El absentismo se ha convertido en un problema que está poniendo contra las cuerdas a miles de pequeñas empresas, que tienen que afrontar una factura social difícilmente soportable para sus economías. Las patronales CEOE y Cepyme llevan meses denunciando que el incremento del gasto por incapacidad temporal (IT) supera ya los 33.000 millones anuales y exigen una solución. Y las cifras les dan la razón. Según los últimos datos de la patronal de las mutuas, AMAT, correspondientes a los cinco primeros meses de 2026, el número total de procesos iniciados por incapacidad temporal (IT) en las mutuas ha tenido un descenso interanual del 8,33%, lo que equivale a 232.312 casos menos. Sin embargo, la duración media se ha disparado un 20,07%, lo que equivale a 8,59 días más por proceso finalizado respecto al ejercicio precedente, pasando de una duración media de 42,78 días en los cinco primeros meses de 2025 a una duración media de 51,37 días en el mismo periodo del ejercicio 2026. Eso significa que el gasto para las mutuas por la prestación por IT ha sufrido un fuerte incremento del 7,09%, lo que equivale a 325,09 millones de euros más respecto al mismo periodo del ejercicio precedente, hasta superar los 4.900 millones.. Los datos del Régimen General presentan un incremento interanual en el gasto en prestaciones por IT de casi el 9% hasta mayo del ejercicio 2026, que equivale a 350,24 millones más que en el mismo periodo del ejercicio 2025, pasando de un gasto de 3.994,84 millones de euros hasta mayo de 2025 a 4.345,07 millones de euros hasta mayo de 2026. Pero en el caso de los autónomos presenta una reducción del 4,27% hasta mayo de 2026, que equivale a 25,14 millones menos que en el mismo periodo del ejercicio, para quedarse en 564 millones. Respecto al coste directo estimado para las empresas por ITCC –referido a prestaciones, cotizaciones, complementos y mejoras–, se aprecia un incremento del 8,45%, lo que equivale a casi 319 millones, para sumar un total de 4.093 millones.. Pese a la mejora de las cifras de bajas durante el primer trimestre, en el quinto mes se ha producido una evolución al alza del número de procesos en vigor, con un incremento del 4,07% respecto al ejercicio anterior, equivalente a 32.589 procesos más, para un global de 833.439. Además, la variación de los procesos en vigor cuya duración es mayor a los 365 días se ha incrementado de 140.205 en mayo de 2025 a 148.678, un total de 8.473 procesos más, lo que equivale a un incremento del 6%.. Hasta 2019, las bajas de más de un año se mantuvieron estables, pero a partir de 2020, coincidiendo con el estallido de la pandemia, se dispararon hasta alcanzar el máximo histórico en octubre de ese año, con 118.143 procesos, y en ese mes se da un punto de inflexión. Durante el ejercicio 2021 empezaron a descender el número de procesos en vigor mayores de 365 días hasta el mes de diciembre, donde se aprecia un ligero repunte. En el ejercicio 2022 se observó una nueva reducción hasta el mes de mayo, que se situó en 60.259 procesos aunque, a partir de ahí, ya ha tenido una tendencia ascendente hasta cerrar el ejercicio 2025 con 155.203 procesos. Una situación que se ha disparado este año y, en los primeros cinco meses, el número de estos procesos asciende ya hasta los 148.678.. En relación con los Procesos de IT con una duración superior a 545 días, tanto en los de contingencia común (CC) como en los de contingencia profesional (CP), han tenido un impulso del 5,85% en el último año, con 2.777 procesos más en contingencia común (+2,02) y 49 procesos más en contingencia profesional. Para los procesos por encima de 735 días, el crecimiento ha sido aún más espectacular, de un 58,42% en CC y de un 38,07% en CP.. El Consejo General de Graduados Sociales, en su último informe sobre absentismo por baja médica, descarta ya que el problema sea coyuntural y lo presenta como estructural por tres razones principales: el envejecimiento general de la población, la prolongación de la vida laboral y el retraso de la jubilación efectiva.. En este contexto, la mesa de diálogo social lleva abierta más de dos años sin que Gobierno, patronal y sindicatos hayan logrado acercar posturas para encontrar una solución para