Los sobrecostes por los llamados «servicios de operación» no paran de aumentar el precio de la luz, concretamente en un 13%. En la segunda quincena de julio, la factura de la luz se infló en 17,57 euros extra por cada megavatio hora (MWh). Así, la factura acumulada del año 2026 ya se ha inflado hasta 3.160 millones de euros en 2026, según refleja el último Observatorio del Coste de los Servicios de Operación del sector energético.. Así, desde el 1 de enero de 2026, este sobrecoste promedia los 22,09€/MWh, en niveles similares al coste de las redes. Hasta la segunda quincena de julio, estos costes adicionales han superado los 220 millones de euros. Desglosando el recibo, se puede determinar que uno de cada siete euros pagados por la electricidad se corresponde a servicios de operación y ya no van destinados a cubrir el coste de la propia energía.. Este incremento se ha visto especialmente agravado por la aplicación de medidas extraordinarias como la denominada operación reforzada. Tras el apagón del 28 de abril de 2025, el uso de este mecanismo se ha intensificado de forma notable, provocando un aumento sustancial de los costes que soportan hogares y empresas.. Por ello, desde Aelec, proponen a la CNMC transparencia y desglose de los costes de operación del sistema y consideran «imprescindible» que refuerce la fiscalización de estos costes, especialmente los de la operación reforzada cuya eliminación generaría importantes ahorros a los consumidores, aliviando de forma directa los costes de producción industrial y liberando capacidad para un uso más eficiente de las renovables.. Además, exigen evaluar soluciones regulatorias que permitan asegurar una recuperación más estable vía costes regulados del sistema eléctrico de manera que se mantenga la financiación de los servicios necesarios, pero sin penalizar a la industria, logrando un equilibrio entre estabilidad de suministro y competitividad industrial.. Para todo ello, «es necesario avanzar hacia un marco fiscal estable y coherente con los objetivos de descarbonización, competitividad industrial y autonomía estratégica. La suspensión del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica y del Impuesto Especial a la Electricidad, entre otras, debe consolidarse de forma permanente, evitando la introducción de costes adicionales que encarecen artificialmente la electricidad».. El Observatorio denuncia que el incremento de estos costes está afectando negativamente a la competitividad de la economía. Por ello, consideran que es imprescindible alinear las decisiones operativas y regulatorias con los objetivos de reducción de costes, descarbonización y autonomía energética.
Los sobrecostes por los llamados «servicios de operación» no paran de aumentar el precio de la luz, concretamente en un 13%. En la segunda quincena de julio, la factura de la luz se infló en 17,57 euros extra por cada megavatio hora (MWh). Así, la factura acumulada del año 2026 ya se ha inflado hasta 3.160 millones de euros en 2026, según refleja el último Observatorio del Coste de los Servicios de Operación del sector energético.. Así, desde el 1 de enero de 2026, este sobrecoste promedia los 22,09€/MWh, en niveles similares al coste de las redes. Hasta la segunda quincena de julio, estos costes adicionales han superado los 220 millones de euros. Desglosando el recibo, se puede determinar que uno de cada siete euros pagados por la electricidad se corresponde a servicios de operación y ya no van destinados a cubrir el coste de la propia energía.. Este incremento se ha visto especialmente agravado por la aplicación de medidas extraordinarias como la denominada operación reforzada. Tras el apagón del 28 de abril de 2025, el uso de este mecanismo se ha intensificado de forma notable, provocando un aumento sustancial de los costes que soportan hogares y empresas.. Por ello, desde Aelec, proponen a la CNMC transparencia y desglose de los costes de operación del sistema y consideran «imprescindible» que refuerce la fiscalización de estos costes, especialmente los de la operación reforzada cuya eliminación generaría importantes ahorros a los consumidores, aliviando de forma directa los costes de producción industrial y liberando capacidad para un uso más eficiente de las renovables.. Además, exigen evaluar soluciones regulatorias que permitan asegurar una recuperación más estable vía costes regulados del sistema eléctrico de manera que se mantenga la financiación de los servicios necesarios, pero sin penalizar a la industria, logrando un equilibrio entre estabilidad de suministro y competitividad industrial.. Para todo ello, «es necesario avanzar hacia un marco fiscal estable y coherente con los objetivos de descarbonización, competitividad industrial y autonomía estratégica. La suspensión del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica y del Impuesto Especial a la Electricidad, entre otras, debe consolidarse de forma permanente, evitando la introducción de costes adicionales que encarecen artificialmente la electricidad».. El Observatorio denuncia que el incremento de estos costes está afectando negativamente a la competitividad de la economía. Por ello, consideran que es imprescindible alinear las decisiones operativas y regulatorias con los objetivos de reducción de costes, descarbonización y autonomía energética.
