La amputación de la falange distal del tercer dedo de su mano ha terminado convirtiéndose en una indemnización de 237.822 euros gracias al trabajo del abogado laboralista Víctor Arpa, que ha querido compartir este caso en sus redes sociales como ejemplo de todo lo que un trabajador puede perder si decide no reclamar.. «Regalar la indemnización por accidente laboral es un auténtico crimen, te explico qué indemnización le he conseguido a un cliente carpintero que se amputó parte superior del tercer dedo, la falange distal», plantea Arpa al inicio de su explicación.. El abogado desglosa uno por uno todos los conceptos que componen esta cuantía final, empezando por los gastos médicos más inmediatos derivados del propio accidente. «La indemnización que se le ha conseguido ha sido 1.450 euros por su operación, 238 euros por estar dos días ingresado en el hospital y 8.912 euros por estar 144 días de baja médica», detalla Arpa.. La indemnización por la operación, la baja y las secuelas. A esta primera parte se suman las partidas relacionadas con las secuelas permanentes que ha dejado la amputación. «58.813 euros por su secuela, 10.139 euros por la secuela estética, es decir, por el daño visual que provoca la amputación», explica el letrado.. 59.512 euros por no poder volver a trabajar de carpintero. El mayor de todos los conceptos tiene que ver con la incapacidad para seguir ejerciendo su profesión habitual. «59.512 euros porque se le consiguió una incapacidad permanente total para su profesión habitual, no puede seguir trabajando de carpintero», señala Arpa, una cifra a la que se añade además el llamado lucro cesante, calculado en 9.517 euros, en compensación por la diferencia salarial que el trabajador dejará de percibir al no poder mantener la misma retribución que cuando ejercía su oficio con normalidad.. Sumando todos estos conceptos por daños y perjuicios, el abogado destaca una cifra global que resulta especialmente reveladora del alcance de este tipo de reclamaciones. «Todo esto de daños y perjuicios, un total de indemnización de 148.582 euros de más se le ha conseguido», asegura Arpa.. Las otras compensaciones que elevan la cuantía final. Paralelamente, incluye a su explicación dos vías adicionales de compensación económica que también forman parte del resultado final del caso. Por un lado, «algo de prestación, un 30% de añadido de la pensión que viene cobrando, esto es un total de 502 euros mensuales», una mejora recurrente sobre la pensión que el trabajador percibirá de forma indefinida.. Por otro lado, y de forma independiente, «como le han dado una incapacidad, se ha conseguido la indemnización por convenio: 29.000 euros», una cantidad adicional derivada de lo estipulado en el convenio colectivo del sector para casos de incapacidad permanente.. El resultado ha tenido como consecuencia que este trabajador, «que de inicio le daba reparo reclamar, que no quería reclamar, se le ha conseguido una indemnización total de 237.822 euros», termina.
La amputación de la falange distal del tercer dedo de su mano ha terminado convirtiéndose en una indemnización de 237.822 euros gracias al trabajo del abogado laboralista Víctor Arpa, que ha querido compartir este caso en sus redes sociales como ejemplo de todo lo que un trabajador puede perder si decide no reclamar.. «Regalar la indemnización por accidente laboral es un auténtico crimen, te explico qué indemnización le he conseguido a un cliente carpintero que se amputó parte superior del tercer dedo, la falange distal», plantea Arpa al inicio de su explicación.. El abogado desglosa uno por uno todos los conceptos que componen esta cuantía final, empezando por los gastos médicos más inmediatos derivados del propio accidente. «La indemnización que se le ha conseguido ha sido 1.450 euros por su operación, 238 euros por estar dos días ingresado en el hospital y 8.912 euros por estar 144 días de baja médica», detalla Arpa.. La indemnización por la operación, la baja y las secuelas. A esta primera parte se suman las partidas relacionadas con las secuelas permanentes que ha dejado la amputación. «58.813 euros por su secuela, 10.139 euros por la secuela estética, es decir, por el daño visual que provoca la amputación», explica el letrado.. 59.512 euros por no poder volver a trabajar de carpintero. El mayor de todos los conceptos tiene que ver con la incapacidad para seguir ejerciendo su profesión habitual. «59.512 euros porque se le consiguió una incapacidad permanente total para su profesión habitual, no puede seguir trabajando de carpintero», señala Arpa, una cifra a la que se añade además el llamado lucro cesante, calculado en 9.517 euros, en compensación por la diferencia salarial que el trabajador dejará de percibir al no poder mantener la misma retribución que cuando ejercía su oficio con normalidad.. Sumando todos estos conceptos por daños y perjuicios, el abogado destaca una cifra global que resulta especialmente reveladora del alcance de este tipo de reclamaciones. «Todo esto de daños y perjuicios, un total de indemnización de 148.582 euros de más se le ha conseguido», asegura Arpa.. Las otras compensaciones que elevan la cuantía final. Paralelamente, incluye a su explicación dos vías adicionales de compensación económica que también forman parte del resultado final del caso. Por un lado, «algo de prestación, un 30% de añadido de la pensión que viene cobrando, esto es un total de 502 euros mensuales», una mejora recurrente sobre la pensión que el trabajador percibirá de forma indefinida.. Por otro lado, y de forma independiente, «como le han dado una incapacidad, se ha conseguido la indemnización por convenio: 29.000 euros», una cantidad adicional derivada de lo estipulado en el convenio colectivo del sector para casos de incapacidad permanente.. El resultado ha tenido como consecuencia que este trabajador, «que de inicio le daba reparo reclamar, que no quería reclamar, se le ha conseguido una indemnización total de 237.822 euros», termina.