el crecimiento exponencial de las bajas laborales en la última década, ya que las tres partes difieren en las soluciones y en cómo afrontar un gasto que empieza a ser insoportable para las empresas. En su último informe sobre el gasto público, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) concluyó que una cuarta parte de las personas de baja acumulan más de la mitad de los procesos. Ante esta situación, la Airef propuso la actuación temprana del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para evitar la prolongación de algunos procesos, en los que el INSS no interviene hasta que cumplen un año de duración. Pero las reticencias de los sindicatos y la inconcreción ministerial han acrecentado un problema que están pagando las empresas.. El Partido Popular ha avanzado que está preparando un plan contra el absentismo laboral. Alberto Núñez Feijóo abrió el «melón» tras denunciar que es «un cáncer que no podemos pagar». Fuentes del PP han asegurado estar ultimando este futuro plan, que propondrá «incentivos para premiar al cumplidor y combatir el fraude».. En el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) de mayo de 2023, patronal y sindicatos abogaban por aprovechar los recursos de las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social para mejorar los tiempos de espera en el sistema de salud público. Pero hasta la fecha, solo cinco comunidades autónomas (Baleares, Cataluña, Asturias, Cantabria y Castilla-La Mancha) han firmado convenios de colaboración de sus servicios de salud con las mutuas y apenas se han girado peticiones de pruebas a estas entidades.. En 2024, la ministra de Sanidad, Mónica García, de Sumar, planteó la posibilidad de las «autobajas» para enfermedades leves y que pudieran darse de baja mediante una declaración responsable durante tres días. Pero la propuesta no tuvo el respaldo ni de su propio Gobierno de coalición. Como tampoco la tuvo la de la ministra de la Seguridad Social, Elma Saiz, que propuso una «baja flexible» con un «alta progresiva», para permitir un retorno gradual al trabajo tras bajas prolongadas, como es el caso de los procesos oncológicos. Pero tampoco ha salido adelante.. La patronal demanda mejorar la sanidad para incorporar más psiquiatras y psicólogos para afrontar el aumento de enfermedades mentales y medidas económicas para que la Seguridad Social asuma el pago de prestaciones y cotizaciones de los trabajadores a partir del cuarto día, que ahora pagan las empresas, y que se exonere a los empresarios de cotizar por los contratos temporales de sustitución. También que se persiga el fraude de las bajas y ligar al nivel de absentismo el complemento que en muchos convenios mejora la prestación por incapacidad temporal (IT), a veces hasta el 100% del salario. Pero los sindicatos rechazan que la solución pase por penalizar a los trabajadores y señalan que los complementos de IT en convenio existen desde hace décadas e incluso se han restringido en algunos casos, y abogan por la reorganización del trabajo, reorientar la prevención de riesgos o una reordenación de las patologías.. Y en mitad de este choque de trenes, las cifras son elocuentes. Mientras en 2018 el número de personas que no acudían a trabajar cada día era de 450.000, en 2025, esa cifra se elevó a casi 1,6 millones, focalizando el 50% de las bajas en el 10% de los trabajadores, con un coste empresarial que ha pasado de los 14.000 millones de euros en 2018 a 33.000 millones en 2025. Para Núñez Feijóo, «hay que actuar de inmediato para evitar la quiebra de empresas y de la propia Seguridad Social».. Datos de los autónomos para «reflexionar». El índice de bajas de los asalariados es 4,5 veces superior al de los autónomos, a pesar de que ambos colectivos utilizan el mismo sistema de salud, con las mismas listas de espera. El presidente de ATA, Lorenzo Amor, ha apuntado que el índice de bajas entre los autónomos es del 0,9%, cuando en los asalariados alcanza el 4,4%, y se ha reducido en los últimos años a pesar de que la edad media es mayor que entre los empleados por cuenta ajena y de que trabajan más horas semanales. «La salud de todos, trabajadores y autónomos es lo primero y primordial, pero estos datos son para una reflexión sosegada».
