La proposición que buscaba gravar una parte de las fortunas de los más ricos de California, para destinar esos recursos a programas sanitarios y educativos, parece haberse quedado a medio camino en las elecciones del 3 de noviembre, de acuerdo con los resultados preliminares. De haberse aprobado esta iniciativa apoyada por rostros progresistas, se habría convertido en el primer impuesto de su tipo en el mundo, al destinar lo recaudado a programas sociales, y habría sentado un precedente en ese Estado, donde viven algunas de las personas más ricas del planeta.. Seguir leyendo
La proposición que buscaba gravar una parte de las fortunas de los más ricos de California, para destinar esos recursos a programas sanitarios y educativos, parece haberse quedado a medio camino en las elecciones del 3 de noviembre, de acuerdo con los resultados preliminares. De haberse aprobado esta iniciativa apoyada por rostros progresistas, se habría convertido en el primer impuesto de su tipo en el mundo, al destinar lo recaudado a programas sociales, y habría sentado un precedente en ese Estado, donde viven algunas de las personas más ricas del planeta.
El rechazo a la Proposición 40 llevaba la delantera este viernes, con un 54,7% de los votos, cuando ha sido escrutado el 64% de estos. Figuras demócratas reconocidas se pronunciaron en contra de ella, como por ejemplo Xavier Becerra, ahora gobernador electo, y Gavin Newsom, quien está por dejar el cargo. Ellos dijeron que preferían que se aplicara un impuesto de alcance nacional para evitar, a su juicio, que los milmillonarios y sus negocios emigraran a otros Estados.
La medida planteaba que los residentes del Estado con un patrimonio superior a los 1.000 millones de dólares pagaran un impuesto único equivalente al 5% del valor total de sus fortunas. Sus promotores esperaban recaudar así unos 100.000 millones de dólares, que destinarían principalmente a financiar el sistema de salud pública que atiende a las personas con menos recursos.
Se presentó como una iniciativa de justicia social destinada a obligar, por la vía fiscal, a los milmillonarios residentes en California a contribuir más, tal y como proponen algunos de los principales economistas de la actualidad.
Sin embargo, las encuestas mostraban que la medida dividía a los votantes. Sus promotores atribuyeron esa falta de consenso a una agresiva campaña publicitaria financiada con grandes donaciones de algunos de los empresarios más acaudalados de Silicon Valley, así como a la falta de respaldo del establishment demócrata.
Mark Zuckerberg, fundador de Meta; Jensen Huang, presidente y cofundador de NVIDIA; y Larry Page y Sergey Brin, cofundadores de Google, encabezaban la lista de los alrededor de 200 multimillonarios en la mirilla de la llamada Proposición 40. Entre los cuatro acumulan cerca de un billón de dólares de patrimonio.
Seis economistas galardonados con el premio Nobel —Daron Acemoglu, Abhijit Banerjee, Peter Diamond, Esther Duflo, Paul Krugman y Joseph Stiglitz— consideraban que el modelo que planteaba la iniciativa debería extenderse al resto del planeta, ante lo que calificaban como una contribución tributaria desigual de las familias más adineradas.
“California es el lugar adecuado para dar este paso histórico”, sostuvieron en una carta conjunta. “Si el Estado que alberga a algunos de los multimillonarios más poderosos del país vota a favor de gravar su patrimonio, se impulsará un movimiento para aplicar impuestos a las personas con un patrimonio neto ultraelevado en otros Estados y, con el tiempo, a nivel federal y en otros países”, añadieron.
La que sí obtuvo el respaldo de los votantes en los comicios de este martes fue la Proposición 3, que hará permanentes las tasas impositivas más altas para los residentes de California con ingresos anuales superiores a 371.000 dólares. Estos gravámenes se establecieron inicialmente con carácter temporal en 2012, durante una crisis financiera, y estaba previsto que expiraran en 2031.
Solo en California, los 200 superricos que habrían quedado sujetos al gravamen acumulan una fortuna estimada en 2,3 billones de dólares, equivalente al producto interno bruto anual del Estado, donde viven 39 millones de personas. Sus mansiones están en Beverly Hills, Los Ángeles, Newport Beach y Silicon Valley. Representan apenas el 0,001% de la población y, entre 2023 y 2025, la riqueza de varios de ellos aumentó un 144% impulsada por el auge de la inteligencia artificial, según un estudio del National Bureau of Economic Research.
