Uno de los estrenos más esperados del Grec de los 50 años, que arranca esta noche con L’òpera de tres rals, no tiene lugar en el anfiteatro, ni en el Lliure, ni en el Mercat ni en ninguna de las otras grandes sedes del festival, sino en una pequeña sala de 72 localidades en el corazón del barrio de Sants-Badal (calle de Bacardí 35, en la plaza de la Olivereta). Claro que la sala la dirige Àlex Rigola, uno de nuestros grandes hombres de teatro, que es también el artífice de ese espectáculo que ha despertado tanta expectación: Factory (Somni d’una nit d’estiu).. Seguir leyendo
Uno de los estrenos más esperados del Grec de los 50 años, que arranca esta noche con L’òpera de tres rals, no tiene lugar en el anfiteatro, ni en el Lliure, ni en el Mercat ni en ninguna de las otras grandes sedes del festival, sino en una pequeña sala de 72 localidades en el corazón del barrio de Sants-Badal (calle de Bacardí 35, en la plaza de la Olivereta). Claro que la sala la dirige Àlex Rigola, uno de nuestros grandes hombres de teatro, que es también el artífice de ese espectáculo que ha despertado tanta expectación: Factory (Somni d’una nit d’estiu).
En el montaje, de setenta minutos, Rigola traslada la comedia de Shakespeare Sueño de una noche de verano, en traducción catalana de Salvador Oliva,a la famosa y transgresora Factoría neoyorquina de Andy Warhol de los años sesenta, que juega el papel del bosque mágico a las afueras de Atenas de la obra original, fiesta y colocón alucinógeno incluidos. Y convierte a los revoltosos hadas y duendes que infestan la foresta (Oberon, Titania, Puck) a la vez en los personajes del estudio del artista en Manhatattan: el propio Warhol (Lluís Villanueva), su amante Billy Name (Biel Duran), la modelo y musa de Andy Eddie Sedgwick (Elisabet Casanovas), el asistente del artista, poeta, fotógrafo y proveedor de sustancias varias Gerard Malanga (David Menéndez Boye). Mientras que los artesanos que han de montar la fiesta de la boda de Teseo e Hipólita en Atenas y que también pasan al bosque son los miembros de la Velvet Underground, Lou Reed (Jordi Oriol), John Cale (Jordi Rico), y Sterling Morrison (Roger Julià), reflejados como los típicos clowns shakesperianos…

Además, el director —como si él mismo fuera el revoltoso Puck, un Puck crecidito pero no menos gamberro—, transforma a los jóvenes amantes que huyen al bosque en jubilados, dos parejas de la tercera edad (Oriol Genís/ Muntsa Alcañiz y Toni Sevilla/ Francesca Piñón) escapadas de un geriátrico para consumar su amor. Rigola que ya había montado el espectáculo en 2014 en Dusseldorf (Alemania) con actores adolescentes ha encontrado ahora, forzado por las circunstancias (hay que tener dobles repartos para trabajar con menores de edad, lo que encarece mucho la producción), una versión que le gusta más. “Poner a los personajes de los amantes como huidos de una residencia de gente mayor porque no les dejan tener sexo, y que los interpreten actores seniors ha resultado maravilloso”, ha explicado este mediodía en la Heartbreak Hotel en la presentación del espectáculo (del 30 de junio al 31 de julio, con todas las entradas vendidas), a la que ha asistido la directora del Grec, Leticia Martín.
“La historia ha cobrado una fuerza enorme que no tenía con gente joven”, ha añadido. “Las palabras y versos son los mismos, pero tienen más densidad y vuelan más alto aún”. Y ha continuado: “En realidad los mayores no sabemos más que los adolescentes en materia de amor, pero nosotros tenemos cicatrices”. Rigola ha sintetizado de su montaje: “He acabado como siempre hablando de amor”.
Al respecto de Shakespeare ha reflexionado que “lo que dice en sus obras no es especialmente complicado si exceptuamos los Sonetos, de los que por cierto incluimos uno”. Del Sueño, se han centrado en los tres primeros actos, que son “los más potentes” de los cinco. En cuanto a la incorporación de la legendaria Factory de Warhol ha recalcado que es su personal “bosque mágico” y que la gente que sepa algo de ese legendario espacio de producción de arte se lo pasará muy bien, porque hay muchos guiños a un lugar y una época que le fascinan. “Es un viaje pasional a un momento importantísimo de la historia del arte y de la música, y a la gran fiesta a la que me hubiera gustado asistir”, ha subrayado.
De hecho toda la sala-escenario de la Heartbreak está pintado de plateado (en referencia a la Silver Factory, como se la conocía), en una pared cuelga el famoso cuadro icono pop de Elvis como pistolero, en un estante se pueden ver latas de sopa Campbell y botellas de cristal de Coca-cola, y una foto muestra a Allen Ginsberg, entre otros muchos detalles. Un pequeño espacio cerrado en el escenario, un habitáculo, servirá para que dentro sucedan “las cosas obscenas de la Factoría”, fuera de la vista del público (como por otro lado pasaban las cosas terribles en el teatro isabelino).
El director está encantado con el reparto, que componen 12 actores y actrices, lo que para la pequeña Heartbreak es un despipote (al contar con un solo camerino han tenido que habilitar como tal un lavabo).
Los cuatro seniors del montaje se escapan de la residencia y van a parar a la Factory-bosque que en algunos momentos se ilumina de verde warholiano, viven una rave salvaje y performática, beben una poción, se adentran en un universo de libertad sexual y creativa… Encuentra a Oberon y su pareja Titania, la reina de las hadas, encarnados por Warhol y Name, a Puck-Malanga y sus filtros de amor. “Todo está pasado por la experiencia Warhol, si alguien mira un compendio de lo que fue la Factory verá que aquí aparecen muchas cosas”, ha señalado Rigola. Toni Sevilla, que tiene 77 años, ha recordado que Alcañiz y él (ambos nombres históricos del Teatre Lliure) ya hicieron los personajes de los amantes cuando eran jóvenes, “antes del Grec del 76″, para una versión televisiva.