El absentismo se ha convertido en un problema que está poniendo contra las cuerdas a miles de pequeñas empresas, que tienen que afrontar una factura social difícilmente soportable para sus economías. Las patronales CEOE y Cepyme llevan meses denunciando que el incremento del gasto por incapacidad temporal (IT) supera ya los 33.000 millones anuales y exigen una solución. Y las cifras les dan la razón. Según los últimos datos de la patronal de las mutuas, AMAT, correspondientes a los cinco primeros meses de 2026, el número total de procesos iniciados por incapacidad temporal (IT) en las mutuas ha tenido un descenso interanual del 8,33%, lo que equivale a 232.312 casos menos. Sin embargo, la duración media se ha disparado un 20,07%, lo que equivale a 8,59 días más por proceso finalizado respecto al ejercicio precedente, pasando de una duración media de 42,78 días en los cinco primeros meses de 2025 a una duración media de 51,37 días en el mismo periodo del ejercicio 2026. Eso significa que el gasto para las mutuas por la prestación por IT ha sufrido un fuerte incremento del 7,09%, lo que equivale a 325,09 millones de euros más respecto al mismo periodo del ejercicio precedente, hasta superar los 4.900 millones.. Los datos del Régimen General presentan un incremento interanual en el gasto en prestaciones por IT de casi el 9% hasta mayo del ejercicio 2026, que equivale a 350,24 millones más que en el mismo periodo del ejercicio 2025, pasando de un gasto de 3.994,84 millones de euros hasta mayo de 2025 a 4.345,07 millones de euros hasta mayo de 2026. Pero en el caso de los autónomos presenta una reducción del 4,27% hasta mayo de 2026, que equivale a 25,14 millones menos que en el mismo periodo del ejercicio, para quedarse en 564 millones. Respecto al coste directo estimado para las empresas por ITCC –referido a prestaciones, cotizaciones, complementos y mejoras–, se aprecia un incremento del 8,45%, lo que equivale a casi 319 millones, para sumar un total de 4.093 millones.. Pese a la mejora de las cifras de bajas durante el primer trimestre, en el quinto mes se ha producido una evolución al alza del número de procesos en vigor, con un incremento del 4,07% respecto al ejercicio anterior, equivalente a 32.589 procesos más, para un global de 833.439. Además, la variación de los procesos en vigor cuya duración es mayor a los 365 días se ha incrementado de 140.205 en mayo de 2025 a 148.678, un total de 8.473 procesos más, lo que equivale a un incremento del 6%.. Hasta 2019, las bajas de más de un año se mantuvieron estables, pero a partir de 2020, coincidiendo con el estallido de la pandemia, se dispararon hasta alcanzar el máximo histórico en octubre de ese año, con 118.143 procesos, y en ese mes se da un punto de inflexión. Durante el ejercicio 2021 empezaron a descender el número de procesos en vigor mayores de 365 días hasta el mes de diciembre, donde se aprecia un ligero repunte. En el ejercicio 2022 se observó una nueva reducción hasta el mes de mayo, que se situó en 60.259 procesos aunque, a partir de ahí, ya ha tenido una tendencia ascendente hasta cerrar el ejercicio 2025 con 155.203 procesos. Una situación que se ha disparado este año y, en los primeros cinco meses, el número de estos procesos asciende ya hasta los 148.678.. En relación con los Procesos de IT con una duración superior a 545 días, tanto en los de contingencia común (CC) como en los de contingencia profesional (CP), han tenido un impulso del 5,85% en el último año, con 2.777 procesos más en contingencia común (+2,02) y 49 procesos más en contingencia profesional. Para los procesos por encima de 735 días, el crecimiento ha sido aún más espectacular, de un 58,42% en CC y de un 38,07% en CP.. El Consejo General de Graduados Sociales, en su último informe sobre absentismo por baja médica, descarta ya que el problema sea coyuntural y lo presenta como estructural por tres razones principales: el envejecimiento general de la población, la prolongación de la vida laboral y el retraso de la jubilación efectiva.. En este contexto, la mesa de diálogo social lleva abierta más de dos años sin que Gobierno, patronal y sindicatos hayan logrado acercar posturas para encontrar