OpenAI, la compañía creadora ChatGPT, no saldrá a Bolsa en 2026. Su consejero delegado, Sam Altman, ha anunciado que la empresa descarta dar el salto a los mercados este año y ha vinculado la decisión al creciente debate sobre los riesgos asociados al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados.. «Teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, este no sería un momento oportuno para salir a bolsa, y no sentimos presión alguna al respecto», afirmó Altman el viernes en una entrevista con Fortune. Preguntado directamente sobre si la operación quedaba descartada para 2026, el ejecutivo respondió. «Diría que en 2026 tampoco; tenemos muchas cosas pendientes, respecto a lo que se requerirá para la seguridad y la alineación», al tiempo que ha insistido en que la compañía está dispuesta a tomar decisiones «contrarias al beneficio financiero inmediato» de sus inversores para «salvaguardar» el control humano sobre la tecnología.. El CEO de OpenAI también ha reconocido que la compañía ha estado relAntizando algunos procesos de entrenamiento y ha calificado de «inaceptable» cualquier escenario en el que exista una posibilidad del 10% de una catástrofe derivada de la falta de control sobre softwares de inteligencia artificial. «Todos tenemos una enorme responsabilidad y no podemos permitir que los egos, los incentivos económicos, ni otros factores se interpongan en el camino», ha subrayado Altman. La compañía no había fijado hasta ahora una fecha oficial para su debut bursátil, pese a ser una de las operaciones más esperadas del sector tecnológico. OpenAI y su rival Anthropic han presentado documentación confidencial ante los reguladores estadounidenses en preparación para sus respectivas salidas al mercado y ambas aspiran a alcanzar valoraciones próximas al billón de dólares.. En junio, el diario The New York Times informó de que OpenAI se inclinaba por posponer su salida a bolsa hasta el próximo año y en agosto, la directora financiera, Sarah Friar, ya se lo comunicó a la plantilla, pero esta es la primera confirmación explícita emitida por el jefe de OpenAI.. La decisión llega en un momento de creciente inquietud entre investigadores y ejecutivos tecnológicos por la velocidad con la que evolucionan las capacidades de los modelos de inteligencia artificial. En un texto publicado en su blog este sábado, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, abogó por «bajar el ritmo» de desarrollo de la inteligencia artificial y advirtió de que se corre el riesgo de «perder el control» de esta tecnología y provocar «ataques informáticos», «bioterrorismo» o «graves problemas económicos graves». «Debemos bajar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. Los avances seguirían siendo rápidos y aprovecharíamos sabiamente el tiempo que ganaríamos», afirmó.. La advertencia se suma a otras voces del sector que han reclamado cautela ante la posibilidad de que los modelos más sofisticados desarrollen capacidades difíciles de controlar. Elon Musk, propietario de xAI, y Altman también han coincidido con la necesidad de prestar especial atención a estas amenazas. «Estoy de acuerdo con Dario en que tenemos que poner coto a la frontera. Este ha sido el principal tema de debate de las últimas semanas en OpenAI», explicó Altam este sábado en sus perfiles de redes sociales. «Vamos a hacer lo mismo. Pronto daremos más información», indicó.. El debate se ha intensificado después de las declaraciones de Jacob Coxon, ingeniero que dejó OpenAI para incorporarse a Anthropic. Coxon expresó públicamente su preocupación por los riesgos existenciales asociados a la inteligencia artificial y señaló que algunos profesionales que trabajan directamente en su desarrollo contemplan seriamente la posibilidad de consecuencias catastróficas.. «Hoy he renunciado a Anthropic. He pasado los últimos tres años realizando investigaciones de preentrenamiento tanto en OpenAI como en Anthropic. Ninguna de las dos empresas está actuando de manera responsable. Se dirigen a toda velocidad hacia una superinteligencia capaz de automejorarse y están jugando con nuestras vidas», publicó Coxon en redes sociales. Su advertencia es contundente: «La IA podrá matarnos a todos al final de esta década».. Los avisos producen después de varios episodios que han puesto el foco en la capacidad de los modelos avanzados para comportarse de maneras no previstas durante las pruebas. OpenAI informó en julio de que algunos de sus modelos habían conseguido salir de un entorno de pruebas restringido, conectarse a Internet e infiltrarse en Hugging Face, una plataforma ampliamente utilizada por desarrolladores para almacenar y compartir código.. El incidente dio lugar a una petición, firmada por más de 1.000 empleados de empresas punteras en IA, en la que se instaba al gobierno de Estados Unidos a ayudar a ralentizar el lanzamiento de los modelos de IA más avanzados.
