Enrique Arias Gil, un profesor español contra el que la Audiencia Nacional ha dictado una orden internacional de busca y captura por un delito de sabotaje con finalidad terrorista, se dedica desde Rusia a reclutar a ciudadanos españoles para combatir como soldados en las filas del Ejército ruso, participar en ciberataques remunerados con criptomonedas o facilitar información confidencial sobre funcionarios españoles. Así lo asegura un estudio de Golden Owl, una startup vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante y especializada en el análisis de inteligencia de fuentes abierta. El informe ha recopilado 54.737 elementos y cartografiado 10.773 cuentas de las principales redes sociales entre el 20 de agosto y el pasado miércoles 5 de noviembre, además de examinar 528 documentos de la dark web.. Seguir leyendo
Enrique Arias Gil, un profesor español contra el que la Audiencia Nacional ha dictado una orden internacional de busca y captura por un delito de sabotaje con finalidad terrorista, se dedica desde Rusia a reclutar a ciudadanos españoles para combatir como soldados en las filas del Ejército ruso, participar en ciberataques remunerados con criptomonedas o facilitar información confidencial sobre funcionarios españoles. Así lo asegura un estudio de Golden Owl, una startup vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante y especializada en el análisis de inteligencia de fuentes abierta. El informe ha recopilado 54.737 elementos y cartografiado 10.773 cuentas de las principales redes sociales entre el 20 de agosto y el pasado miércoles 5 de noviembre, además de examinar 528 documentos de la dark web.
El fugitivo español, que gestiona un canal de Telegram denominado Desinformador Ruso con más de 14.500 suscriptores, ha realizado en las últimas semanas nueve publicaciones en las que invita a unirse al Ejército ruso a cambio de un sueldo de 2.500 a 3.000 dólares al mes (2.240 a 2.690 euros), además de una prima de 25.000 dólares (unos 22.400 euros) a la firma del contrato ―billete de avión y visado incluidos― para aspirantes de 18 a 50 años, preferentemente con experiencia militar o de seguridad privada, con posibilidad de acceder a la ciudadanía rusa. Entre el 21 de octubre y el 3 de noviembre, publicó además tres mensajes en los que animaba a ciudadanos y funcionarios españoles a colaborar con la Federación Rusa, facilitando “información confidencial y datos personales de funcionarios y empresarios españoles”; mientras que el 26 de octubre invitó a sus seguidores a convertirse “cibervoluntarios remunerados en criptomonedas” y unirse a los “los mejores hackers rusos” para participar en el llamado “proyecto Ddosia ciberatacando y cibersaboteano al Occidente Colectivo a cambio de jugosas recompensas”. Las tres publicaciones remiten a una misma dirección para entrar en contacto con los promotores,
Arias Gil, madrileño de 38 años, se presenta como politólogo, licenciado por la Universidad Complutense, doctor en Seguridad Internacional por el Instituto Gutiérrez Mellado, “exiliado y refugiado en la Federación de Rusia”. En septiembre de 2025 fue incluido en la lista de más buscados de Europol por su vinculación con le grupo de hackers rusos NoName057(16). La Policía Nacional le atribuye la elaboración de un informe con los datos personales de casi 2.000 policías, guardias civiles, militares y agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). No es la única difusión de identidades que miembros de las Fuerzas Armadas o los cuerpos de seguridad que ha realizado: el pasado 29 de octubre publicó el nombre, la fotografía y el historial de un suboficial en activo del Ejército español. Su canal se dedica también a intimidar a quienes expresan posiciones contrarias al Kremlin y a traducir al español las reivindicaciones de los ciberpiratas rusos y a publicar las pruebas de sus ataques.
Según el informe, titulado El arsenal invisible: amenazas híbridas a las elecciones españolas de 2026 y a la seguridad nacional, este profesor protegido por Moscú dirigiría el nodo central de una red de canales de Telegram que redistribuyen en castellano los contenidos de fuentes oficiales rusas (el portal Sputnik, la agencia Tass o el canal de propaganda Rybar), pero también de blogueros próximos al Kremlin. Según el informe, esta red de canales prorrusos ―que publican sincronizadamente sus contenidos o se replican y republican unos a otros― suma 350.000 suscripciones y 8,5 millones de visualizaciones en 16 días.
