El índice de incidencia de los accidentes laborales con baja en jornada en España ha experimentado un giro significativo en los últimos años, con un comportamiento que está generando creciente interés entre expertos, empresas y trabajadores. Este indicador, que mide el número de siniestros por cada 100.000 empleados, revela un fuerte incremento entre los trabajadores fijos discontinuos, con una subida del 37% entre 2019 y 2025 y del 17,5% desde 2022, coincidiendo con la entrada en vigor de la reforma laboral.. El análisis contenido en un informe de CC OO pone de manifiesto un cambio estructural en la distribución de la siniestralidad laboral. En 2022 ya se empezó a observar un desplazamiento de los accidentes laborales desde los contratos temporales hacia los indefinidos, especialmente en el caso de los fijos discontinuos. Esta tendencia no solo se ha mantenido, sino que se ha intensificado con el paso del tiempo, reduciendo de forma notable las diferencias entre ambos tipos de contratación.. Los datos son claros. En 2025 se registraron 5.412 accidentes con baja en jornada por cada 100.000 trabajadores fijos discontinuos, frente a los 4.604 de 2022 y los 3.959 de 2019. En el conjunto de los contratos indefinidos, incluyendo tiempo completo, parcial y fijos discontinuos, el índice se situó en 2.941, mientras que entre los temporales alcanzó los 3.661 accidentes por cada 100.000 trabajadores.. Mientras la incidencia en los contratos temporales se redujo un 22% respecto a 2019, en los indefinidos aumentó ligeramente un 2%. Este incremento se explica exclusivamente por el fuerte crecimiento de la siniestralidad entre los fijos discontinuos, ya que en los indefinidos a tiempo parcial descendió un 12% y en los de tiempo completo se mantuvo estable.. Uno de los factores clave para entender esta evolución es el aumento del número de asalariados. En este periodo, el empleo ha crecido en casi 2,3 millones de personas, lo que ha ampliado el volumen total sobre el que se calcula el índice de incidencia. Este efecto estadístico influye directamente en la interpretación de los datos y en la percepción del riesgo laboral.. A este contexto se suma la drástica reducción de la temporalidad tras la reforma laboral. En 2019, el 26% de los asalariados tenía contrato temporal. En 2022 ese porcentaje bajó al 21% y en 2025 alcanzó el 15%, marcando mínimos históricos. Esta caída de 11 puntos en pocos años ha tenido un impacto directo en la siniestralidad, ya que la temporalidad ha estado tradicionalmente asociada a mayores niveles de precariedad y riesgo.. La reducción de los contratos temporales también ha venido acompañada de una menor rotación laboral. En 2019 se firmaban más de 22,5 millones de contratos al año en España, mientras que en 2025 la cifra descendió a 15,6 millones. Esto supone cerca de siete millones de contratos menos para sostener una población asalariada mayor, lo que refleja un cambio profundo en la dinámica del mercado de trabajo.. En términos prácticos, esto implica que en 2019 era necesario firmar 1,4 contratos por cada trabajador al año, mientras que en 2025 esa ratio ha bajado a 0,8 contratos por persona. Esta menor rotación se traduce en una mayor estabilidad en el empleo, un factor que influye positivamente en la reducción de accidentes laborales.. A pesar del incremento de la incidencia entre los fijos discontinuos, su peso dentro del total de asalariados sigue siendo reducido, representando apenas el 4%. Por el contrario, los contratos indefinidos a tiempo completo continúan siendo la modalidad predominante, con un 72% del total. Los contratos temporales, aunque han perdido relevancia, todavía suponen el 15% del empleo.. El descenso de la siniestralidad en los contratos temporales, con una caída de 22 puntos desde 2019, apunta a que el trasvase de incidencia hacia los indefinidos es limitado. Esto sugiere que existen otros factores determinantes, como la mejora en la calidad del empleo o el crecimiento de sectores con menor riesgo laboral.. El nuevo escenario laboral en España muestra una combinación de mayor estabilidad y cambios en la distribución de riesgos. La mejora en la calidad del empleo, junto con una menor rotación y una estructura productiva más orientada hacia actividades menos peligrosas, ayuda a explicar la evolución reciente de los accidentes laborales.. Este cambio de tendencia sitúa el foco en los fijos discontinuos como un colectivo clave para entender la siniestralidad actual y plantea nuevos retos en materia de prevención, seguridad laboral y políticas de empleo en un mercado que sigue transformándose rápidamente.
