Cuando los trabajadores no pueden continuar llevando a cabo su actividad laboral, ya sea por enfermedad o por un accidente, el Instituto Nacional de la Seguridad Social es el encargado de evaluar su caso y otorgarles la incapacidad permanente. Sin embargo, es bastante habitual que los solicitantes reciban una respuesta negativa, denegándoles la oportunidad de recibir una pensión, o que, después de otorgarla, decida retirarla sin explicación aparente.. Este fue el caso de Gabriel, un agente de policía con varios años de experiencia en los que tuvo que vivir situaciones de alta tensión. Las complejas intervenciones y el peligro que suponían para su integridad física comenzaron a causarle una gran carga mental. Primero, comenzó con problemas para conciliar el sueño y ataques de ansiedad. Hasta que, después de un operativo especialmente complejo, tuvo que solicitar la incapacidad temporal.. La constante exposición a situaciones de alto estrés y peligrosidad provocaron en él un trastorno de estrés postraumático y una severa depresión, según le diagnosticaron los médicos. Una situación que le impedía volver a su puesto de trabajo y por la que decidió solicitar al INSS la incapacidad permanente total. La entidad aceptó su caso, le otorgó una pensión del 55% de la base reguladora.. El INSS le retiró su pensión por incapacidad. Este grado de incapacidad se otorga cuando el trabajador presenta limitaciones que le inhabilitan para llevar a cabo su actividad laboral habitual, pero no le impiden dedicarse a otra profesión. Gracias a lo cual, Gabriel pudo centrarse en su recuperación y en su tratamiento, con la posibilidad de retomar su carrera profesional, esta vez en otro trabajo que no le generara tanta ansiedad.. La sorpresa llegó en la revisión del INSS, un mero trámite en el que la entidad debía valorar el estado de salud de Gabriel, quien continuaba en terapia por su compleja situación psicológica. A pesar de esto, la Seguridad Social decidió retirarle la incapacidad y la pensión, al considerar que había una mejoría en su enfermedad y que ya no suponía una limitación para su actividad laboral.. Como explica Marina Alaminos, abogada especializada en incapacidades y miembro del bufete que se encargó de defender el caso de Gabriel, «el reconocimiento de una incapacidad no significa necesariamente que vaya a mantenerse para siempre». Esto se debe a que, en caso de que el estado del trabajador haya mejorado o empeorado, se puede reevaluar su grado de inhabilitación o, incluso, retirarlo.. Su equipo de abogados decidió recurrir la decisión. Sin embargo, el mero hecho de pensar en volver a su puesto de trabajo incrementaba los niveles de ansiedad de Gabriel. Por ello, decidió buscar ayuda especializada. Alaminos, letrada encargada de representarle, aseguró que cuando revisó su caso y «toda su evolución médica, lo tuve claro: había que recuperar aquella incapacidad». Y decidieron recurrir la decisión.. El equipo de abogados recopiló los informes médicos en los que se detallaba la situación psicológica de su cliente y presentaron una reclamación al INSS en la que explicaban que su cliente no podía volver a su puesto de trabajo sin que esto tuviera efectos negativos en su recuperación. A pesar de ello, la entidad decidió denegar la solicitud.. Una jueza decidió devolverle la pensión y el grado de incapacidad. Ante esta negativa, decidieron llevar el caso ante el Juzgado de lo Social, explicándole a la jueza que el estrés postraumático y la depresión que sufría Gabriel «eran totalmente incompatibles con las responsabilidades propias de un policía», expuso Alaminos. Además, describieron que, tales enfermedades fueron causadas por la tensión y peligro que vivió durante su carrera como agente.. La jueza dictó sentencia y otorgó la devolución del grado de incapacidad permanente total y su correspondiente pensión al trabajador. Una decisión que le permitió volver a centrarse en su recuperación y, cuando lo viera oportuno, volver al mercado laboral, esta vez en un trabajo que no le perjudicara a su estado de salud.. Según explica Marina Alaminos, este tipo de casos es bastante habitual en su bufete de abogados. Sin embargo, es importante recordar que, aunque el INSS deniegue una solicitud por incapacidad, esta decisión puede recurrirse hasta en tres ocasiones.. La primera solución será presentar una reclamación en un plazo máximo de 30 días a partir de la decisión. En caso de que esta sea rechazada, se puede presentar una demanda ante el Juzgado de lo Social y, si esta también es denegada, ante el Tribunal Supremo.
