David Durman, un trabajador de la Universidad de Kentucky, se negaba a usar la Inteligencia Artificial, llegada a la mayoría de los trabajos y una nueva tecnología que puede llegar a ser un complemento positivo. Alegaba que, como humanista, la IA (en cuestión por su trabajo, Chat GPT) corrompe al ser humano y causa un daño importante en la capacidad de razonamiento y toma de decisiones de las personas, y su «religión» le impide hacer uso de ella. La Justicia le ha dado la razón, y ahora su empresa le ha concedido una exención religiosa.. Un hecho prácticamente sin precedentes y además, en contra de uno de los últimos avances tecnológicos. La empresa de este administrador comenzó a pedir a sus empleados el uso continuado de la IA, y más allá de la conocida ChatGPT, otras como Microsoft Teams Copilot o Claude. Pero este administrador de 45 años no lo veía correcto, alegando que era «una violación a sus creencias».. El trabajador, como humanista, va en contra de las nuevas tecnologías. Según declaró David Durman en una entrevista a Religión News, la reflexión sobre «las situaciones, a través de mi trabajo, ética y mi forma de relacionarme con los demás es un componente clave para desarrollarme como personal», alegando que «delegar ese trabajo, sea o no agotador, socaba mi capacidad para actuar con moral».. El trabajador expuso su «problema» a la Asociación Humanista Estadounidense, pidiendo ayuda para evitar el uso de la Inteligencia Artificial. Los responsables de la asociación solicitaron así a la justicia la adaptación en virtud del Título VII, una ley federal que permite a los empleados solicitar un cambio en sus requisitos laborales para cumplir con sus creencias religiosas, así como conseguir una exención por «motivos religiosos».. Durman también había expresado su preocupación por los efectos de la Inteligencia Artificial no solo en el trabajo, sino también en el desempeño de la sociedad. A su juicio, el uso de la tecnología «va en contra del desarrollo humano».. La Universidad permite al trabajador no usar la Inteligencia Artificial. Ante estos argumentos, la Universidad en la que trabaja accedió y le concedió la excepción, de tal manera que a partir de entonces, tenía permitido no hacer uso de la IA para completar su trabajo.. Los tribunales federales de Estados Unidos dictaminaron que el humanismo se puede considerar una religión, así como los humanistas tienen los mismos derechos que otros grupos religiosos y pueden adaptarse a las leyes relacionadas con la religión. «Es la primera vez que el humanismo toma una medida para eximir a quienes consideran que el uso de la IA atenta contra su libertad de conciencia», expuso Alexandria Huiskens, abogada de la asociación, en una entrevista para Religión News.. De acuerdo a la abogada, el humanismo es «una forma de vida integral», así como todos los humanistas deben tener «la oportunidad de ejercer esta forma de vida integral en el trabajo, del mismo modo que lo hacen los cristianos o los musulmanes».
David Durman, un trabajador de la Universidad de Kentucky, se negaba a usar la Inteligencia Artificial, llegada a la mayoría de los trabajos y una nueva tecnología que puede llegar a ser un complemento positivo. Alegaba que, como humanista, la IA (en cuestión por su trabajo, Chat GPT) corrompe al ser humano y causa un daño importante en la capacidad de razonamiento y toma de decisiones de las personas, y su «religión» le impide hacer uso de ella. La Justicia le ha dado la razón, y ahora su empresa le ha concedido una exención religiosa.. Un hecho prácticamente sin precedentes y además, en contra de uno de los últimos avances tecnológicos. La empresa de este administrador comenzó a pedir a sus empleados el uso continuado de la IA, y más allá de la conocida ChatGPT, otras como Microsoft Teams Copilot o Claude. Pero este administrador de 45 años no lo veía correcto, alegando que era «una violación a sus creencias».. El trabajador, como humanista, va en contra de las nuevas tecnologías. Según declaró David Durman en una entrevista a Religión News, la reflexión sobre «las situaciones, a través de mi trabajo, ética y mi forma de relacionarme con los demás es un componente clave para desarrollarme como personal», alegando que «delegar ese trabajo, sea o no agotador, socaba mi capacidad para actuar con moral».. El trabajador expuso su «problema» a la Asociación Humanista Estadounidense, pidiendo ayuda para evitar el uso de la Inteligencia Artificial. Los responsables de la asociación solicitaron así a la justicia la adaptación en virtud del Título VII, una ley federal que permite a los empleados solicitar un cambio en sus requisitos laborales para cumplir con sus creencias religiosas, así como conseguir una exención por «motivos religiosos».. Durman también había expresado su preocupación por los efectos de la Inteligencia Artificial no solo en el trabajo, sino también en el desempeño de la sociedad. A su juicio, el uso de la tecnología «va en contra del desarrollo humano».. La Universidad permite al trabajador no usar la Inteligencia Artificial. Ante estos argumentos, la Universidad en la que trabaja accedió y le concedió la excepción, de tal manera que a partir de entonces, tenía permitido no hacer uso de la IA para completar su trabajo.. Los tribunales federales de Estados Unidos dictaminaron que el humanismo se puede considerar una religión, así como los humanistas tienen los mismos derechos que otros grupos religiosos y pueden adaptarse a las leyes relacionadas con la religión. «Es la primera vez que el humanismo toma una medida para eximir a quienes consideran que el uso de la IA atenta contra su libertad de conciencia», expuso Alexandria Huiskens, abogada de la asociación, en una entrevista para Religión News.. De acuerdo a la abogada, el humanismo es «una forma de vida integral», así como todos los humanistas deben tener «la oportunidad de ejercer esta forma de vida integral en el trabajo, del mismo modo que lo hacen los cristianos o los musulmanes».