El índice de incidencia de los accidentes laborales con baja en jornada en España ha experimentado un giro significativo en los últimos años, con un comportamiento que está generando creciente interés entre expertos, empresas y trabajadores. Este indicador, que mide el número de siniestros por cada 100.000 empleados, revela un fuerte incremento entre los trabajadores fijos discontinuos, con una subida del 37% entre 2019 y 2025 y del 17,5% desde 2022, coincidiendo con la entrada en vigor de la reforma laboral.. El análisis contenido en un informe de CC OO pone de manifiesto un cambio estructural en la distribución de la siniestralidad laboral. En 2022 ya se empezó a observar un desplazamiento de los accidentes laborales desde los contratos temporales hacia los indefinidos, especialmente en el caso de los fijos discontinuos. Esta tendencia no solo se ha mantenido, sino que se ha intensificado con el paso del tiempo, reduciendo de forma notable las diferencias entre ambos tipos de contratación.. Los datos son claros. En 2025 se registraron 5.412 accidentes con baja en jornada por cada 100.000 trabajadores fijos discontinuos, frente a los 4.604 de 2022 y los 3.959 de 2019. En el conjunto de los contratos indefinidos, incluyendo tiempo completo, parcial y fijos discontinuos, el índice se situó en 2.941, mientras que entre los temporales alcanzó los 3.661 accidentes por cada 100.000 trabajadores.. Mientras la incidencia en los contratos temporales se redujo un 22% respecto a 2019, en los indefinidos aumentó ligeramente un 2%. Este incremento se explica exclusivamente por el fuerte crecimiento de la siniestralidad entre los fijos discontinuos, ya que en los indefinidos a tiempo parcial descendió un 12% y en los de tiempo completo se mantuvo estable.. Uno de los factores clave para entender esta evolución es el aumento del número de asalariados. En este periodo, el empleo ha crecido en casi 2,3 millones de personas, lo que ha ampliado el volumen total sobre el que se calcula el índice de incidencia. Este efecto estadístico influye directamente en la interpretación de los datos y en la percepción del riesgo laboral.. A este contexto se suma la drástica reducción de la temporalidad tras la reforma laboral. En 2019, el 26% de los asalariados tenía contrato temporal. En 2022 ese porcentaje bajó al 21% y en 2025 alcanzó el 15%, marcando mínimos históricos. Esta caída de 11 puntos en pocos años ha tenido un impacto directo en la siniestralidad, ya que la temporalidad ha estado tradicionalmente asociada a mayores niveles de precariedad y riesgo.. La reducción de los contratos temporales también ha venido acompañada de una menor rotación laboral. En 2019 se firmaban más de 22,5 millones de contratos al año en España, mientras que en 2025 la cifra descendió a 15,6 millones. Esto supone cerca de siete millones de contratos menos para sostener una población asalariada mayor, lo que refleja un cambio profundo en la dinámica del mercado de trabajo.. En términos prácticos, esto implica que en 2019 era necesario firmar 1,4 contratos por cada trabajador al año, mientras que en 2025 esa ratio ha bajado a 0,8 contratos por persona. Esta menor rotación se traduce en una mayor estabilidad en el empleo, un factor que influye positivamente en la reducción de accidentes laborales.. A pesar del incremento de la incidencia entre los fijos discontinuos, su peso dentro del total de asalariados sigue siendo reducido, representando apenas el 4%. Por el contrario, los contratos indefinidos a tiempo completo continúan siendo la modalidad predominante, con un 72% del total. Los contratos temporales, aunque han perdido relevancia, todavía suponen el 15% del empleo.. El descenso de la siniestralidad en los contratos temporales, con una caída de 22 puntos desde 2019, apunta a que el trasvase de incidencia hacia los indefinidos es limitado. Esto sugiere que existen otros factores determinantes, como la mejora en la calidad del empleo o el crecimiento de sectores con menor riesgo laboral.. El nuevo escenario laboral en España muestra una combinación de mayor estabilidad y cambios en la distribución de riesgos. La mejora en la calidad del empleo, junto con una menor rotación y una estructura productiva más orientada hacia actividades menos peligrosas, ayuda a explicar la evolución reciente de los accidentes laborales.. Este cambio de tendencia sitúa el foco en los fijos discontinuos como un colectivo clave para entender la siniestralidad actual y plantea nuevos retos en materia de prevención, seguridad laboral y políticas de empleo en un mercado que sigue transformándose rápidamente.
