La llegada de septiembre supone también la vuelta a la rutina de millones de españoles, que tendrán que enfrentarse no solo a la vuelta al trabajo, sino a recuperar la monotonía de la que había conseguido escapar durante el verano. Es en esta época del año en la que se produce un fenómeno conocido como «depresión postvacacional», que ha ido extendiéndose en los últimos años hasta terminar llamándose «Work Blues», pues la ansiedad por volver al trabajo ya no es algo exclusivo del periodo estival.. Así lo demuestra la Guía del Mercado Laboral realizada por Hays, que asegura que la situación ha llegado a escalar tanto que un 35% de las empresas españolas aseguran que han perdido talento debido a la presión y a la elevada carga de trabajo. Esto ha llevado a que casi un 70% de los ocupados se hayan planteado cambiar de trabajo durante el año 2026, sentenciando el problema estructural que se está gestando.. Según el informe, las organizaciones tienen la oportunidad de abordar este reto desde una perspectiva preventiva. «Más allá de fomentar la desconexión durante las vacaciones, el verdadero cambio pasa por construir entornos donde el bienestar forme parte del día a día. Para ello, resulta clave impulsar un liderazgo cercano, promover cargas de trabajo sostenibles, favorecer la flexibilidad y garantizar espacios reales de recuperación, contribuyendo así a reducir el desgaste emocional y reforzar el compromiso de los equipos», explican sus expertos.. La evolución del mercado laboral también ha transformado la manera en la que los profesionales descansan. El 41% de los profesionales asegura que le resulta difícil desconectar del trabajo debido a la cultura de la urgencia implantada en la actualidad, mientras que un 23% señala los mensajes recibidos fuera del horario laboral como uno de los principales obstáculos para lograr una desconexión real.. «El Work Blues nos recuerda que el bienestar no se construye durante las vacaciones, sino en el día a día. La experiencia del empleado depende de muchos factores: el liderazgo, la carga de trabajo, la autonomía o la flexibilidad. Cuando esos elementos fallan, unos días de descanso difícilmente compensan el desgaste. acumulado», afirma Fernando Calvo, Director de People & Culture de Hays para el Sur y Oeste de Europa.. La rapidez con la que uno se ve obligado a volver a la presión por los resultados, la incertidumbre derivada de los procesos de transformación empresarial o la desaparición de los límites entre la vida laboral y personal dificultan una recuperación completa del trabajador. A esto se suma el poco tiempo de adaptación antes de volver a las agendas cada vez más fragmentadas, reuniones constantes, multitarea, cambios continuos de prioridades y una disponibilidad prácticamente permanente.. Según explica Isabel Aranda, doctora en Psicología y experta en Psicología del Trabajo, el problema aparece cuando las vacaciones no son suficientes para recuperar los recursos psicológicos que ya estaban agotados antes del descanso. «La vuelta al trabajo no suele generar malestar por el hecho de regresar en sí, sino porque desaparece un periodo en el que hemos tenido autonomía, descanso y sensación de control sobre nuestro tiempo. Cuando volvemos a un entorno con elevadas demandas, interrupciones constantes o escasos recursos para afrontarlas, nuestra mente interpreta ese cambio como un incremento del esfuerzo que va a tener que realizar».
La llegada de septiembre supone también la vuelta a la rutina de millones de españoles, que tendrán que enfrentarse no solo a la vuelta al trabajo, sino a recuperar la monotonía de la que había conseguido escapar durante el verano. Es en esta época del año en la que se produce un fenómeno conocido como «depresión postvacacional», que ha ido extendiéndose en los últimos años hasta terminar llamándose «Work Blues», pues la ansiedad por volver al trabajo ya no es algo exclusivo del periodo estival.. Así lo demuestra la Guía del Mercado Laboral realizada por Hays, que asegura que la situación ha llegado a escalar tanto que un 35% de las empresas españolas aseguran que han perdido talento debido a la presión y a la elevada carga de trabajo. Esto ha llevado a que casi un 70% de los ocupados se hayan planteado cambiar de trabajo durante el año 2026, sentenciando el problema estructural que se está gestando.. Según el informe, las organizaciones tienen la oportunidad de abordar este reto desde una perspectiva preventiva. «Más allá de fomentar la desconexión durante las vacaciones, el verdadero cambio pasa por construir entornos donde el bienestar forme parte del día a día. Para ello, resulta clave impulsar un liderazgo cercano, promover cargas de trabajo sostenibles, favorecer la flexibilidad y garantizar espacios reales de recuperación, contribuyendo así a reducir el desgaste emocional y reforzar el compromiso de los equipos», explican sus expertos.. La evolución del mercado laboral también ha transformado la manera en la que los profesionales descansan. El 41% de los profesionales asegura que le resulta difícil desconectar del trabajo debido a la cultura de la urgencia implantada en la actualidad, mientras que un 23% señala los mensajes recibidos fuera del horario laboral como uno de los principales obstáculos para lograr una desconexión real.. «El Work Blues nos recuerda que el bienestar no se construye durante las vacaciones, sino en el día a día. La experiencia del empleado depende de muchos factores: el liderazgo, la carga de trabajo, la autonomía o la flexibilidad. Cuando esos elementos fallan, unos días de descanso difícilmente compensan el desgaste. acumulado», afirma Fernando Calvo, Director de People & Culture de Hays para el Sur y Oeste de Europa.. La rapidez con la que uno se ve obligado a volver a la presión por los resultados, la incertidumbre derivada de los procesos de transformación empresarial o la desaparición de los límites entre la vida laboral y personal dificultan una recuperación completa del trabajador. A esto se suma el poco tiempo de adaptación antes de volver a las agendas cada vez más fragmentadas, reuniones constantes, multitarea, cambios continuos de prioridades y una disponibilidad prácticamente permanente.. Según explica Isabel Aranda, doctora en Psicología y experta en Psicología del Trabajo, el problema aparece cuando las vacaciones no son suficientes para recuperar los recursos psicológicos que ya estaban agotados antes del descanso. «La vuelta al trabajo no suele generar malestar por el hecho de regresar en sí, sino porque desaparece un periodo en el que hemos tenido autonomía, descanso y sensación de control sobre nuestro tiempo. Cuando volvemos a un entorno con elevadas demandas, interrupciones constantes o escasos recursos para afrontarlas, nuestra mente interpreta ese cambio como un incremento del esfuerzo que va a tener que realizar».
