El final de agosto en Madrid tiene algo de regreso lento. La ciudad empieza a recuperar su pulso, pero todavía quedan mañanas sin prisa, tardes largas y planes que permiten estirar un poco más el verano antes de que septiembre vuelva a ordenar las agendas. Esta semana, la ruta pasa por una colaboración entre arte y motor vinculada a la llegada de la Fórmula 1 a Madrid, un pequeño local de sándwiches junto a la Pradera de San Isidro y un brunch de inspiración neoyorquina para empezar el día sin mirar demasiado el reloj en Chamberí.. Seguir leyendo
El final de agosto en Madrid tiene algo de regreso lento. La ciudad empieza a recuperar su pulso, pero todavía quedan mañanas sin prisa, tardes largas y planes que permiten estirar un poco más el verano antes de que septiembre vuelva a ordenar las agendas. Esta semana, la ruta pasa por una colaboración entre arte y motor vinculada a la llegada de la Fórmula 1 a Madrid, un pequeño local de sándwiches junto a la Pradera de San Isidro y un brunch de inspiración neoyorquina para empezar el día sin mirar demasiado el reloj en Chamberí.
