Temor a la tribu, maltrato homosexual, obligaciones militares, miedo a la familia, disputas por una herencia e incluso amenazas en TikTok. La justicia ha comenzado a resolver ya los recursos con todo tipo de argumentos que los migrantes que están en Ceuta han desplegado ante la Audiencia Nacional, como última vía para lograr quedarse en España. La Sala de lo Contencioso-Administrativo ha denegado ya, al menos, 45 solicitudes de protección urgente, la mayoría de ellas de Marruecos (30), de acuerdo a los escritos que el propio órgano ha publicado.. Seguir leyendo
Temor a la tribu, maltrato homosexual, obligaciones militares, miedo a la familia, disputas por una herencia e incluso amenazas en TikTok. La justicia ha comenzado a resolver ya los recursos con todo tipo de argumentos que los migrantes que están en Ceuta han desplegado ante la Audiencia Nacional, como última vía para lograr quedarse en España. La Sala de lo Contencioso-Administrativo ha denegado ya, al menos, 45 solicitudes de protección urgente, la mayoría de ellas de Marruecos (30), de acuerdo a los escritos que el propio órgano ha publicado.
El Gobierno detalló este martes que, en total, se han formalizado 1.697 expedientes de protección internacional, de los que ya hay 853 resueltos, con un total de 704 desfavorables al asilo. Cada petición se resuelve caso a caso en la Oficina de Asilo y Refugio, que depende de la Dirección General de Protección Internacional del Ministerio del Interior. Esta protección internacional, que comprende tanto el derecho de asilo, que se concede a los refugiados, como la protección subsidiaria (determinadas situaciones de riesgo), se suele otorgar a personas que sufren persecución en su país por motivos como raza, religión, nacionalidad, ideología, género u orientación sexual. Pero en el caso de la entrada masiva de unas 80.000 personas el pasado 30 de julio a Ceuta, el Ejecutivo ya anticipaba que las razones económicas, que alegan muchos de los solicitantes, no iban a ser suficientes.
Cuando llega el rechazo de esta Oficina, la única vía que queda es la de interponer un recurso contencioso-administrativo en la Audiencia Nacional con una petición cautelar de paralizar la entrega. Los jueces llevan semanas firmando resoluciones muy similares entre sí en las que rechazan esta parálisis de forma cautelar, así que “el siguiente paso es la devolución”, reconocen fuentes de Interior. De momento, han sido 16 ciudadanos los retornados desde la ciudad autónoma a sus países de origen el pasado viernes tras culminar la tramitación de sus expedientes, si bien estos no habían interpuesto recurso.
Abogados en Ceuta explican que no a todos los que se les entregan las resoluciones denegatorias deciden acudir a la vía judicial. “De los 40 o 50 que han pedido asilo [en su caso], solo tres han decidido recurrir”, explica Mohamad Mohamed, abogado del turno de oficio en el territorio. Muchos de los casos saben que no pueden prosperar porque no cumplen los requisitos que pide la ley o, simplemente, porque Marruecos no es considerado un país inseguro para la Unión Europea. “Si el cliente quiere recurrir, tengo que hacerlo aun sabiendo que no va a salir”, cuenta.
En el cerca de medio centenar de resoluciones que ha analizado EL PAÍS, las alegaciones que plantean los migrantes van desde motivos sexuales hasta problemas familiares, sin que ninguna, en cambio, haya supuesto razón de peso para los jueces. Hernán, nacional de República Dominicana (todos los nombres de solicitantes que figuran en las resoluciones son ficticios), recibió la notificación de Interior denegando su asilo el 30 de septiembre y acudió entonces a la justicia. “Manifiesta que solicita protección internacional debido a su lucha en el ámbito comunitario contra el matrimonio forzoso, lo que le ha supuesto ser perseguido por su comunidad”, refleja el escrito de la Audiencia Nacional. Detalla un enfrentamiento con unos hombres en su país que terminó con uno de ellos cayendo al vacío en una catarata, motivo por el que huyó. Pero los magistrados no creen que el regreso de Hernán “suponga un riesgo para su integridad física o libertad”, por lo que acaba de recibir el rechazo de la medida cautelar y, por tanto, ya puede ser retornado.
