Los nuevos trenes de gran capacidad de Cercanías que estrenó el núcleo de Madrid el pasado 24 de agosto siguen en los talleres. Como adelantó LA RAZÓN el pasado viernes día 11, las tres unidades que habían empezado a circular fueron enviadas a las instalaciones de mantenimiento de la operadora a finales de la semana pasada y todavía no han vuelto a circular, como reconoció la propia Renfe ayer en una nota.. En su información, la operadora asegura que las ramas están siendo sometidas a «ajustes y mejoras» propias de la incorporación al servicio de un nuevo modelo y que está previsto que una vez que completen este proceso «se reincorporen al servicio en los próximos días».. La operadora mantiene así la versión de que los trenes están siendo sometidos a mantenimiento rutinario y que entre las mejoras que está introduciendo en el material se encuentran «actualizaciones de software y ajustes en diferentes sistemas del tren, como la señalización de frenado e información al viajero».. Las fuentes consultadas por este periódico, sin embargo, insisten en que los trenes continúan en los talleres debido a problemas relacionados con su sistema de frenado y aseguran que su entrada ha generado importantes tensiones con «discusiones internas» respecto a las responsabilidades de estas deficiencias.. Como detallan otras fuentes del sector ferroviario y explicó la propia Renfe en su nota, la entrada en servicio de un nuevo modelo de tren suele estar seguida de un periodo de rodaje y adaptación en el que no es infrecuente la aparición de algunos problemas hasta que las unidades están perfectamente acopladas a la línea por la que prestan servicio. Un periodo que, según la operadora, permite «identificar oportunidades de mejora e introducir aquellos ajustes necesarios para optimizar sus prestaciones y fiabilidad».. Se trata de un periodo de ajuste que, en el caso de la serie 453, viene precedido de las presiones a las que sometió el Ministerio de Transportes a los encargados de su homologación para que empezaran a estar listas en la fecha comprometida, a finales de agosto.. Como publicó LA RAZÓN a primeros de junio pasado, Renfe estimó en abril que el material rodante entraría en servicio a finales del verano. Sin embargo, los profesionales encargados del proceso advirtieron de que los tiempos que manejaba Transportes eran muy ajustados, pero que, a pesar de ello, el departamento que dirige Óscar Puente ejerció una fuerte presión para cumplirlos a toda costa.. Importante pedido. Los trenes forman parte de un pedido total de 79 que Renfe ha contratado con Stadler por 1.306 millones de euros, y que serán los de mayor capacidad de la flota de la compañía: hasta 912 plazas en el caso de los T100 y 1.884 en los modelos T200, lo que supone una ampliación de la capacidad de los trenes de Renfe de hasta un 20%.. El objetivo es que, para finales de año, Renfe disponga de nueve T100 y de ocho T200. La entrega de trenes continuará mes a mes hasta completar los 79 trenes adquiridos.. Durante su presentación en la estación de Príncipe Pío el pasado día 31 de agosto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró que «este tren es el futuro, tiene las cualidades y características que necesitaba Madrid».. El ministro afirmó que Madrid necesitaba este tipo de convoyes debido al elevado volumen de usuarios que mueve la red en el área metropolitana de la capital. Cercanías Madrid transporta alrededor de 730.000 viajeros al día y supera los 200 millones de pasajeros anuales, una cifra que representa aproximadamente la mitad de los usuarios ferroviarios del país.
Los nuevos trenes de gran capacidad de Cercanías que estrenó el núcleo de Madrid el pasado 24 de agosto siguen en los talleres. Como adelantó LA RAZÓN el pasado viernes día 11, las tres unidades que habían empezado a circular fueron enviadas a las instalaciones de mantenimiento de la operadora a finales de la semana pasada y todavía no han vuelto a circular, como reconoció la propia Renfe ayer en una nota.. En su información, la operadora asegura que las ramas están siendo sometidas a «ajustes y mejoras» propias de la incorporación al servicio de un nuevo modelo y que está previsto que una vez que completen este proceso «se reincorporen al servicio en los próximos días».. La operadora mantiene así la versión de que los trenes están siendo sometidos a mantenimiento rutinario y que entre las mejoras que está introduciendo en el material se encuentran «actualizaciones de software y ajustes en diferentes sistemas del tren, como la señalización de frenado e información al viajero».. Las fuentes consultadas por este periódico, sin embargo, insisten en que los trenes continúan en los talleres debido a problemas relacionados con su sistema de frenado y aseguran que su entrada ha generado importantes tensiones con «discusiones internas» respecto a las responsabilidades de estas deficiencias.. Como detallan otras fuentes del sector ferroviario y explicó la propia Renfe en su nota, la entrada en servicio de un nuevo modelo de tren suele estar seguida de un periodo de rodaje y adaptación en el que no es infrecuente la aparición de algunos problemas hasta que las unidades están perfectamente acopladas a la línea por la que prestan servicio. Un periodo que, según la operadora, permite «identificar oportunidades de mejora e introducir aquellos ajustes necesarios para optimizar sus prestaciones y fiabilidad».. Se trata de un periodo de ajuste que, en el caso de la serie 453, viene precedido de las presiones a las que sometió el Ministerio de Transportes a los encargados de su homologación para que empezaran a estar listas en la fecha comprometida, a finales de agosto.. Como publicó LA RAZÓN a primeros de junio pasado, Renfe estimó en abril que el material rodante entraría en servicio a finales del verano. Sin embargo, los profesionales encargados del proceso advirtieron de que los tiempos que manejaba Transportes eran muy ajustados, pero que, a pesar de ello, el departamento que dirige Óscar Puente ejerció una fuerte presión para cumplirlos a toda costa.. Los trenes forman parte de un pedido total de 79 que Renfe ha contratado con Stadler por 1.306 millones de euros, y que serán los de mayor capacidad de la flota de la compañía: hasta 912 plazas en el caso de los T100 y 1.884 en los modelos T200, lo que supone una ampliación de la capacidad de los trenes de Renfe de hasta un 20%.. El objetivo es que, para finales de año, Renfe disponga de nueve T100 y de ocho T200. La entrega de trenes continuará mes a mes hasta completar los 79 trenes adquiridos.. Durante su presentación en la estación de Príncipe Pío el pasado día 31 de agosto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró que «este tren es el futuro, tiene las cualidades y características que necesitaba Madrid».. El ministro afirmó que Madrid necesitaba este tipo de convoyes debido al elevado volumen de usuarios que mueve la red en el área metropolitana de la capital. Cercanías Madrid transporta alrededor de 730.000 viajeros al día y supera los 200 millones de pasajeros anuales, una cifra que representa aproximadamente la mitad de los usuarios ferroviarios del país.
