El absentismo laboral ha dejado de ser una anomalía coyuntural para convertirse en un rasgo estructural del mercado de trabajo español. Los últimos datos de The Adecco Group Institute confirman lo que empresarios y oposición al Gobierno llevan meses denunciando: la proporción de jornadas perdidas por bajas médicas y otras ausencias no deja de crecer, y lo hace incluso pese al contexto económico y laboral favorable.. Según el informe trimestral sobre absentismo, siniestralidad laboral y enfermedades profesionales de Adecco, la tasa de absentismo -horas pactadas no trabajadas- se situó en el 7,62% en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento de 0,19 puntos porcentuales en tasa interanual, pese a haber retrocedido 0,16 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior. Esta tasa supera con creces al 5,41% registrado en el primer trimestre de 2019, antes de la pandemia, y es el dato más alto registrado en un primer trimestre de toda la serie histórica. Además, el arranque de 2026 apunta a un año récord en absentismo, pudiendo superar el máximo histórico (7,61%) de 2025.. Dentro de esa cifra global, la tasa de absentismo por incapacidad temporal -la modalidad de baja con más peso- alcanzó el 5,9%, con un repunte interanual de 0,07 puntos porcentuales. Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute, atribuye esta presión sostenida a tres factores que se retroalimentan: la incidencia y duración de los procesos de baja médica, vinculadas al envejecimiento de la población ocupada, al peso creciente de la salud mental y a la duración media de la incapacidad temporal.. Antes del verano, el debate sobre esta lacra ya estaba al rojo vivo. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, advirtió durante la presentación del informe «Trabajo y Empresa: los nuevos retos laborales en España», elaborado por la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales (SBEES) de Foment del Treball, de que el absentismo se ha convertido en un auténtico impuesto encubierto para las compañías. Según sus cálculos, este problema cuesta 33.000 millones de euros al año al conjunto del sistema, de los que 17.000 millones recaen directamente sobre las empresas, tras duplicarse las bajas en apenas una década. Por ello, se alineó con la propuesta del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, de alcanzar un gran pacto entre administraciones, patronal y sindicatos para atajar el problema.. El mapa autonómico dibuja fuertes disparidades. País Vasco repite como la comunidad con mayor tasa de absentismo, con un 9,9% y un avance interanual de 0,4 puntos porcentuales, seguida de Canarias, con un 9,4% que se mantiene estable, y Asturias, con un 9,3% tras el mayor repunte de todo el territorio nacional (0,8 puntos porcentuales). En el extremo opuesto, Baleares (6,2%), Madrid (6,5%) y La Rioja (6,7%) exhiben las tasas más contenidas, aunque solo La Rioja logra recortar su cifra respecto al año anterior (-0,2 puntos porcentuales). La brecha entre el territorio con mayor y menor absentismo alcanza ya 3,7 puntos porcentuales, y 12 de las 17 comunidades registran subidas interanuales.. Por sectores, la industria encabeza el ranking de absentismo con un 7,92%, seguida muy de cerca por los servicios, que prácticamente replican la media nacional con un 7,68%. La construcción, tradicionalmente el sector menos afectado, mantiene la tasa más baja (6,30%) pero es paradójicamente el que más acelera en el último año, con un incremento de 0,27 puntos porcentuales, lo que apunta a una progresiva convergencia entre sectores que históricamente presentaban perfiles muy distintos.. El desglose por actividades económicas arroja tasas de absentismo aún más preocupantes. Las actividades postales y de correos lideran la clasificación con una tasa del 13,77%, seguidas de los juegos de azar y apuestas (13,02%) y los servicios a edificios y jardinería (12,37%). En el lado opuesto, las actividades relacionadas con el empleo (3,01%), la edición (3,65%) y las actividades jurídicas y de contabilidad (3,66%) muestran los niveles más reducidos. Así, el el absentismo golpea con especial dureza a los sectores con mayor exigencia física y menor cualificación.. El informe también aporta una radiografía de la siniestralidad laboral, con 122.588 accidentes durante la jornada de trabajo en el primer trimestre -un 10,08% menos que el trimestre anterior, aunque un 0,45% más que hace un año- y 21.245 accidentes in itinere, con un repunte interanual del 5,99%. Los accidentes mortales en jornada laboral, aunque representan solo el 0,1% del total, aumentaron un 11,45% respecto al año pasado, hasta los 146 casos. La construcción sigue siendo el sector con mayor incidencia de siniestralidad (426 accidentes por cada 100.000 afiliados), muy por encima de los servicios, que registran la cifra más baja (148).
