Estados Unidos e Irán han acordado detener los ataques mutuos de los últimos días en torno al estrecho de Ormuz y retomarán las conversaciones este martes en Qatar. Así lo ha asegurado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de su sistema favorito, un mensaje en su red social, Truth. Siguiendo un esquema que ya se ha hecho habitual, Irán ha negado de inmediato la declaración de su adversario y rechaza que estén previstos contactos en los próximos días. “No hay reuniones del grupo de trabajo técnico programadas para esta semana”, ha dicho Kazem Gharibabadi, viceministro de Asuntos Exteriores. El estrecho, en todo caso, ha amanecido por primera vez relativamente tranquilo tras tres días de ataques cruzados.. Seguir leyendo
Estados Unidos e Irán han acordado detener los ataques mutuos de los últimos días en torno al estrecho de Ormuz y retomarán las conversaciones de paz, a nivel técnico, este martes en Qatar. Así lo ha confirmado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de su sistema favorito, un mensaje en su red social, Truth. Siguiendo un esquema que ya se ha hecho habitual, Irán ha negado de inmediato la declaración de su adversario y rechaza que estén previstos contactos en los próximos días. “No hay reuniones del grupo de trabajo técnico programadas para esta semana”, ha dicho Kazem Gharibabadi, viceministro de Asuntos Exteriores. El estrecho, en todo caso, ha amanecido por primera vez relativamente tranquilo tras tres días de ataques cruzados.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha confirmado que en la conversación en Doha participarán por parte estadounidense el enviado especial de Trump Steve Witkoff y el yerno del presidente, Jared Kuchner, los representantes habituales de la Administración republicana en las conversaciones de paz en Oriente Próximo y en Rusia.
La escalada comenzó el pasado jueves con el ataque iraní a un carguero que transitaba por el estrecho, a lo que siguieron bombardeos estadounidenses en territorio iraní y represalias de la República Islámica contra intereses estadounidenses en Kuwait y Baréin. Esos ataques provocaron al menos un muerto y una significativa reducción del tráfico en esta vía marítima clave para el suministro global de hidrocarburos y fertilizantes, lo que ha llevado a un ligero repunte del precio del petróleo en estos días.
El problema es que el vago redactado del acuerdo firmado por Washington y Teherán el pasado 17 de junio queda abierto a interpretaciones y, tal como dejó claro el domingo el ministro de Exteriores iraní, Abbas Aragchi, la República Islámica entiende que solo ella tiene la potestad de organizar el tráfico por Ormuz durante los primeros 30 días en vigor del acuerdo. Por ello, Irán exige que todos los buques que utilicen el estrecho se coordinen con la Guardia Revolucionaria y con las autoridades portuarias iraníes.
Las conversaciones de paz iniciadas en Suiza tras la firma del memorando de entendimiento provisional arrojaron como uno de sus primeros resultados, según el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, un acuerdo entre los dos países para establecer un mecanismo de comunicación en el estrecho de Ormuz que permitiera evitar errores indeseados y facilitar la libre navegación por ese paso marítimo clave. Pero hasta el momento esa herramienta no se ha puesto en marcha.
“Ceder la influencia sobre el tráfico que atraviesa el estrecho eliminaría, a ojos de los estrategas iraníes, la principal herramienta de presión iraní sobre Estados Unidos en las negociaciones actuales para un acuerdo permanente, que debe incluir compromisos nucleares y eliminación de sanciones para Irán”, apunta este lunes un informe del centro de estudios Soufan Center en Nueva York. “Los líderes iraníes calculan que ni Trump ni ningún otro presidente estadounidense en el futuro se arriesgará a sufrir las consecuencias políticas y económicas de una nueva guerra contra Irán que con seguridad incluirá el cierre del estrecho de Ormuz por parte iraní. Durante la guerra, Trump se planteó abrirlo por la vía militar, pero decidió en contra al considerar que probablemente ese paso resultaría en bajas estadounidenses significativas y prolongaría la guerra de manera indefinida”.
Una de las consecuencias de la reciente escalada es que el tráfico por la ruta sur del estrecho, que transcurre por aguas de Omán y cuenta con protección militar de EE UU —pero a cuyo uso se opone Irán—, ha descendido significativamente, pese a que durante la pasada semana fue la más utilizada. Datos de la firma Kpler compartidos con este diario indican que, el domingo, solamente 22 buques atravesaron el estrecho, frente a los hasta 60 diarios que se llegaron a alcanzar tras la firma del acuerdo y antes del inicio de los ataques.
Además, únicamente cinco embarcaciones utilizaron aguas omaníes, mientras que la semana pasada esta ruta registró más de la mitad de los cruces diarios. La plataforma de seguimiento de barcos Marinetraffic mostraba en la mañana de este lunes que solo un buque cisterna estaba enfilando el estrecho por la ruta sur (aunque podría haber más intentando hacerlo con la señal apagada), mientras que la ruta norte —a través de aguas iraníes— presentaba mucho más tráfico.
En este sentido, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, se reunió con el embajador omaní, Abdulaziz al Hanaei, en Mascate, la capital de Omán, para tratar el futuro gobierno de Ormuz, para el que Irán quiere imponer algún tipo de tasa. “Hemos tratado los problemas actuales relacionados con el estrecho, e intercambiamos puntos de vista sobre la gestión futura del estrecho en el marco del párrafo cinco del Memorando de Entendimiento de Islamabad y los derechos soberanos de los estados costeros”, escribió Gharibabadi en una publicación en la red social X.
Por otro lado, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha afirmado este lunes que 6.000 millones de dólares —de los 12.000 millones que hay en activos iraníes retenidos en Qatar debido a las sanciones internacionales contra la República Islámica— serán “liberados y devueltos al país”, aunque no especificó el momento en el que eso ocurrirá. “Este acuerdo [con EE UU] es una gran victoria para el pueblo iraní”, dijo Pezeshkian durante un encuentro en la ciudad santa de Qom. También reiteró que su país no tiene intención de conseguir armas nucleares, algo que forma parte del quid de las negociaciones con Washington.
Teherán insiste en que Israel respete el alto el fuego y deje de bombardear Líbano, cosa que ha seguido haciendo pese a la firma de un acuerdo con el Gobierno de Beirut que implica la progresiva retirada de tropas israelíes para que el ejército libanés tome el control del sur del país, feudo de la milicia chií Hezbolá. Durante el fin de semana, Israel también avanzó su ocupación en Siria y abrió fuego en un pueblo de la provincia sureña de Deraa, lo que provocó la evacuación de sus habitantes, aunque posteriormente los soldados israelíes se retiraron del lugar.
