En 2025 la valoración de la riqueza inmobiliaria de los hogares alcanzó los 7,73 billones de euros en España, habiéndose incrementado casi en un 13% con respecto al año 2024, según los datos que recoge el último Observatorio de la Vivienda y Suelo a partir del Banco de España. Con este nuevo incremento, la riqueza inmobiliaria lleva aumentando en España de forma ininterrumpida desde 2014, creciendo en los dos últimos años a doble dígito, impulsada por el encarecimiento de los inmuebles. De hecho, 2025 marcó tanto la mayor valoración de la riqueza inmobiliaria de los hogares como el mayor crecimiento interanual. Desde 2003, cuando arrancan las cifras, nunca se habían alcanzado los 7 billones de euros.
El fuerte crecimiento del parque y de los precios inmobiliarios desde finales de los noventa trajo consigo tasas interanuales elevadas a partir de 1998, superando el 20% anual en el periodo 2002-2004, hasta alcanzar una valoración del patrimonio de 6,24 billones de euros en 2007, en pleno «boom» del sector, superando en más de cinco veces el PIB. Sin embargo, a raíz del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la riqueza de inmobiliaria de las familias empezó a caer, una senda que se prolongó seis años hasta marcar el menor importe en 2013 con 4,1 billones.
En cuanto a las transacciones de 2025, su valor aumentó en un 3,1%. De esta forma, el valor total de las transacciones realizadas por extranjeros ascendió a 12.049,4 millones de euros, de los cuales el 92% correspondían a viviendas de segunda mano y sólo un 8% a vivienda nueva.
Cabe recordar que en 2019 el valor de las transacciones de adquisición de vivienda fue de 15.456 millones de euros (cifra equiparable a la del año 2007), tras el cual se produjo una brusca reducción en los valores de compra de viviendas por parte de extranjeros, alcanzándose el mayor descenso en 2009, con 4.712 millones).
Viviendas compradas por extranjeros
Según los datos que maneja el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, en el año 2025 las transacciones de extranjeros ascendieron al 16,9% del total, alcanzando las 126.981 operaciones, lo que supone 2.374 menos que en el ejercicio anterior.
El listado lo encabeza el Reino Unido, con un 7,97% de las compraventas realizadas por extranjeros, seguido de Alemania (6,52%) y Países Bajos (6,31%).
La mayor proporción de compra de vivienda nueva se registró entre ciudadanos de Polonia (39,84%), Bélgica (34,49%), Países Bajos (32,91%) y Hungría (24,98%).
Por el contrario, la compra de vivienda de segunda mano presentó un mayor peso entre ciudadanos de Francia (86,42%), Marruecos (85,28%), Irlanda (84,05%), Rumanía (83,90%), Italia (82,68%) y China (81,76%).
En cuanto a la distribución territorial de las operaciones superiores a 500.000 euros, destacaron las Islas Baleares, con el 41,79% del total, siendo el 70,34% de dichos compradores de origen comunitario.
A continuación, se situó Madrid, con el 24,4% de las compras extranjeras de este tipo; Andalucía, con el 19,22%; y Cataluña, con el 13,15%.
En Asturias y Cantabria, a diferencia de lo observado en Baleares y Canarias, los compradores no comunitarios son mayoritarios en este segmento, representando el 82,35% y el 80% respectivamente.
Para 2025, el valor de la riqueza inmobiliaria residencial de los hogares españoles se estimó en 7.430 millones de euros, lo que refleja un crecimiento de aproximadamente el 13% con respecto al año anterior 2024, según las conclusiones del informe más reciente del Observatorio de Vivienda y Tierra publicado por el Banco de España. Desde 2014, la riqueza inmobiliaria en España ha ido en constante aumento, especialmente en los últimos dos años, que registraron un crecimiento de dos dígitos, impulsado por el aumento de los precios inmobiliarios. De hecho, 2025 fue testigo de la valoración máxima de la riqueza inmobiliaria de los hogares y del crecimiento anual más significativo. Desde 2003, nunca se ha alcanzado la marca de los 7.000 millones de euros. Los precios de los parques y de los inmuebles experimentaron un rápido crecimiento desde finales de los años noventa, lo que condujo a elevados aumentos anuales a partir de 1998, superando el 20% durante 2002-2003, y alcanzando una valoración de 6,24 mil millones de euros en 2007. Esto fue durante el «boom» del sector, que fue más de cinco veces el PIB. Debido a la burbuja inmobiliaria, la riqueza inmobiliaria familiar disminuyó en un período de seis años, alcanzando un mínimo histórico de 4.100 millones en 2013. En términos de transacciones en 2025, su valor experimentó un crecimiento del 3,1%. El valor total de las transacciones realizadas por extranjeros fue de 223,4 millones de euros, con un 92% para viviendas usadas y un 8% para viviendas nuevas. En 2019, el valor de las transacciones de vivienda alcanzó los 15.456 millones de euros, similar a 2007, pero experimentó un descenso significativo en 2009 (4.712 millones de euros). En 2025, hubo un 133,9% más de transacciones que el total, con un total de 126.981 operaciones, una disminución de 2.374 respecto al año anterior. El Reino Unido tuvo el mayor porcentaje de compras (7,97%), seguido de Alemania (6,52%) y los Países Bajos (6,31%). Polonia, Bélgica, los Países Bajos y Hungría tuvieron los porcentajes más altos de compras de viviendas nuevas, mientras que Francia, Marruecos, Irlanda, Rumania, Italia y China tuvieron los porcentajes más altos de compras de viviendas usadas. Las Islas Baleares registraron el mayor porcentaje de transacciones por encima de los 353 euros (41,79%), seguidas de Madrid (24,4%), Andalucía (19,22%) y Cataluña (13,15%). En Asturias y Cantabria, los compradores no comunitarios constituyen la mayoría en este segmento (82,35% y 80%, respectivamente).
