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  Economía  La factura por la crisis deuda se dispara: España pagará más de 60.000 millones en intereses en 2030, un 50% más
Economía

La factura por la crisis deuda se dispara: España pagará más de 60.000 millones en intereses en 2030, un 50% más

9 de septiembre de 2026
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La crisis de deuda asfixiará las cuentas públicas. La factura de España por los intereses de deuda se disparará casi un 50% hasta 2030, por encima de los 60.000 millones de euros ese año, por la espiral inflacionista, la subida de los tipos de interés para frenarla, que encarece la financiación, y la refinanciación de emisiones antiguas de deuda con tipos superiores, advierte Funcas en su informe «La economía española ante el repunte de la inflación y los tipos de interés».. España hará frente a una factura financiera más pesada en un escenario especialmente delicado. El recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán ha elevado el precio del petróleo y ha reavivado el temor a una nueva crisis inflacionista. La respuesta de los mercados ha sido inmediata: ante un mayor riesgo los inversores exigen mayores rentabilidades para comprar deuda pública, mientras los bancos centrales vuelven a enfrentarse al dilema de contener los precios sin estrangular el crecimiento.. El problema no reside únicamente en el coste de las nuevas emisiones. Una parte sustancial del encarecimiento llegará por la renovación de deuda antigua, emitida durante los años en los que los tipos de interés eran extraordinariamente bajos.. Si los tipos se mantuvieran durante los próximos años en los niveles registrados en 2025 -alrededor del 3,2% para los vencimientos a largo plazo y del 2,2% para los de corto plazo-, los pagos por intereses alcanzarían unos 57.000 millones de euros en 2030, 17.000 millones más que en 2025.. En torno a la mitad de ese incremento, algo más de 8.000 millones procederían de los intereses asociados a la nueva deuda que deberá emitirse para financiar los déficits de los próximos ejercicios. Una cantidad similar estaría vinculada a la refinanciación de títulos que fueron colocados en el mercado cuando el dinero era mucho más barato y que ahora comienzan a vender y tendrán que renovarse a tipos superiores.. La situación se volvería todavía más crítica si los tipos suben, algo que al menos ocurrirá una mes más en 2026, ante la previsión de que el BCE eleve la facilidad de depósito al 2,5% (25 puntos básicos) en su reunión de este jueves, después de que en junio ya aplicara una subida de la misma proporción. Funcas calcula que un incremento adicional de medio punto en relación con 2025, mantenido durante todo el periodo, elevaría la factura por intereses de la deuda en otros 3.600 millones más en 2030, hasta superar los 60.000 millones (60.600 millones). En este escenario, la factura acumulada entre 2026 y 2030 por los intereses de la deuda alcanzaría los 261.000 millones de euros.. Los rendimientos de los bonos de referencia han escalado hasta niveles que, en algunos casos, no se veían desde la crisis financiera. El bono estadounidense a diez años roza el 5%, el alemán se aproxima al 3,5% y el japonés ha pasado en poco tiempo de rentabilidades