«No estoy ni contento ni satisfecho. No hemos estado a la altura. No hemos llegado al cinco de nota», se sinceraba, sin paños calientes, el seleccionador nacional, Pepe Peiró, apenas unos minutos después de que las chicas del relevo 4×400 se quedaran a un suspiro del bronce. Como Dani Arce en el 3.000 obstáculos. No tan lejos Fatima Diame (sexta) en longitud o el propio Alejandro Quijada. Un domingo de ‘casis’, pero también de medallas. España acaba séptima en el medallero, con ocho preseas (y 29 puestos de finalista), las mismas que hace dos años en Roma.
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