Digo yo que si no hay Presupuestos Generales del Estado (PGE) adecuados a la situación actual, pues que el Estado, en este caso el Ministerio de Hacienda y la banda de la Agencia Tributaria, deberían dejar de cobrar impuestos. Me parece de pura lógica y sentido común, que, si en las cuentas públicas se establecen, por una parte, los ingresos del Estado, vamos, la pasta que nos sacan a los contribuyentes, pues que, a falta de PGE, no deberían cobrarse impuestos y tasas. Evidentemente, no nos caerá esa breva, sino todo lo contrario, porque encima nos están aumentado los «sablazos» año tras año, como lo demuestran las cifras de recaudación que se conocen un día sí y otro también, especialmente en lo que respecta al IRPF. Vamos ya por la prórroga de la prórroga de la prórroga de los PGE. Todo apunta a que este año tampoco habrá cuentas públicas adecuadas a la situación actual y, tal y como pinta la cosa, en el ejercicio 2027, pues más de lo mismo, salvo sorpresa mayúscula. La conclusión es muy simple: estamos en una legislatura en la que previsiblemente no se aprobará uno solo de los cuatro presupuestos anuales que tocarían.. Hace muy bien el PP en poner sobre la mesa el capítulo presupuestario del gasto: ¿en qué se malgastan el marido de Begoña y sus ministros nuestro dinero? Pero creo que se equivocan no anteponiendo el asunto de los ingresos, es decir, el de la presión fiscal que soportamos los sufridos contribuyentes. La falta de PGE adecuados a la situación actual afecta antes a los ingresos de las arcas del Estado: para gastar, aunque fuese bien (que no es el caso), previamente hay que disponer de los recursos necesarios vía impuestos y tasas. Un ejemplo tan solo: ¿cuánto se beneficia el Estado de no deflactar el IRPF y cuánto nos perjudica a los contribuyentes? Se podrían poner más, pero los dejo para los expertos. Un último apunte: ya sabemos lo que perpetran Pedro Sánchez y su banda un día sí y otro también; habrá que conceder el beneficio de la duda a Feijóo y los suyos, aunque, ojo, porque los precedentes no son halagüeños, a la vista de lo que hizo un tal Cristobal Montoro (del PP).
Digo yo que si no hay Presupuestos Generales del Estado (PGE) adecuados a la situación actual, pues que el Estado, en este caso el Ministerio de Hacienda y la banda de la Agencia Tributaria, deberían dejar de cobrar impuestos. Me parece de pura lógica y sentido común, que, si en las cuentas públicas se establecen, por una parte, los ingresos del Estado, vamos, la pasta que nos sacan a los contribuyentes, pues que, a falta de PGE, no deberían cobrarse impuestos y tasas. Evidentemente, no nos caerá esa breva, sino todo lo contrario, porque encima nos están aumentado los «sablazos» año tras año, como lo demuestran las cifras de recaudación que se conocen un día sí y otro también, especialmente en lo que respecta al IRPF. Vamos ya por la prórroga de la prórroga de la prórroga de los PGE. Todo apunta a que este año tampoco habrá cuentas públicas adecuadas a la situación actual y, tal y como pinta la cosa, en el ejercicio 2027, pues más de lo mismo, salvo sorpresa mayúscula. La conclusión es muy simple: estamos en una legislatura en la que previsiblemente no se aprobará uno solo de los cuatro presupuestos anuales que tocarían.. Hace muy bien el PP en poner sobre la mesa el capítulo presupuestario del gasto: ¿en qué se malgastan el marido de Begoña y sus ministros nuestro dinero? Pero creo que se equivocan no anteponiendo el asunto de los ingresos, es decir, el de la presión fiscal que soportamos los sufridos contribuyentes. La falta de PGE adecuados a la situación actual afecta antes a los ingresos de las arcas del Estado: para gastar, aunque fuese bien (que no es el caso), previamente hay que disponer de los recursos necesarios vía impuestos y tasas. Un ejemplo tan solo: ¿cuánto se beneficia el Estado de no deflactar el IRPF y cuánto nos perjudica a los contribuyentes? Se podrían poner más, pero los dejo para los expertos. Un último apunte: ya sabemos lo que perpetran Pedro Sánchez y su banda un día sí y otro también; habrá que conceder el beneficio de la duda a Feijóo y los suyos, aunque, ojo, porque los precedentes no son halagüeños, a la vista de lo que hizo un tal Cristobal Montoro (del PP).