próximas a cero a situarse alrededor del 3%, una cota inédita desde los años noventa. España tampoco escapa de esta corriente. El bono a diez años ronda ya el 3,8%, aproximadamente medio punto por encima de los niveles de comienzos de año.. Esta tendencia alcista no se debe solo al repunte de la inflación -subió al 4,3% en agosto en España, frente al 3,3% de la eurozona- por la crisis energética de Irán y la perspectiva de un endurecimiento de la política monetaria. También contribuye la sensación de incapacidad de los gobiernos para contener el deterioro de los desequilibrios presupuestarios y prevenir una acumulación insostenible de deuda. «Lo que está en el fondo de este sentimiento de los inversores es, por una parte, la presión sobre el gasto provocada por los programas de rearme, las ayudas para paliar los efectos de los conflictos geopolíticos y el coste del envejecimiento, cada vez más visible. Y, por otra parte, la dificultad para generar ingresos suficientes para financiar ese gasto. Todo ello redunda en el fuerte encarecimiento de los costes financieros que deberán asumir los Estados en los próximos años», advierte el «think tank».. Este viraje es suficientemente intenso como para poner bajo presión las finanzas públicas al estrechar el margen de maniobra de la política fiscal en un momento en que la falta de presupuestos impide adaptar las prioridades a los grandes desafíos actuales, advierte Funcas. Cada euro adicional destinado a pagar intereses de deuda es un euro que no puede dedicarse a otras partidas, como inversión, servicios públicos, infraestructuras o políticas destinadas a afrontar nuevos shocks. El problema no es solo cuánto cuesta la deuda, sino cuánto margen queda para responder cuando llegue la próxima crisis.. Aunque la institución confía en que la inflación subyacente de la eurozona y la moderación de los salarios eviten por ahora una espiral de segunda ronda, la economía española se enfrenta a varios riesgos que amenazarán su crecimiento. El poder adquisitivo de los hogares seguirá mermando y provocará una caída del consumo. Los salarios en convenios colectivos avanzan alrededor de un 3%, un punto menos que los precios. Al inicio de la guerra de Irán la percepción de transitoriedad hizo que los españoles tirasen de ahorro para mantener su tren de vida, pero su extensión hará inevitable una caída del gasto.. Por otro parte, la subida de tipos del BCE y su reflejo en el euríbor endurecerán las condiciones financieras, encareciendo las hipotecas y los préstamos -algo que ya está sucediendo., tanto para hogares como para empresas, especialmente dependiente del crédito en el caso de las pymes, que son mayoría en la economía española.. El encarecimiento de los intereses tiene además una consecuencia directa sobre el déficit público. Manteniendo las políticas actuales, el aumento de la factura financiera impedirá que el déficit de las Administraciones Públicas baje del 3% en los próximos años, incluso aunque la economía mantenga su actual ciclo expansivo. España todavía cuenta con un contexto económico positivo y no se encuentra ante una crisis de financiación. Por ello, Funcas urge al Gobierno a generar margen de maniobra mientras la economía todavía crece, porque tiempos peores están por venir.