Samuel, de Siria, ha contado el periplo recorrido desde su país, a través de Argelia y Níger, hasta que llegó a Marruecos y pasó cuatro años intentando entrar en Ceuta. Logró hacerlo a nado, junto a la avalancha de personas, y en su solicitud aduce temor a regresar a Siria no por su origen kurdo, sino por la difícil situación existente en el país. Los jueces esgrimen que Siria ya no está en guerra y que las alegaciones de Samuel “no se correlacionan con una persecución por sus ideas políticas, convicciones religiosas o pertenencia a un grupo étnico”, así que también rechazan su petición.
Ginés, de Bangladés, ha contado que sus hermanos le querían quitar su casa y contrataron a una mafia para que le persiguiera. Lo intentó denunciar, pero la policía colaboraba con su familia. Terminó en Dubái y, al no encontrar trabajo, se trasladó a Marruecos, donde unas personas le ofrecieron llevarle a España, pero le sustrajeron todas sus pertenencias. Finalmente, consiguió dinero para que le acercasen a la frontera y cruzó a nado. “No existe elemento indiciario de que la vuelta a su país de origen, Bangladés, suponga un riesgo para su integridad física o libertad”, refleja la Sala de lo Contencioso.
Jesús, de Yemen, alude al temor que padece a volver por la posibilidad de ser llamado a filas y tener que participar en la guerra de su país; Juan, de Níger, tiene miedo por la deriva de la situación de inseguridad en su país que está propiciando el enfrentamiento de distintas tribus; Antonio, de Argelia, alega que la policía tiene un trato denigrante hacia él por sus tatuajes visibles y que ha realizado publicaciones en Facebook en contra del gobierno argelino, además de que es bereber y que se convirtió al cristianismo en 2024, motivo por el que ha sufrido persecución por parte de las autoridades argelinas.
Ninguna de estas historias ha provocado que los jueces accedan de forma urgente a paralizar sus retornos. En muchos casos, como en el del argelino, por ejemplo, inciden en que no se concreta “acto de persecución alguno” o no se presentan indicios que apuntalen sus testimonios, lo cual es complicado, por otro lado, porque la mayoría de ellos llegó a España con lo puesto.
El caso de Miguel Ángel, “maltratado por ser homosexual” y a quien su familia le retiró la herencia por ese motivo; de Agustina, que describió una niñez y una adolescencia cargada de episodios denigrantes y violencia sexual; o de Millán, quien en 2022 se abrió un canal en TikTok de crítica a las religiones por el que dice que ha sufrido “amenazas en entornos musulmanes radicalizados”, termina con argumentos judiciales similares porque todos ellos son de Marruecos. Los jueces recuerdan en cada resolución que el país fronterizo “fue declarado país de origen seguro” por el Parlamento Europeo y, por tanto, no procede la paralización del asilo.
Encontrar al recurrente
Una vez la medida cautelar ha sido rechazada, los magistrados deben resolver sobre el fondo del recurso de asilo (aunque la devolución ya se haya tramitado), pero fuentes jurídicas explican que, aunque no es una regla general, si se deniega la medida urgente, se suele rechazar finalmente la protección en la sentencia. A veces lo complicado es encontrar al solicitante. La Policía tiene que ir uno a uno. “A mí solo me han denegado una medida cautelar, que se presentó fuera de plazo, pero ese hombre ha desaparecido”, cuenta Nieves Morales, otra abogada del turno de oficio en Ceuta que reconoce que estos días trabajan a destajo, doblando las guardias y el personal. Ella ha presentado ya en la Audiencia Nacional otra decena de casos. “No encontrarlos [a los recurrentes] es un problema, por eso necesitamos tener a todo el mundo localizado”, explica.
Aunque la mayoría de casos analizados son negativos, la Audiencia Nacional también ha concedido algunas medidas cautelarísimas en las últimas semanas. Es el caso del yemení Yassen S. A., a quien se le concedió la medida cautelarísima y, a pesar de ello, fue detenido en el Centro Temporal de Estancia de Inmigrantes (CETI) de la ciudad y devuelto a Marruecos el mismo lunes, como contó la Cadena SER. Según las asociaciones humanitarias, no son casos aislados, aunque Interior ha explicado que contactará con el abogado de este caso para que el afectado pueda personarse en el puesto fronterizo y se le permita de nuevo la entrada en España.