una solución para el crecimiento exponencial de las bajas laborales en la última década, ya que las tres partes difieren en las soluciones y en cómo afrontar un gasto que empieza a ser insoportable para las empresas. En su último informe sobre el gasto público, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) concluyó que una cuarta parte de las personas de baja acumulan más de la mitad de los procesos. Ante esta situación, la Airef propuso la actuación temprana del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para evitar la prolongación de algunos procesos, en los que el INSS no interviene hasta que cumplen un año de duración. Pero las reticencias de los sindicatos y la inconcreción ministerial han acrecentado un problema que están pagando las empresas.. El Partido Popular ha avanzado que está preparando un plan contra el absentismo laboral. Alberto Núñez Feijóo abrió el «melón» tras denunciar que es «un cáncer que no podemos pagar». Fuentes del PP han asegurado estar ultimando este futuro plan, que propondrá «incentivos para premiar al cumplidor y combatir el fraude».. En el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) de mayo de 2023, patronal y sindicatos abogaban por aprovechar los recursos de las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social para mejorar los tiempos de espera en el sistema de salud público. Pero hasta la fecha, solo cinco comunidades autónomas (Baleares, Cataluña, Asturias, Cantabria y Castilla-La Mancha) han firmado convenios de colaboración de sus servicios de salud con las mutuas y apenas se han girado peticiones de pruebas a estas entidades.. En 2024, la ministra de Sanidad, Mónica García, de Sumar, planteó la posibilidad de las «autobajas» para enfermedades leves y que pudieran darse de baja mediante una declaración responsable durante tres días. Pero la propuesta no tuvo el respaldo ni de su propio Gobierno de coalición. Como tampoco la tuvo la de la ministra de la Seguridad Social, Elma Saiz, que propuso una «baja flexible» con un «alta progresiva», para permitir un retorno gradual al trabajo tras bajas prolongadas, como es el caso de los procesos oncológicos. Pero tampoco ha salido adelante.. La patronal demanda mejorar la sanidad para incorporar más psiquiatras y psicólogos para afrontar el aumento de enfermedades mentales y medidas económicas para que la Seguridad Social asuma el pago de prestaciones y cotizaciones de los trabajadores a partir del cuarto día, que ahora pagan las empresas, y que se exonere a los empresarios de cotizar por los contratos temporales de sustitución. También que se persiga el fraude de las bajas y ligar al nivel de absentismo el complemento que en muchos convenios mejora la prestación por incapacidad temporal (IT), a veces hasta el 100% del salario. Pero los sindicatos rechazan que la solución pase por penalizar a los trabajadores y señalan que los complementos de IT en convenio existen desde hace décadas e incluso se han restringido en algunos casos, y abogan por la reorganización del trabajo, reorientar la prevención de riesgos o una reordenación de las patologías.. Y en mitad de este choque de trenes, las cifras son elocuentes. Mientras en 2018 el número de personas que no acudían a trabajar cada día era de 450.000, en 2025, esa cifra se elevó a casi 1,6 millones, focalizando el 50% de las bajas en el 10% de los trabajadores, con un coste empresarial que ha pasado de los 14.000 millones de euros en 2018 a 33.000 millones en 2025. Para Núñez Feijóo, «hay que actuar de inmediato para evitar la quiebra de empresas y de la propia Seguridad Social».. El índice de bajas de los asalariados es 4,5 veces superior al de los autónomos, a pesar de que ambos colectivos utilizan el mismo sistema de salud, con las mismas listas de espera. El presidente de ATA, Lorenzo Amor, ha apuntado que el índice de bajas entre los autónomos es del 0,9%, cuando en los asalariados alcanza el 4,4%, y se ha reducido en los últimos años a pesar de que la edad media es mayor que entre los empleados por cuenta ajena y de que trabajan más horas semanales. «La salud de todos, trabajadores y autónomos es lo primero y primordial, pero estos datos son para una reflexión sosegada».
