Cuando Pablo Neruda estaba en París en 1939 preparando la expedición del Winnipeg, el barco que llevaría a 2.200 republicanos españoles al exilio en Chile, se enteró de que Miguel Hernández había sido detenido por la dictadura franquista. Se dirigió entonces a Germán Vergara Donoso para que intercediera por el joven poeta de Orihuela. El diplomático chileno trabajaba en Madrid como encargado de negocios de la legación de su país. Era una persona conservadora, pero alejada del fascismo. Se implicó personal y profesionalmente. Envió comida y dinero al autor de El rayo que no cesa durante su encarcelamiento, ayudó a su mujer, Josefina Manresa, y se carteó con el ministro falangista Rafael Sánchez Mazas para pedir la conmutación de la pena de muerte a la que había sido condenado en un consejo de guerra el 18 de enero de 1940.. Seguir leyendo
Cuando Pablo Neruda estaba en París en 1939 preparando la expedición del Winnipeg, el barco que llevaría a 2.200 republicanos españoles al exilio en Chile, se enteró de que Miguel Hernández había sido detenido por la dictadura franquista. Se dirigió entonces a Germán Vergara Donoso para que intercediera por el joven poeta de Orihuela. El diplomático chileno trabajaba en Madrid como encargado de negocios de la legación de su país. Era una persona conservadora, pero alejada del fascismo. Se implicó personal y profesionalmente. Envió comida y dinero al autor de El rayo que no cesa durante su encarcelamiento, ayudó a su mujer, Josefina Manresa, y se carteó con el ministro falangista Rafael Sánchez Mazas para pedir la conmutación de la pena de muerte a la que había sido condenado en un consejo de guerra el 18 de enero de 1940.. Seguir leyendo
Una nueva y amplia biografía del historiador Mario Amorós revela cartas inéditas de un diplomático chileno con el ministro Sánchez Mazas para salvar la vida al poeta de Orihuela