Entre las grandes fortunas que también habrían sido alcanzadas por el impuesto figuran las de Dario Amodei, cofundador de Anthropic; Travis Kalanick, cofundador de Uber; Peter Thiel, cofundador de PayPal, y Jan Koum, cofundador de WhatsApp.
El impulsor de la proposición, el sindicato de Trabajadores de la Salud del Oeste (SEIU-UHW), calculó que la medida permitiría recaudar unos 100.000 millones de dólares. El 90% de esos recursos se habría destinado a financiar la atención médica, afectada por los recortes de la Administración de Donald Trump, mientras que el 10% restante se habría repartido entre asistencia alimentaria y programas educativos.
“Usted paga impuestos en cada cheque de su salario, mientras los multimillonarios pagan tasas mucho más bajas que las familias trabajadoras. Aun así, insisten en pagar menos, incluso cuando reciben exenciones fiscales cada vez mayores”, se lee en la descripción de la iniciativa legislativa.
Esa es una realidad que incomoda a muchos. Los multimillonarios de California pagan cada año alrededor del 0,2% de su riqueza en concepto de impuesto estatal sobre la renta: unos 3.200 millones de dólares. Esa cantidad representó, en promedio, el 2,4% de la recaudación total de este impuesto entre 2023 y 2025, según el análisis del National Bureau of Economic Research.
Otro dato: el impuesto sobre la renta que pagan los más ricos equivale apenas al 1,6% de sus ganancias patrimoniales, “una cifra muy inferior a lo que pagan los californianos comunes sobre sus salarios”, sostuvieron los seis Nobel en su carta.
Sergey Brin, uno de los impulsores iniciales del gigante Google, encabezó una campaña publicitaria de 100 millones de dólares para derrotar la Proposición 40 en las urnas. Los informes financieros estatales muestran que la oposición a la medida había recaudado más de 340 millones de dólares, sobre todo de multimillonarios del sector tecnológico.
Su tesis es que el esquema fiscal está mal diseñado y podría provocar la salida de algunos multimillonarios hacia otros Estados, así como la pérdida de ingresos fiscales, empleos e inversiones. “Cuando se acabe el dinero, Sacramento volverá con otro impuesto más”, advirtió uno de los anuncios pagados por el comité Building a Better California, en referencia a la sede del Gobierno estatal.
Brin, cuya familia abandonó la URSS cuando él era niño, aseguró que la batalla electoral se había convertido en un asunto personal. “Hui del socialismo con mi familia en 1979 y conozco la sociedad opresiva y devastadora que este sistema creó en la Unión Soviética. No quiero que California termine en la misma situación”, declaró al New York Times.
Quienes diseñaron la Proposición 40 cuestionaron los argumentos de Brin. El sindicato SEIU-UHW sostuvo que su fortuna se ha duplicado hasta alcanzar casi 300.000 millones de dólares desde la elección de Trump, y recuerda que Brin fue uno de sus donantes. El grupo gremial dijo que él es parte de un “pequeño grupo de multimillonarios” que, sostuvo, difunden falsedades sobre la medida para evitar pagar el impuesto.
La iniciativa también abrió una grieta dentro del Partido Demócrata. El senador progresista Bernie Sanders la respaldó. “La idea de que (los multimillonarios) digan que está bien que los niños mueran, que la gente no reciba la atención médica que necesita, que van a castigar a los habitantes de California… es indignante”, afirmó. La cúpula estatal del partido también la apoyó.
En el otro extremo se colocó el gobernador de California, Gavin Newsom, con aspiraciones presidenciales, quien cuestionó la estructura de la medida y sostuvo que un impuesto de este tipo debería aplicarse a escala nacional. Al igual que los opositores agrupados en torno a Brin, advirtió sobre el posible traslado de multimillonarios y sus inversiones fuera de California. Al diario Los Angeles Times declaró: “Esta medida estatal mal diseñada quitará recursos a maestros, escuelas, clínicas y la seguridad pública”.
En 2022, los californianos rechazaron la Proposición 30, una iniciativa que planteaba aumentar los impuestos a las personas con ingresos más altos. El resultado fue de 58% en contra y 42% a favor. La medida proponía elevar en 1,75 puntos porcentuales el impuesto sobre la renta de quienes ganaban más de dos millones de dólares al año y destinar los nuevos ingresos a programas de vehículos de cero emisiones y prevención de incendios.