Entre otras narrativas, esta red alimenta la teoría de que las principales amenazas para España son Israel, EE UU, Marruecos y la OTAN o de que España es objetivo de ataques por armar a Ucrania. Solo 36 minutos después del accidente de Urda (Toledo), comenzó a expandir el bulo de que la catástrofe había sido fruto de un sabotaje, lo que se expandió con extraordinaria rapidez gracias al uso de falsas cuentas ferroviarias o de medios de comunicación.
Más allá de la trama rusa, los investigadores de Golden Owl han detectado la creación de una granja de páginas de Facebook en castellano, gestionadas desde Vietnam, que se hacen pasar por españolas y reúnen en conjunto unos 270.000 seguidores, especialmente personas de 65 años o más. Para aumentar su difusión, advierte el informe, estas páginas han recurrido a audiencias de pago, contratadas por ciudadanos de nombre vietnamita. A partir del 27 de octubre, advierte el estudio, dejaron de difundir contenidos inocuos para pasar a historias electorales fabricadas con inteligencia artificial, de acusado sesgo antigubernamental e islamófobo. “La investigación revela una operación organizada, capaz de crear en el extranjero audiencias que parecen españolas y redirigirlas hacia la manipulación relacionada con las elecciones”, advierte el informe. La llamada granja vietnamita, con ocho páginas, es la más importante pero no la única. También hay canales alojados en Sri Lanka, Indonesia, Pakistán o Argentina que se presentan como españoles. Un grupo de 25 cuentas asociadas que publicaba desde EE UU, Francia y Alemania generó 1,39 millones de reproducciones con etiquetas o hashtags idénticos relacionados con la crisis de Ceuta.
Una de las operaciones que describe el informe es el trasplante a España de la narrativa sobre el presunto fraude de las elecciones brasileñas. Lanzada en Latinoamérica por web ultraderechistas, como La derecha Diario o UHN Plus, vinculadas al empresario Javier Negre, se españolizó en menos de media hora, con el objetivo de generar desconfianza en el sistema electoral con vistas al 29-N. El informe recoge cómo cuatro cuentas distintas difundieron el mismo bloque de texto en el mismo orden con solo nueve segundos de diferencia, lo que “identifica una célula que publica a partir de un guion compartido”. El objetivo: atribuir a un supuesto fraude del voto por correo cualquier resultado diferente a una encuesta publicada por El Mundo, que daba mayoría absoluta a PP y Vox en las elecciones del día 29. Esta idea se refuerza con imágenes creadas con inteligencia artificial, como la de un empleado de Correos triturando papeletas de voto. “Todas las estructuras analizadas convergen en un mensaje con tres variantes: no votes por correo, el censo está amañado, robarán el resultado”, señala el informe. El discurso es de origen nacional, puntualiza, pero las redes extranjeras contribuyen a amplificarlo.
Los autores del informe señalan que “un resultado disputado el 29 de noviembre se encontraría con un entorno informativo en el que sectores nacionales y extranjeros han preparado de antemano el rechazo” y disponen de altavoces dispuestos a alimentarlo y amplificarlo. El informe también advierte de que en la dark web están en venta más de 13 millones de registros de ciudadanos españoles y 113.000 combinaciones de correo electrónico y contraseña que, aunque proceden de hackeos anteriores, pueden utilizarse para suplantar identidades en campañas de desinformación.
Finalmente, los investigadores subrayan que no todas las actividades incluidas en su informe forman parte de la misma operación, pero sí “demuestran la variedad de métodos y actores capaces de influir en el entorno político en España”. “La preocupación inmediata va más allá de la manipulación ya documentada”, avisan. “Redes y narrativas consolidadas están en condiciones de explotar el plazo del voto por correo, la noche electoral y la movilización ya prevista para el día siguiente” al de las elecciones, en función del resultado que arrojen las urnas.
