Las enormes colas de entrada al campo ya presagiaban que este viernes iban a pasar cosas en The Open Championship, y vaya que hubo espectáculo. Un día para creer en los milagros, que se mezclaron con las frustraciones, donde Bryson DeChambeau, tras una enorme ronda de golf, terminó como protagonista de una situación surrealista. Cerca de las nueve y media de la noche, la organización del torneo decidió imponer a Bryson dos golpes de penalidad, tras una larga deliberación, un circo televisado con la imagen del norteamericano volviendo al campo con los árbitros para recrear una situación sucedida tres horas antes desde el denso rough del hoyo cinco, que finalmente se saldó con dos golpes de penalidad. Los árbitros decidieron que Bryson había mejorado la posición de su bola al pisar con intencionalidad las hierbas altas de alrededor. El norteamericano no llegó a aceptar la penalidad y, en la vorágine de la discusión con los árbitros, llegó a amenazar con no jugar mañana. Finalmente, su ronda pasó de 66 a 68 golpes y su resultado final de -7 a -5, cayendo del partido estelar. No es consuelo que será el primer corte superado en majors esta temporada. Por lo que pueda pasar, después de todo el lío y ya de noche casi cerrada, Bryson se marchó al campo de prácticas a pegar bolas, seguido porn una nube de periodistas y fotógrafos.
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