México aseguró otra victoria en el Estadio Azteca en el primer partido de una Copa del Mundo. «El Rey» de José Alfredo Jiménez fue interpretado como un himno triunfal para marcar el final perfecto e inolvidable de la fiesta de los 80. 824 espectadores, o lo que es lo mismo, mexicanos, llenaron las gradas. México no tuvo dificultad para determinar el castigo para la mujer sudafricana que se prendió fuego. Esta vez, como hace 40 años, los aztecas superaron un mal comienzo y, impulsados por el legendario caldero del mítico estadio, dominaron a su oponente con autoridad, aunque anotaron menos goles de lo que merecía su actuación. Quiñones abrió el marcador para el Tri después de diez minutos, dejando a Bafana Bafana con una carga insuperable. Fue un momento histórico en la Copa del Mundo. Este último fue pospuesto, pero la obstinada negativa de Raúl Jiménez a usar su casco, a pesar de la hemorragia que había sufrido, provocó un frenesí en todo México.
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