Cuando los trabajadores no pueden continuar llevando a cabo su actividad laboral, ya sea por enfermedad o por un accidente, el Instituto Nacional de la Seguridad Social es el encargado de evaluar su caso y otorgarles la incapacidad permanente. Sin embargo, es bastante habitual que los solicitantes reciban una respuesta negativa, denegándoles la oportunidad de recibir una pensión, o que, después de otorgarla, decida retirarla sin explicación aparente.. Este fue el caso de Gabriel, un agente de policía con varios años de experiencia en los que tuvo que vivir situaciones de alta tensión. Las complejas intervenciones y el peligro que suponían para su integridad física comenzaron a causarle una gran carga mental. Primero, comenzó con problemas para conciliar el sueño y ataques de ansiedad. Hasta que, después de un operativo especialmente complejo, tuvo que solicitar la incapacidad temporal.. La constante exposición a situaciones de alto estrés y peligrosidad provocaron en él un trastorno de estrés postraumático y una severa depresión, según le diagnosticaron los médicos. Una situación que le impedía volver a su puesto de trabajo y por la que decidió solicitar al INSS la incapacidad permanente total. La entidad aceptó su caso, le otorgó una pensión del 55% de la base reguladora.. El INSS le retiró su pensión por incapacidad. Este grado de incapacidad se otorga cuando el trabajador presenta limitaciones que le inhabilitan para llevar a cabo su actividad laboral habitual, pero no le impiden dedicarse a otra profesión. Gracias a lo cual, Gabriel pudo centrarse en su recuperación y en su tratamiento, con la posibilidad de retomar su carrera profesional, esta vez en otro trabajo que no le generara tanta ansiedad.. La sorpresa llegó en la revisión del INSS, un mero trámite en el que la entidad debía valorar el estado de salud de Gabriel, quien continuaba en terapia por su compleja situación psicológica. A pesar de esto, la Seguridad Social decidió retirarle la incapacidad y la pensión, al considerar que había una mejoría en su enfermedad y que ya no suponía una limitación para su actividad laboral.. Como explica Marina Alaminos, abogada especializada en incapacidades y miembro del bufete que se encargó de defender el caso de Gabriel, «el reconocimiento de una incapacidad no significa necesariamente que vaya a mantenerse para siempre». Esto se debe a que, en caso de que el estado del trabajador haya mejorado o empeorado, se puede reevaluar su grado de inhabilitación o, incluso, retirarlo.. Su equipo de abogados decidió recurrir la decisión. Sin embargo, el mero hecho de pensar en volver a su puesto de trabajo incrementaba los niveles de ansiedad de Gabriel. Por ello, decidió buscar ayuda especializada. Alaminos, letrada encargada de representarle, aseguró que cuando revisó su caso y «toda su evolución médica, lo tuve claro: había que recuperar aquella incapacidad». Y decidieron recurrir la decisión.. El equipo de abogados recopiló los informes médicos en los que se detallaba la situación psicológica de su cliente y presentaron una reclamación al INSS en la que explicaban que su cliente no podía volver a su puesto de trabajo sin que esto tuviera efectos negativos en su recuperación. A pesar de ello, la entidad decidió denegar la solicitud.. Una jueza decidió devolverle la pensión y el grado de incapacidad. Ante esta negativa, decidieron llevar el caso ante el Juzgado de lo Social, explicándole a la jueza que el estrés postraumático y la depresión que sufría Gabriel «eran totalmente incompatibles con las responsabilidades propias de un policía», expuso Alaminos. Además, describieron que, tales enfermedades fueron causadas por la tensión y peligro que vivió durante su carrera como agente.. La jueza dictó sentencia y otorgó la devolución del grado de incapacidad permanente total y su correspondiente pensión al trabajador. Una decisión que le permitió volver a centrarse en su recuperación y, cuando lo viera oportuno, volver al mercado laboral, esta vez en un trabajo que no le perjudicara a su estado de salud.. Según explica Marina Alaminos, este tipo de casos es bastante habitual en su bufete de abogados. Sin embargo, es importante recordar que, aunque el INSS deniegue una solicitud por incapacidad, esta decisión puede recurrirse hasta en tres ocasiones.. La primera solución será presentar una reclamación en un plazo máximo de 30 días a partir de la decisión. En caso de que esta sea rechazada, se puede presentar una demanda ante el Juzgado de lo Social y, si esta también es denegada, ante el Tribunal Supremo.
