En la presentación de los equipos, las tribunas del Buesa Arena estallaron de indignación. Era la primera vez que el Kosner Baskonia jugaba en casa desde el despido de Paolo Galbiati, el carismático entrenador que le hizo campeón de Copa hace apenas ocho meses. Si ya de por sí nadie entendió nada, menos tras las cuatro derrotas seguidas con el retornado (por cuarta vez en su carrera) Velimir Perasovic. Así que la pañolada resultó irresistible. [86-104: Narración y estadísticas]
Noticias de Deportes
