La lectura sigue ganando adeptos en España como una de las principales actividades de ocio. De hecho, casi dos de cada tres españoles leen libros en su tiempo libre. Aunque muchos optan por comprar sus ejemplares en una librería, cada vez son más quienes recurren a las bibliotecas para disfrutar de la lectura de forma gratuita.. Retirar un libro de una biblioteca implica devolverlo dentro del plazo establecido. En caso contrario, los usuarios pueden enfrentarse a la suspensión temporal del servicio de préstamo o incluso a una sanción económica. Pocos casos, no obstante, resultan tan insólitos como el ocurrido en Australia, donde un jubilado de 77 años ha entregado un ejemplar que llevaba desaparecido cerca de 150 años. Según el cálculo realizado por la biblioteca, si se aplicaran las antiguas normas de préstamo actualizadas con la inflación, la multa ascendería a 28.000 dólares australianos, unos 17.100 euros.. La historia comenzó cuando Ross Simmons encontró el libro mientras realizaba unas reformas en su vivienda. El ejemplar permanecía oculto desde hacía décadas dentro de una antigua caja de té empotrada en una chimenea sellada.. Se trata de Antigüedades de Atenas, una obra sobre antigüedades griegas publicada en 1858. El volumen figuraba con el número 506 en la colección original de la biblioteca pública de Kiama, formada por alrededor de un millar de libros cuando abrió sus puertas en 1872.. Una penalización acumulada durante siglo y medio. La directora de la biblioteca, Michelle Hudson, cree que el libro desapareció pocos años después de la inauguración del centro. La principal pista se encuentra en la contraportada del ejemplar, donde todavía se conservan impresas las normas de préstamo de la época.. Entre ellas figuraba una penalización de tres peniques por cada semana de retraso en la devolución. Aplicando esa tarifa durante aproximadamente siglo y medio y actualizando el importe conforme a la inflación, la biblioteca estimó que la deuda alcanzaría los 28.000 dólares australianos, equivalentes a unos 17.100 euros.. No obstante, la institución perdió los registros de préstamos correspondientes a la década de 1870, por lo que resulta imposible determinar quién retiró el libro o cuándo debía haber sido devuelto.. «Nunca nos habían devuelto nada tan antiguo», declaró Hudson.. La sospecha apunta al tatarabuelo del propietario. Ross Simmons declaró a The Associated Press que el ejemplar pudo ser prestado por su tatarabuelo, John Simmons, antiguo propietario de la vivienda donde apareció el libro. Además de residir allí en aquella época, llegó a desempeñar el cargo de concejal del Ayuntamiento de Kiama.. El hombre asegura que desconoce por qué el libro terminó escondido dentro de la chimenea y nunca regresó a la biblioteca. El volumen, además, presenta daños provocados por el agua tras haber permanecido emparedado durante décadas.. «No vamos a permitir que vuelva a salir en préstamo. No queremos esperar otros 150 años para que nos lo devuelvan», bromeó Hudson.
La lectura sigue ganando adeptos en España como una de las principales actividades de ocio. De hecho, casi dos de cada tres españoles leen libros en su tiempo libre. Aunque muchos optan por comprar sus ejemplares en una librería, cada vez son más quienes recurren a las bibliotecas para disfrutar de la lectura de forma gratuita.. Retirar un libro de una biblioteca implica devolverlo dentro del plazo establecido. En caso contrario, los usuarios pueden enfrentarse a la suspensión temporal del servicio de préstamo o incluso a una sanción económica. Pocos casos, no obstante, resultan tan insólitos como el ocurrido en Australia, donde un jubilado de 77 años ha entregado un ejemplar que llevaba desaparecido cerca de 150 años. Según el cálculo realizado por la biblioteca, si se aplicaran las antiguas normas de préstamo actualizadas con la inflación, la multa ascendería a 28.000 dólares australianos, unos 17.100 euros.. La historia comenzó cuando Ross Simmons encontró el libro mientras realizaba unas reformas en su vivienda. El ejemplar permanecía oculto desde hacía décadas dentro de una antigua caja de té empotrada en una chimenea sellada.. Se trata de Antigüedades de Atenas, una obra sobre antigüedades griegas publicada en 1858. El volumen figuraba con el número 506 en la colección original de la biblioteca pública de Kiama, formada por alrededor de un millar de libros cuando abrió sus puertas en 1872.. Una penalización acumulada durante siglo y medio. La directora de la biblioteca, Michelle Hudson, cree que el libro desapareció pocos años después de la inauguración del centro. La principal pista se encuentra en la contraportada del ejemplar, donde todavía se conservan impresas las normas de préstamo de la época.. Entre ellas figuraba una penalización de tres peniques por cada semana de retraso en la devolución. Aplicando esa tarifa durante aproximadamente siglo y medio y actualizando el importe conforme a la inflación, la biblioteca estimó que la deuda alcanzaría los 28.000 dólares australianos, equivalentes a unos 17.100 euros.. No obstante, la institución perdió los registros de préstamos correspondientes a la década de 1870, por lo que resulta imposible determinar quién retiró el libro o cuándo debía haber sido devuelto.. «Nunca nos habían devuelto nada tan antiguo», declaró Hudson.. La sospecha apunta al tatarabuelo del propietario. Ross Simmons declaró a The Associated Press que el ejemplar pudo ser prestado por su tatarabuelo, John Simmons, antiguo propietario de la vivienda donde apareció el libro. Además de residir allí en aquella época, llegó a desempeñar el cargo de concejal del Ayuntamiento de Kiama.. El hombre asegura que desconoce por qué el libro terminó escondido dentro de la chimenea y nunca regresó a la biblioteca. El volumen, además, presenta daños provocados por el agua tras haber permanecido emparedado durante décadas.. «No vamos a permitir que vuelva a salir en préstamo. No queremos esperar otros 150 años para que nos lo devuelvan», bromeó Hudson.