El absentismo laboral ha dejado de ser una anomalía coyuntural para convertirse en un rasgo estructural del mercado de trabajo español. Los últimos datos de The Adecco Group Institute confirman lo que empresarios y oposición al Gobierno llevan meses denunciando: la proporción de jornadas perdidas por bajas médicas y otras ausencias no deja de crecer, y lo hace incluso pese al contexto económico y laboral favorable.. Según el informe trimestral sobre absentismo, siniestralidad laboral y enfermedades profesionales de Adecco, la tasa de absentismo -horas pactadas no trabajadas- se situó en el 7,62% en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento de 0,19 puntos porcentuales en tasa interanual, pese a haber retrocedido 0,16 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior. Esta tasa supera con creces al 5,41% registrado en el primer trimestre de 2019, antes de la pandemia, y es el dato más alto registrado en un primer trimestre de toda la serie histórica. Además, el arranque de 2026 apunta a un año récord en absentismo, pudiendo superar el máximo histórico (7,61%) de 2025.. Dentro de esa cifra global, la tasa de absentismo por incapacidad temporal -la modalidad de baja con más peso- alcanzó el 5,9%, con un repunte interanual de 0,07 puntos porcentuales. Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute, atribuye esta presión sostenida a tres factores que se retroalimentan: la incidencia y duración de los procesos de baja médica, vinculadas al envejecimiento de la población ocupada, al peso creciente de la salud mental y a la duración media de la incapacidad temporal.. Antes del verano, el debate sobre esta lacra ya estaba al rojo vivo. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, advirtió durante la presentación del informe «Trabajo y Empresa: los nuevos retos laborales en España», elaborado por la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales (SBEES) de Foment del Treball, de que el absentismo se ha convertido en un auténtico impuesto encubierto para las compañías. Según sus cálculos, este problema cuesta 33.000 millones de euros al año al conjunto del sistema, de los que 17.000 millones recaen directamente sobre las empresas, tras duplicarse las bajas en apenas una década. Por ello, se alineó con la propuesta del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, de alcanzar un gran pacto entre administraciones, patronal y sindicatos para atajar el problema.. El mapa autonómico dibuja fuertes disparidades. País Vasco repite como la comunidad con mayor tasa de absentismo, con un 9,9% y un avance interanual de 0,4 puntos porcentuales, seguida de Canarias, con un 9,4% que se mantiene estable, y Asturias, con un 9,3% tras el mayor repunte de todo el territorio nacional (0,8 puntos porcentuales). En el extremo opuesto, Baleares (6,2%), Madrid (6,5%) y La Rioja (6,7%) exhiben las tasas más contenidas, aunque solo La Rioja logra recortar su cifra respecto al año anterior (-0,2 puntos porcentuales). La brecha entre el territorio con mayor y menor absentismo alcanza ya 3,7 puntos porcentuales, y 12 de las 17 comunidades registran subidas interanuales.. Por sectores, la industria encabeza el ranking de absentismo con un 7,92%, seguida muy de cerca por los servicios, que prácticamente replican la media nacional con un 7,68%. La construcción, tradicionalmente el sector menos afectado, mantiene la tasa más baja (6,30%) pero es paradójicamente el que más acelera en el último año, con un incremento de 0,27 puntos porcentuales, lo que apunta a una progresiva convergencia entre sectores que históricamente presentaban perfiles muy distintos.. El desglose por actividades económicas arroja tasas de absentismo aún más preocupantes. Las actividades postales y de correos lideran la clasificación con una tasa del 13,77%, seguidas de los juegos de azar y apuestas (13,02%) y los servicios a edificios y jardinería (12,37%). En el lado opuesto, las actividades relacionadas con el empleo (3,01%), la edición (3,65%) y las actividades jurídicas y de contabilidad (3,66%) muestran los niveles más reducidos. Así, el el absentismo golpea con especial dureza a los sectores con mayor exigencia física y menor cualificación.. El informe también aporta una radiografía de la siniestralidad laboral, con 122.588 accidentes durante la jornada de trabajo en el primer trimestre -un 10,08% menos que el trimestre anterior, aunque un 0,45% más que hace un año- y 21.245 accidentes in itinere, con un repunte interanual del 5,99%. Los accidentes mortales en jornada laboral, aunque representan solo el 0,1% del total, aumentaron un 11,45% respecto al año pasado, hasta los 146 casos. La construcción sigue siendo el sector con mayor incidencia de siniestralidad (426 accidentes por cada 100.000 afiliados), muy por encima de los servicios, que registran la cifra más baja (148).
