El Gobierno ha registrado este año, hasta el 31 de agosto, 2.435 llegadas de inmigrantes más en Ceuta y Melilla que en el mismo periodo de 2025, lo que supone un aumento del 110% en las ciudades autónomas. Para el conjunto del territorio español, rebaja las entradas irregulares en lo que va de año en un 14%. Cifras todas ellas donde no se incluye el paso masivo por el espigón del Tarajal que, según el Ministerio del Interior, “ya han sido objeto de triaje”.. Seguir leyendo
El Gobierno ha registrado este año, hasta el 31 de agosto, 2.435 llegadas de inmigrantes más en Ceuta y Melilla que en el mismo periodo de 2025, lo que supone un aumento del 110% en las ciudades autónomas. Para el conjunto del territorio español, rebaja las entradas irregulares en lo que va de año en un 14%. Cifras todas ellas donde no se incluye el paso masivo por el espigón del Tarajal que, según el Ministerio del Interior, “ya han sido objeto de triaje”.
Si se tienen en cuenta los últimos datos del Ejecutivo, recordados este miércoles por el presidente Pedro Sánchez en sede parlamentaria, los más de 70.000 migrantes que entraron irregularmente en España en solo dos días, el 30 y el 31 de este julio, superaron con creces el récord de llegadas registrado en un año ―2018 con 64.298― y duplicaron las del año pasado (36.775), lo que supone una crisis humanitaria de una magnitud sin precedentes.
Sin embargo, los datos oficiales, al menos por ahora, no recogen este hito inédito. Ya el pasado 15 de agosto Interior sostuvo que las llegadas a Ceuta requerían de un “análisis específico”, por lo que entonces no se incorporaron a la estadística. Las cifras recogidas en la segunda quincena tampoco las incluyen, porque los días 30 y 31 de julio fue “imposible” realizar el triaje normativo. “Por esa razón, y para no desvirtuar los reportes estadísticos, las personas inmigrantes que en esos días entraron en Ceuta y han permanecido en el tiempo aparecerán en el balance cuando concluya el proceso de triaje de todas ellas”, apuntan desde el ministerio.
La tendencia de inmigrantes que llegan a España de manera irregular iba en descenso desde el pico de 2024, cuando 61.372 alcanzaron territorio español. El año pasado se registraron casi la mitad de llegadas, 32.925. Pese a no constar el grueso de las entradas de los dos últimos días de julio, Ceuta registra aumentos de más del 100% con respecto al mismo periodo del año pasado.
En este sentido, la directora general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Mónica López, apunta a una crisis “multifactorial”. “Hay una razón clara: cuando hay un nivel de desigualdad tan alto en una frontera, siempre va a haber alguien que quiera cruzar”, destaca. Al aspecto socioeconómico, añade la externalización de la gestión de los flujos migratorios que maneja la Unión Europea: “Los terceros países sobre los que recae van a hacer uso como arma política.” “No es efectiva”, zanja.
Pese al descenso de llegadas del año pasado, cada nueva crisis migratoria pulveriza las cifras de la anterior. Ocurrió en 2018, cuando una media de 160 personas llegaron en patera a España y el total de entradas irregulares rozó los 65.000. Este número de inmigrantes irregulares supuso entonces un tercio más que el hito histórico previo, marcado en 2006, año de la denominada crisis de los cayucos.
En el cruce a nado a Ceuta de 2014, conocido después como la tragedia del Tarajal, participaron varios centenares de migrantes y murieron una quincena de ellos en el intento. Doce años después, son decenas de miles y más de un centenar de fallecidos. Más recientemente, en 2022, se produjo el salto a la valla en Melilla de alrededor de 2.000 migrantes. En aquella ocasión, las fuerzas policiales marroquíes trataron de frenarlos con brutalidad y el episodio se saldó con decenas de muertes ―23 según las autoridades alauíes y 37 para Amnistía Internacional, que añadió 77 desaparecidos―.
El aumento de la magnitud de las crisis no presenta visos de remitir. “La presión al otro lado de la frontera es cada vez mayor desde el cierre de las fronteras con el covid”, afirma la directora de CEAR. Sobre la crisis actual que golpea Ceuta desde hace ya más de un mes, Mónica López pone el foco en los posibles refugiados: “El Gobierno ha actuado tarde y está completamente desbordado. Si no han empezado a triar o lo han hecho a muy pocas personas, no están pudiendo acceder a la protección internacional, por lo tanto se están vulnerando sus derechos”.