 

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La crisis de deuda asfixiará las cuentas públicas. La factura de España por los intereses de deuda se disparará casi un 50% hasta 2030, por encima de los 60.000 millones de euros ese año, por la espiral inflacionista, la subida de los tipos de interés para frenarla, que encarece la financiación, y la refinanciación de emisiones antiguas de deuda con tipos superiores, advierte Funcas en su informe «La economía española ante el repunte de la inflación y los tipos de interés».. España hará frente a una factura financiera más pesada un escenario especialmente delicado. El recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán ha elevado el precio del petróleo y ha reavivado el temor a una nueva crisis inflacionista. La respuesta de los mercados ha sido inmediata: ante un mayor riesgo los inversores exigen mayores rentabilidades para comprar deuda pública, mientras los bancos centrales vuelven a enfrentarse al dilema de contener los precios sin estrangular el crecimiento.. El problema no reside únicamente en el coste de las nuevas emisiones. Una parte sustancial del encarecimiento llegará por la renovación de deuda antigua, emitida durante los años en los que los tipos de interés eran extraordinariamente bajos.. Si los tipos se mantuvieran durante los próximos años en los niveles registrados en 2025 -alrededor del 3,2% para los vencimientos a largo plazo y del 2,2% para los de corto plazo-, los pagos por intereses alcanzarían unos 57.000 millones de euros en 2030, 17.000 millones más que en 2025.. En torno a la mitad de ese incremento, algo más de 8.000 millones procederían de los intereses asociados a la nueva deuda que deberá emitirse para financiar los déficits de los próximos ejercicios. Una cantidad similar estaría vinculada a la refinanciación de títulos que fueron colocados en el mercado cuando el dinero era mucho más barato y que ahora comienzan a vender y tendrán que renovarse a tipos superiores.. La situación se volvería todavía más crítica si los tipos suben, algo que al menos ocurrirá una mes más en 2026, ante la previsión de que el BCE eleve la facilidad de depósito al 2,5% (25 puntos básicos) en su reunión de este jueves, después de que en junio ya aplicara una subida de la misma proporción. Funcas calcula que un incremento adicional de medio punto en relación con 2025, mantenido durante todo el periodo, elevaría la factura por intereses de la deuda en otros 3.600 millones más en 2030, hasta superar los 60.000 millones (60.600 millones). En este escenario, la factura acumulada entre 2026 y 2030 por los intereses de la deuda alcanzaría los 261.000 millones de euros.. Los rendimientos de los bonos de referencia han escalado hasta niveles que, en algunos casos, no se veían desde la crisis financiera. El bono estadounidense a diez años roza el 5%, el alemán se aproxima al 3,5% y el japonés ha pasado en poco tiempo de rentabilidades próximas a cero a situarse alrededor del 3%, una cota inédita desde los años noventa. España tampoco escapa de esta corriente. El bono a diez años ronda ya el 3,8%, aproximadamente medio punto por encima de los niveles de comienzos de año.. Esta tendencia alcista no se debe solo al repunte de la inflación -subió al 4,3% en agosto en España, frente al 3,3% de la eurozona- por la crisis energética de Irán y la perspectiva de un endurecimiento de la política monetaria. También contribuye la sensación de incapacidad de los gobiernos para contener el deterioro de los desequilibrios presupuestarios y prevenir una acumulación insostenible de deuda. «Lo que está en el fondo de este sentimiento de los inversores es, por una parte, la presión sobre el gasto provocada por los programas de rearme, las ayudas para paliar los efectos de los conflictos geopolíticos y el coste del envejecimiento, cada vez más visible. Y, por otra parte, la dificultad para generar ingresos suficientes para financiar ese gasto. Todo ello redunda en el fuerte encarecimiento de los costes financieros que deberán asumir los Estados en los próximos años», advierte el «think tank».. Este viraje es suficientemente intenso como para poner bajo presión las finanzas públicas al estrechar el margen de maniobra de la política fiscal en un momento en que la falta de presupuestos impide adaptar las prioridades a los grandes desafíos actuales, advierte Funcas. Cada euro adicional destinado a pagar intereses de deuda es un euro que no puede dedicarse a otras partidas, como inversión, servicios públicos, infraestructuras o políticas destinadas a afrontar nuevos shocks. El problema no es solo cuánto cuesta la deuda, sino cuánto margen queda para responder cuando llegue la próxima crisis.. Aunque la institución confía en que la inflación subyacente de la eurozona y la moderación de los salarios eviten por ahora una espiral de segunda ronda, la economía española se enfrenta a varios riesgos que amenazarán su crecimiento. El poder adquisitivo de los hogares seguirá mermando y provocará una caída del consumo. Los salarios en convenios colectivos avanzan alrededor de un 3%, un punto menos que los precios. Al inicio de la guerra de Irán la percepción de transitoriedad hizo que los españoles tirasen de ahorro para mantener su tren de vida, pero su extensión hará inevitable una caída del gasto.. Por otro parte, la subida de tipos del BCE y su reflejo en el euríbor endurecerán las condiciones financieras, encareciendo las hipotecas y los préstamos -algo que ya está sucediendo., tanto para hogares como para empresas, especialmente dependiente del crédito en el caso de las pymes, que son mayoría en la economía española.. El encarecimiento de los intereses tiene además una consecuencia directa sobre el déficit público. Manteniendo las políticas actuales, el aumento de la factura financiera impedirá que el déficit de las Administraciones Públicas baje del 3% en los próximos años, incluso aunque la economía mantenga su actual ciclo expansivo. España todavía cuenta con un contexto económico positivo y no se encuentra ante una crisis de financiación. Por ello, Funcas urge al Gobierno a generar margen de maniobra mientras la economía todavía crece, porque tiempos peores están por venir.

 

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