El Ministerio para la Transición Ecológica saca a licitación las obras del tramo principal de adecuación del barranco de La Saleta, una de las desbordadas durante la trágica dana de octubre de 2024, con el objetivo de prevenir la inundación de varios municipios de l’Horta Sud, en la provincia de Valencia. Las empresas dispondrán hasta el 22 de septiembre para presentar sus ofertas y los primeros trabajos sobre el terreno podrían comenzar antes de que finalice el 2026, según cálculos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), redactora del proyecto.. Seguir leyendo
El Ministerio para la Transición Ecológica saca a licitación las obras del tramo principal de adecuación del barranco de La Saleta, una de las desbordadas durante la trágica dana de octubre de 2024, con el objetivo de prevenir la inundación de varios municipios de l’Horta Sud, en la provincia de Valencia. Las empresas dispondrán hasta el 22 de septiembre para presentar sus ofertas y los primeros trabajos sobre el terreno podrían comenzar antes de que finalice el 2026, según cálculos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), redactora del proyecto.
La actuación permitirá avanzar en la solución de un problema histórico que afecta a municipios como Aldaia, Alaquàs, Xirivella, Quart de Poblet y València. La intervención global supondrá una inversión de unos 150 millones de euros y permitirá proporcionar una salida hidráulica para las avenidas del barranco hacia el nuevo cauce.
La licitación corresponde al tramo principal de la actuación, entre Aldaia y la vía verde, con un presupuesto de licitación de 132 millones de euros, IVA incluido. Este proyecto concentra la mayor parte de las obras previstas para conducir los caudales del barranco hacia el Turia.
El proyecto prevé una conducción soterrada de cuatro kilómetros, que discurrirá por la zona norte de Aldaia y estará formada por grandes marcos de hormigón armado. Uno de sus puntos de mayor complejidad será el cruce bajo la línea ferroviaria València-Utiel, que se resolverá mediante una hinca subterránea para evitar la interrupción del tráfico de los trenes.
Los caudales seguirán su recorrido a través de una vía verde hidráulica de cerca de tres kilómetros, un tramo abierto e integrado en el paisaje agrícola de la huerta que permitirá conducir el agua hasta las proximidades del nuevo cauce del Túria.
La solución global para el barranco de La Saleta se ha estructurado en dos proyectos diferenciados. Al tramo principal que ahora sale a licitación se añade otro destinado a ejecutar la conexión definitiva con el nuevo cauce del Turia bajo la V-30. Este segundo proyecto cuenta con un presupuesto aproximado de 14 millones de euros, ya ha sido aprobado técnicamente y su licitación se prevé pronto.
La ejecución independiente de este último tramo se debe a su especial complejidad técnica, ya que será necesario atravesar la V-30 para incorporar de forma segura los caudales al nuevo cauce del Túria. Para ello, la actuación se desarrolla de forma coordinada con la Demarcación de Carreteras del Estado del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

Con el paso de los años, el barranco de La Saleta ha perdido gran parte de su cauce natural como consecuencia del crecimiento urbano y de las distintas infraestructuras construidas a lo largo del tiempo, quedando sin una salida efectiva hacia el río Turia, su salida natural, lo que ha provocado frecuentes y graves inundaciones en las zonas urbanas de Aldaia, Alaquàs, Xirivella, Quart de Poblet y València, siendo la más reciente la dana de octubre de 2024.
Aunque la solución planteada venía desarrollándose desde años atrás, este último episodio de avenida extraordinaria ha aconsejado una revisión completa a partir de los nuevos estudios hidráulicos realizados por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX).
Los datos obtenidos mediante técnicas de modelización hidráulica han permitido comprobar el comportamiento de la infraestructura frente a escenarios extremos y mejorar el diseño inicialmente previsto. De hecho, se incrementó la capacidad de la conducción principal, que pasa de los 80 m³/s inicialmente previstos a 100 m³/s, permitiendo además incorporar otros 30 m³/s procedentes del tramo urbano del barranco.
La primera pieza del sistema será una estructura de derivación situada en el entorno de la CV-410 y los accesos a Aldaia y Bonaire, encargada de regular y repartir los caudales procedentes del barranco hacia tres infraestructuras: la propia cuneta de la CV-410, que cuenta con una capacidad superior a 15 m³/s; el encauzamiento que atraviesa el núcleo urbano de Aldaia y cuya ampliación está llevando a cabo el Ayuntamiento de este municipio; y una nueva conducción soterrada que posteriormente da paso a la vía verde, con una capacidad de 100 m³/s.
Este proyecto constituye la primera gran actuación frente al riesgo de inundación en la cuenca del barranco del Poyo, que será complementada por una serie de proyectos aguas arriba que reducirán los caudales circulantes y que supondrán una solución integral para la cuenca, tal y como se recoge en el Plan para la Recuperación y Mejora de la Resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por la dana en la Comunidad Valenciana.
