El gran éxito de cualquier partido centrado y con vocación de gobierno, conservador o socialdemócrata, consiste en camuflar bajo su manto a los extremos y concentrar el voto. El mérito de Nigel Farage ha sido hacer el viaje contrario: dominar el debate público, ya sea respecto al Brexit, a la inmigración o a cualquier otro asunto divisorio, y convencer a los votantes de derechas moderados de que su opción era democrática y respetable.. Seguir leyendo
El gran éxito de cualquier partido centrado y con vocación de gobierno, conservador o socialdemócrata, consiste en camuflar bajo su manto a los extremos y concentrar el voto. El mérito de Nigel Farage ha sido hacer el viaje contrario: dominar el debate público, ya sea respecto al Brexit, a la inmigración o a cualquier otro asunto divisorio, y convencer a los votantes de derechas moderados de que su opción era democrática y respetable.
