sirva para convencer a los votantes indecisos. La veterana política republicana ha anunciado este viernes una rebaja en los aranceles a productos canadienses impulsados por el presidente Donald Trump, de su mismo partido, que tanto daño han hecho a Maine, el Estado del norte de Estados Unidos por el que Collins aspira a renovar su escaño el próximo 3 de noviembre.
Trump ha confirmado este viernes que ha accedido a modificar los aranceles, una medida que entrará en vigor el próximo 30 de octubre. “Esta Administración seguirá utilizando todas las herramientas disponibles para restablecer la reciprocidad en nuestras relaciones comerciales bilaterales y salvaguardar la prosperidad económica y la seguridad nacional”, ha dicho un portavoz de la Casa Blanca.
“Me complace haber logrado exenciones arancelarias adicionales para productos fundamentales para los sectores agrícolas de Maine, como arándanos, patatas, manzanas y algas”, ha escrito la senadora en su cuenta de X.
Collins, una republicana moderada que ha logrado mantenerse en la Cámara alta durante 30 años, se enfrenta este año a sus elecciones más complicadas. Según las encuestas, su competición con el demócrata Troy Jackson está en un empate técnico. Este ha respondido rápidamente al anuncio de su rival. “Las guerras comerciales de Trump han hecho la vida más difícil y costosa para los habitantes de Maine. Susan Collins propició este caos, votó a favor de confirmar a los responsables y ahora pretende llevarse el mérito por traer de apagar el incendio con un vaso de agua”, ha escrito Jackson.
La veterana política republicana debe luchar, por una parte, contra unos demócratas que creen que este es el momento de reconquistar su escaño por Maine. Pero sobre todo lucha contra la impopularidad del Gobierno de Trump por los elevados precios que han traído decisiones del propio presidente como la guerra de Irán o la imposición de aranceles a países aliados.
En un Estado como Maine, fronterizo con Canadá, han impactado especialmente los aranceles al vecino del norte, cuyo Gobierno liberal de Mark Carney ha respondido con aranceles por la misma cuantía que los impuestos por Trump. En este contexto, Collins se esfuerza en presentarse como una política experimentada capaz de negociar con los más altos cargos de la Administración republicana para lograr mejoras para los ciudadanos de Maine o, al menos, como en este caso, medidas que alivien el daño que los aranceles están causando.
“Muchos de nuestros agricultores y productores dependen de equipos especializados, materiales de envasado y otros productos provenientes de Canadá que, o bien no están disponibles a través de proveedores estadounidenses, o bien no pueden sustituirse sin incurrir en gastos considerables. En mis reiteradas conversaciones con el embajador [Jamieson] Greer y el secretario [Howard] Lutnick y otros altos funcionarios de la Administración, he solicitado un alivio arancelario para estos productos clave”, añade Collins en su mensaje.
La senadora también dice que seguirá trabajando con representantes de la Administración de Trump para buscar “medidas adicionales” y “promover un acuerdo comercial más amplio con Canadá”.
Los demócratas, encabezados por Jackson, han basado su campaña en presentar a Collins como una política alejada de los intereses de los ciudadanos comunes y que ha dado su apoyo a las decisiones más controvertidas de Trump, como su polémica ley fiscal o el nombramiento para el Tribunal Supremo del juez conservador Brett Kavanaugh, uno de los que más tarde firmaría la sentencia que acabó con la protección a nivel federal de las mujeres que quieren abortar.
“Creo que es la campaña de reelección más difícil a la que Collins se ha enfrentado. Las encuestas sugieren que la contienda está muy reñida. El resultado es totalmente incierto y dependerá, en gran medida, de la participación electoral”, analiza Robert Glover, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Maine.