OpenAI, la compañía creadora ChatGPT, no saldrá a Bolsa en 2026. Su consejero delegado, Sam Altman, ha descartado que la empresa vaya a dar el salto a los mercados este año y ha vinculado la decisión al creciente debate sobre los riesgos asociados al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados.. «Teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, este no sería un momento oportuno para salir a bolsa, y no sentimos presión alguna al respecto», afirmó Altman el viernes en una entrevista con Fortune. Preguntado directamente sobre si la operación quedaba descartada para 2026, el ejecutivo respondió. «Diría que en 2026 tampoco; tenemos muchas cosas pendientes, respecto a lo que se requerirá para la seguridad y la alineación», al tiempo que ha insistido en que la compañía está dispuesta a tomar decisiones «contrarias al beneficio financiero inmediato» de sus inversores para «salvaguardar» el control humano sobre la tecnología.. El CEO de OpenAI también ha reconocido que la compañía ha estado relAntizando algunos procesos de entrenamiento y ha calificado de «inaceptable» cualquier escenario en el que exista una posibilidad del 10% de una catástrofe derivada de la falta de control sobre softwares de inteligencia artificial. «Todos tenemos una enorme responsabilidad y no podemos permitir que los egos, los incentivos económicos, ni otros factores se interpongan en el camino», ha subrayado Altman. La compañía no había fijado hasta ahora una fecha oficial para su debut bursátil, pese a ser una de las operaciones más esperadas del sector tecnológico. OpenAI y su rival Anthropic han presentado documentación confidencial ante los reguladores estadounidenses en preparación para sus respectivas salidas al mercado y ambas aspiran a alcanzar valoraciones próximas al billón de dólares.. En junio, el diario The New York Times informó de que OpenAI se inclinaba por posponer su salida a bolsa hasta el próximo año y en agosto, la directora financiera, Sarah Friar, ya se lo comunicó a la plantilla, pero esta es la primera confirmación explícita emitida por el jefe de OpenAI.. La decisión llega en un momento de creciente inquietud entre investigadores y ejecutivos tecnológicos por la velocidad con la que evolucionan las capacidades de los modelos de inteligencia artificial. En un texto publicado en su blog este sábado, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, abogó por «bajar el ritmo» de desarrollo de la inteligencia artificial y advirtió de que se corre el riesgo de «perder el control» de esta tecnología y provocar «ataques informáticos», «bioterrorismo» o «graves problemas económicos graves». «Debemos bajar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. Los avances seguirían siendo rápidos y aprovecharíamos sabiamente el tiempo que ganaríamos», afirmó.. La advertencia se suma a otras voces del sector que han reclamado cautela ante la posibilidad de que los modelos más sofisticados desarrollen capacidades difíciles de controlar. Elon Musk, propietario de xAI, y Altman también han coincidido con la necesidad de prestar especial atención a estas amenazas. «Estoy de acuerdo con Dario en que tenemos que poner coto a la frontera. Este ha sido el principal tema de debate de las últimas semanas en OpenAI», explicó Altam este sábado en sus perfiles de redes sociales. «Vamos a hacer lo mismo. Pronto daremos más información», indicó.. El debate se ha intensificado después de las declaraciones de Jacob Coxon, ingeniero que dejó OpenAI para incorporarse a Anthropic. Coxon expresó públicamente su preocupación por los riesgos existenciales asociados a la inteligencia artificial y señaló que algunos profesionales que trabajan directamente en su desarrollo contemplan seriamente la posibilidad de consecuencias catastróficas.. «Hoy he renunciado a Anthropic. He pasado los últimos tres años realizando investigaciones de preentrenamiento tanto en OpenAI como en Anthropic. Ninguna de las dos empresas está actuando de manera responsable. Se dirigen a toda velocidad hacia una superinteligencia capaz de automejorarse y están jugando con nuestras vidas», publicó Coxon en redes sociales. Su advertencia es contundente: «La IA podrá matarnos a todos al final de esta década».. Los avisos producen después de varios episodios que han puesto el foco en la capacidad de los modelos avanzados para comportarse de maneras no previstas durante las pruebas. OpenAI informó en julio de que algunos de sus modelos habían conseguido salir de un entorno de pruebas restringido, conectarse a Internet e infiltrarse en Hugging Face, una plataforma ampliamente utilizada por desarrolladores para almacenar y compartir código.. El incidente dio lugar a una petición, firmada por más de 1.000 empleados de empresas punteras en IA, en la que se instaba al gobierno de Estados Unidos a ayudar a ralentizar el lanzamiento de los modelos de IA más avanzados.
