Unas pocas decenas de personas se manifestaban a primera hora de este miércoles frente al juzgado Daniel Patrick Moynihan, en el sur de Manhattan. Con cánticos contra la intervención de Estados Unidos, el grupo de autodenominados anticapitalistas reclamaban la liberación del depuesto líder de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, que a partir de las 12:00 hora local (10:00 en México y 18:00 en la España peninsular) asistirán a una nueva audiencia, la tercera desde su detención en enero, en la que se revisará el proceso penal que tienen abierto en la Justicia estadounidense por narcoterrorismo.. Seguir leyendo
Unas pocas decenas de personas se manifestaban a primera hora de este miércoles frente al juzgado Daniel Patrick Moynihan, en el sur de Manhattan. Con cánticos contra la intervención de Estados Unidos, el grupo de autodenominados anticaplitalistas reclamaban la liberación del depuesto líder de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, que a partir de las 12:00 hora local (10:00 en México y 18:00 en la España peninsular) asistirán a una nueva audiencia, la tercera desde su detención en enero, en la que se revisará el proceso penal que tienen abierto en la Justicia estadounidense por narcoterrorismo.
Poco a poco se van conociendo los detalles del proceso penal al que se enfrenta el hombre que lo fue todo en el régimen chavista. La Fiscalía de Estados Unidos ha propuesto que el juicio, de gran complejidad y dudas jurídicas sobre la legitimidad de Estados Unidos, comience en junio de 2027. “Los fiscales federales podrían encontrarse con un obstáculo bastante significativo: nuestros tribunales no tienen la autoridad para llevar su caso. Y la ley que así lo establece fue firmada por los Estados Unidos de América. Si Estados Unidos respeta su acuerdo, bien podría verse obligado a liberar a su preciado cautivo”, aseguraba en un reciente artículo en The New York Times el abogado Michael Rips.
Los fiscales del Distrito Sur de Nueva York han marcado las pautas para desarrollar el proceso a lo largo de este año y el siguiente. El objetivo es contar con el tiempo suficiente para entregar las pruebas a la defensa, según un documento del Departamento de Justicia al que ha tenido acceso la CNN.
En la anterior sesión del juicio, celebrada el pasado mes de marzo, el juez encargado del proceso, Alvin Hellerstein, de 92 años, rechazó la petición de la defensa de desestimar el caso por el bloqueo de fondos venezolanos a causa de las sanciones impuestas al país caribeño por Washington. El pasado abril, Estados Unidos accedió a modificar las sanciones a Venezuela para permitir que su Gobierno pague los honorarios de los abogados que defienden a los acusados.

La Justicia estadounidense acusa a Maduro de cargos relacionados con narcotráfico, posesión de armas y corrupción. Está previsto que las partes -tanto los fiscales como los abogados de Maduro y Flores- presenten al juez este miércoles su propuesta de calendario.
Uno de los punto de interés de esta sesión será ver la actitud de Hellerstein, al que en la anterior audiencia se le escuchó con la voz algo quebrada, una persistente tos y algún despiste. Hellerstein, a su elevada edad, tendrá que hacerse cargo de un juicio complejísimo y que se alargará previsiblemente durante meses sino años.
La del miércoles es la tercera audiencia celebrada en Nueva York después de la operación sorpresa impulsada por el presidente Donald Trump para descabezar al régimen chavista, que acabó con la captura en Caracas de la pareja presidencial en enero.
La dureza en los cargos contra Maduro y Flores contrasta con el guante de seda con el que la Administración de Trump trata a la que fuera la vicepresidenta de Maduro y es ahora la máxima líder del país, Delcy Rodríguez. Ferviente chavista durante los años en el poder de Maduro, ha criticado el operativo de Estados Unidos contra el expresidente, pero se ha declarado dispuesta a cooperar y dialogar con Washington. Distintas informaciones sitúan a Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, como el auténtico hombre fuerte en Venezuela, que mantiene una comunicación fluidísima con Rodríguez, oficialmente presidenta encargada de Venezuela.

Un día antes de esta vista trascendió que la Administración de Trump había solicitado al Departamento de Justicia que garantice la inmunidad de Rodríguez en una demanda civil abierta contra ella en un juzgado de Florida. El argumento esgrimido en una carta del asesor jurídico del Departamento de Estado, Reed Rubinstein, es que Estados Unidos la reconoce desde el pasado 5 de marzo como jefa de Estado de Venezuela. Rodríguez se enfrenta a una demanda civil ante un tribunal del Distrito Sur de Florida, en Miami, por presuntos secuestros, torturas y actos terroristas vinculados al chavismo.
En la vista de marzo, el bloqueo de fondos venezolanos para pagar la defensa de Maduro ocupó casi una hora. Sus abogados habían pedido en febrero desestimar el caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, en sus siglas inglesas) negase a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos del Gobierno venezolano. La OFAC concedió el pasado 9 de febrero una licencia para ello, pero la revocó tres horas después.
En su primera audiencia en enero, Maduro y Flores rechazaron las acusaciones en su contra. Se declararon no culpables y aseguraron que todas los cargos obedecen a motivaciones políticas. La pareja se encuentra desde su detención el 3 de enero una prisión federal de Brooklyn.
En audiencias anteriores, la defensa ha argumentado que el acusado dispone de inmunidad en su calidad como jefe de Estado y el propio Maduro llegó a definirse como un“prisionero de guerra”.
