Ser despedido y recibir una indemnización superior a la establecida legalmente puede parecer a simple vista una gran noticia, un golpe de suerte. Sin embargo, la cantidad sobrante de ese dinero puede tener consecuencias negativas a la hora de solicitar ayudas tras la prestación consecutiva por desempleo.. El artículo 53 del Estatuto de los Trabajadores obliga a las empresas a dar una indemnización mínima de 20 días de salario por año trabajado, con un límite de 12 mensualidades por despidos objetivos. Si a un trabajador le corresponden 10.000€ de indemnización, pero luego se le dan 15.000€, esos 5.000€ adicionales podrían causarle problemas futuros.. La clave se encuentra en el momento en el que el paro se agota y se busca pedir un subsidio asistencial. Mientras el paro funciona dependiendo de las cotizaciones que el trabajador ha ido acumulando, para poder acceder a distintos subsidios se debe cumplir con otros límites de rentas.. Aquí comienza el problema de cobrar un extra en la indemnización por paro. Siguiendo la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ve ese dinero como un ingreso mensual y puede denegar la concesión del subsidio si lo considera.. No se aplican las mismas reglas. Una sentencia reciente del Supremo aclara cómo se debe tratar este dinero ganado tras el despido y la diferencia de sus efectos en el IRPF y en el SEPE. Otro de los aspectos destacados en la sentencia es que el tratamiento de la indemnización varía, y hay determinadas que quedan exentas de tributación siempre que no superen los límites fiscales establecidos.. Estas exenciones no se pueden trasladar al sector de los subsidios ya que la LGSS no dice que haya que usar la normativa de Hacienda para el IRPF, lo que significa que no tiene por qué tributar, pero sí contar como ingreso para determinar si el trabajador tiene derecho al subsidio.. No obstante, en las indemnizaciones superiores como puede ser un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) la situación cambia. Ahí el SEPE puede considerar como ingreso únicamente el dinero que exceda de ese mínimo, denegándolo por superar el límite de carencia de rentas hasta que la renta se vuelva a situar por debajo del límite.. Quienes estén cobrando la prestación por desempleo no se verán afectados, ya que su duración y cuantía dependen de las cotizaciones que hayan acumulado. Los que posteriormente se lancen a solicitar el subsidio asistencial sí que deberán estar atentos a la normativa, porque se les podría negar.
Ser despedido y recibir una indemnización superior a la establecida legalmente puede parecer a simple vista una gran noticia, un golpe de suerte. Sin embargo, la cantidad sobrante de ese dinero puede tener consecuencias negativas a la hora de solicitar ayudas tras la prestación consecutiva por desempleo.. El artículo 53 del Estatuto de los Trabajadores obliga a las empresas a dar una indemnización mínima de 20 días de salario por año trabajado, con un límite de 12 mensualidades por despidos objetivos. Si a un trabajador le corresponden 10.000€ de indemnización, pero luego se le dan 15.000€, esos 5.000€ adicionales podrían causarle problemas futuros.. La clave se encuentra en el momento en el que el paro se agota y se busca pedir un subsidio asistencial. Mientras el paro funciona dependiendo de las cotizaciones que el trabajador ha ido acumulando, para poder acceder a distintos subsidios se debe cumplir con otros límites de rentas.. Aquí comienza el problema de cobrar un extra en la indemnización por paro. Siguiendo la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ve ese dinero como un ingreso mensual y puede denegar la concesión del subsidio si lo considera.. Una sentencia reciente del Supremo aclara cómo se debe tratar este dinero ganado tras el despido y la diferencia de sus efectos en el IRPF y en el SEPE. Otro de los aspectos destacados en la sentencia es que el tratamiento de la indemnización varía, y hay determinadas que quedan exentas de tributación siempre que no superen los límites fiscales establecidos.. Estas exenciones no se pueden trasladar al sector de los subsidios ya que la LGSS no dice que haya que usar la normativa de Hacienda para el IRPF, lo que significa que no tiene por qué tributar, pero sí contar como ingreso para determinar si el trabajador tiene derecho al subsidio.. No obstante, en las indemnizaciones superiores como puede ser un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) la situación cambia. Ahí el SEPE puede considerar como ingreso únicamente el dinero que exceda de ese mínimo, denegándolo por superar el límite de carencia de rentas hasta que la renta se vuelva a situar por debajo del límite.. Quienes estén cobrando la prestación por desempleo no se verán afectados, ya que su duración y cuantía dependen de las cotizaciones que hayan acumulado. Los que posteriormente se lancen a solicitar el subsidio asistencial sí que deberán estar atentos a la normativa, porque se les podría negar.
