La Bienal del Libro de São Paulo, que termina este domingo después de diez días, puede resultarle un lugar marciano al lector español aficionado a las ferias: hay por todas partes juventud, mucha juventud, toneladas de juventud (mayoritariamente femenina) que pasea entre stands con ínfulas arquitectónicas iluminados por luces de colores. Una moqueta oscura evita que las maletas trolley hagan ese sonido que anuncia al turismo salvaje: aquí se utilizan para llenarlas de libros, kilos y kilos de libros.. Seguir leyendo
La Bienal del Libro de São Paulo, que termina este domingo después de diez días, puede resultarle un lugar marciano al lector español aficionado a las ferias: hay por todas partes juventud, mucha juventud, toneladas de juventud (mayoritariamente femenina) que pasea entre stands con ínfulas arquitectónicas iluminados por luces de colores. Una moqueta oscura evita que las maletas trolley hagan ese sonido que anuncia al turismo salvaje: aquí se utilizan para llenarlas de libros, kilos y kilos de libros.. En su estética, esta bienal, que se presenta como el evento literario más grande de Latinoamérica, parece más bien un salón del cómic o del manga, con sus chavalas góticas y sus aficionados al cosplay. Hay más jóvenes, riadas de jóvenes, haciendo cola a las puertas del recinto —algunos protegidos por parasoles del sol subtropical— o de las librerías; otros tantos se sientan en corros por el suelo para comentar las compras, algunos se arremolinan en torno a los food trucks. Es una congregación muy pop: domina la literatura juvenil o young adult (como el género del romantasy, que une romance y fantasía), el cómic, la ilustración y la novela gráfica, o el best seller de toda la vida, desde clásicos como Ken Follet a nuevas estrellas como Freida McFadden, cuyos nombres se ven en grandes carteles. Según parece, esta ciudad tiene prometedoras generaciones de lectores por desarrollarse.. En el justo medio de este mejunje carioca se levanta, con apariencia de castillo, el Pabellón de España, país invitado este año. Son 500 metros cuadrados inspirados en la obra del selvático artista Antonio Burle Marx que apuestan por una literatura más “literaria” (si no es esta una redundancia absurda), comisariada por Marta Sanz, que trata de dar a conocer las letras españolas en un mercado con potencial como el brasileño. A pesar de que Brasil cuadriplica en población a España en población, el mercado español es más grande. Se llama milagro español del libro a la tendencia de más de una década de crecimiento que llegó en 2025 a una facturación de 3.138 millones de euros, según la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). La facturación brasileña, en euros, fue de 1.130 millones ese mismo año según el Sindicato Nacional dos Editores de Livros (SNEL).. “Queremos centrar la mirada de las ferias del libro internacionales en nuestra literatura”, explica Jesús González González, subdirector general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, en un proyecto de estado en el que colaboran diferentes ministerios como el de Cultura o el de Asuntos Exteriores. En Cultura deciden “de manera estratégica” a que países acudir, tratando de identificar los mercados más relevantes. “Desde la presencia en la feria de Frankfurt en 2022, cuando España fue invitada de honor, se ha hecho un despliegue enorme”, dice el subdirector, recordando otros hitos como las ferias de Guadalajara (México), la de Bogotá, la de Calcuta o la de Angulema, centrada en el cómic. “Entendemos el libro como una herramienta de diplomacia cultural, para mostrar nuestra literatura, pero también para establecer una conexión”, añade González.. Vista general del Pabellón de España en la Bienal Internacional de Libro de São Paulo, el 5 de septiembre de 2026.Iván Pacheco (Pabellón de España). La programación en el pabellón trata de buscar las “confluencias” entre la literatura española y la brasileña. “Es decir, traer las propuestas más intrépidas que hablan de las metamorfosis, las contradicciones o las violencias de nuestro mundo, pero teniendo en cuenta los grandes puntos de referencias de la literatura brasileña: desde la atención al paisaje hasta los conflictos de raza, clase y género”, dice la comisaria Marta Sanz, que además ha tratado de reflejar la pluralidad de la literatura española en un país donde su presencia es discreta. Por ejemplo, “mostrando a escritores y escritoras que no solo pertenecen a una clase privilegiada de varones blancos heterosexuales pertenecientes a una casta literaria”, añade la comisaria. Muchas generaciones, muchas lenguas, muchas miradas; con peso de las editoriales independientes sin olvidar a los grandes grupos.. Algunos de los autores con más audiencia han sido Alana S. Portero o Juan Pablo Villalobos (se han incluido autores latinoamericanos que viven en España), y otros participantes han sido Sabina Urraca, Gabriela Wiener, Daniel Ruiz, Sheila Blanco, Elvira Navarro, Bernardo Atxaga, Katixa Aguirre, Patricio Pron o Carlos Zanón, aunque la comisaria prefiere poner el acento en las temáticas antes que en los nombres individuales: suscitaron especial interés algunas como la dedicada a la memoria democrática y la transición o la que trató de los límites entre la crónica, la novela negra y la histórica. También valora Sanz el encuentro entre escritores españoles y editores brasileños: “Se trata de que haya muchas más traducciones”.. La escritora y crítica Marta Sanz, comisaria de la programación del Pabellón de España en la Bienal Internacional de São Paulo de 2026.Iván Pacheco (Pabellón de España). “La literatura española se conoce poco en Brasil”, dice Saturnino Valladares, poeta, traductor, y residente en el país desde hace 15 años, donde es profesor en la Universidad del Estado de Amazonas, en Manaos. Al llegar se dio cuenta de que el conocimiento de la poesía española terminaba con Lorca, Miguel Hernández y Antonio Machado. Así puso en marcha la colección Cima del Canto, en la editorial Valer, en la que ha traducido a poetas como José Antonio Valente, Antonio Gamoneda, Claudio Rodríguez Fer, Àngels Gregori u Olga Novo. “Lo que tiene mucho éxito aquí no es tanto lo español sino la novela del bum latinoamericano, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Julio Cortázar, autores que también dominaron en buena parte la narrativa española de la segunda mitad del siglo XX”, explica. “Sí llegan, de forma muy específica, algunas escritoras como María Dueñas o Rosa Montero”, añade.. Imagen de uno de los eventos en el Pabellón de España, con Alana Portero, Katixa Aguirre, Gabriela Wiener y Sabina Urraca, el 7 de septiembre de 2026.Iván Pacheco (Pabellón de España). Alrededor sigue bullendo la mastodóntica Bienal de Sao Paulo que aspira a superar los 700.000 visitantes de la edición anterior: según avanzan las tardes el público joven se ve infiltrado por lectores de generaciones mayores, gente de todas las edades porta en su cabeza o su atuendo un patito amarillo que es la mascota del evento, se escuchan gritos cuando aparece algún autor estrella y huele fuerte a la mantequilla de las palomitas. Esto es una fiesta. Su lema: “Un festival de emociones”.
El Pabellón de España, con una programación comisariada por Marta Sanz, ha querido poner en valor la diversidad de los escritores españoles a través de temáticas que conectan con la realidad brasileña
