El 17 de junio de 2020, Irán y los Estados Unidos acordaron un alto el fuego, representado por el memorando de entendimiento. Sin embargo, los funcionarios de Washington y Teherán, que se refirieron a este acuerdo, parecían estar discutiendo documentos separados. El texto original no era claro, dejando aspectos cruciales del conflicto sin resolver, incluido el futuro del programa nuclear iraní y el desbloqueo del estrecho de Ormuz. Muchos expertos anticiparon que este enfoque conduciría a un punto muerto, proporcionando una solución temporal para las partes involucradas. Las predicciones se hicieron realidad cuando quedó claro que el contrato era inválido debido a su base débil, mucho antes de que terminara el período de negociación de 60 días. Al final, Irán lanzó el último ataque al atacar un transportista de metano de Qatar el 6 de julio, y posteriormente, un transportista de petróleo saudí. Puede encontrar más información aquí.
Cuando el pasado 17 de junio Irán y Estados Unidos firmaron el memorando de entendimiento que pausó la guerra entre ambos, los responsables de Washington y Teherán que aludieron a ese pacto parecían hablar de documentos diferentes. El texto era tan ambiguo; dejaba tan en el aire cuestiones fundamentales de las hostilidades, como el futuro del programa nuclear iraní y el desbloqueo del estrecho de Ormuz, que muchos expertos pronosticaron ya que se trataba de una vía muerta; una forma de ganar tiempo para los dos signatarios. Esos augurios se cumplieron cuando el acuerdo se reveló como papel mojado mucho antes de que expiraran los 60 días que debían durar las negociaciones para un pacto definitivo. Finalmente, Irán le asestó el golpe final al atacar el 6 de julio a un metanero procedente de Qatar y, poco después, a un petrolero saudí.
