Hay que volver a Arthur Miller como uno de los dramaturgos que mejor han escarbado en el alma humana y sus deseos. Lo sostienen la directora Sílvia Munt y todos los demás embarcados en el nuevo montaje de Panorama desde el puente, Panorama des del pont en traducción catalana de Joan Sellent, que puede verse en el teatro Goya de Barcelona en una producción de Bitó.. Seguir leyendo
Hay que volver a Arthur Miller como uno de los dramaturgos que mejor han escarbado en el alma humana y sus deseos. Lo sostienen la directora Sílvia Munt y todos los demás embarcados en el nuevo montaje de Panorama desde el puente, Panorama des del pont en traducción catalana de Joan Sellent, que puede verse en el teatro Goya de Barcelona en una producción de Bitó.
Laura Conejero y David Selvas interpretan a los principales protagonistas de esta historia de emigrantes italianos en el Brooklyn de los años cincuenta que Miller estrenó en 1955 y que se centra en la crisis del estibador Eddie Carbone (Selvas), que vive con su esposa Beatrice (Conejero) y su sobrina Catherine (Laura Gaja), hija de la hermana muerta de su mujer y por la que siente un vehemente y confuso cariño. El detonador del drama es la llegada de dos inmigrantes ilegales a los que acogen en su casa y uno de los cuales, el atractivo y joven Rodolpho (Jan D. Casablancas), entabla una relación con Catherine, lo que enfurece a Eddie que denuncia a los sin papeles a la policía, tras tratar de hacer creer que el chico es homosexual.
“Arthur Miller, qué más se puede decir”, expresó en la presentación del espectáculo el vicepresidente de arte y contenidos de Focus, empresa de la que depende el Goya, Jordi González. En un momento de rara emoción, González dijo que él mismo es hijo de emigrantes que llegaron a Barcelona y convivieron con parientes y que conoce de primera mano la problemática y el ambiente de que habla la obra. “Panorama desde el puente es más actual que cualquier otra obra de Miller y aquí tiene una gran directora y algunos de los mejores actores que conozco. Es una obra ideal para estos momentos y que no solo explica el drama sino que lo sirve en bandeja de plata al público. Lo pasas muy bien aunque sufras”.
Sílvia Munt, que vuelve a Miller después de poner en escena El precio (El preu), en 2017, destacó que el elenco (en el que figuran asimismo Eduard Buch y Nil Cardoner), “adultos y jóvenes, se comen el escenario”, con un Selvas “con toda su potencia y carnalidad”, y una Conejero” que consigue siempre hacer algo muy especial”. De la obra subrayó que “es un texto que explica los deseos del ser humano” y reflexionó que “sin deseos no tira el mundo”. Normalmente da miedo mirar sobre ese mundo de deseos sexuales, de poder, de posición, dijo, “pero Miller mira, y describe a unos seres humanos que pueden ser buenos y malos, con todas sus contradicciones”. De Eddie apuntó “su heterosexualidad viciada ancestral y patriarcal”. Y de la historia que “puede pasar hoy mismo en cualquier esquina de cualquier lugar del mundo”.
Selvas acordó que la obra resuena hoy convertida en un clásico “cuando los humanos seguimos siendo los mismos seres ambiciosos y cortos de vista”. Añadió que Miller “crea de un mundo íntimo un caleidoscopio de toda la sociedad” y “nos pone un espejo ante la cara”. Consideró que “todos somos emigrantes en el fondo” y evocó la “tragedia constante” de que necesitamos la inmigración, “pero seguimos tratándolos como residuales sin derechos”. El actor señaló la visión profundamente humanista del dramaturgo estadounidense y su concepción de que “todos somos a la vez ángeles y monstruos”.
Conejero dijo que Miller “muestra cómo la gente tenemos la sensación de ser objetivos cuando en realidad estamos llenos de prejuicios” y “cómo hacemos daño para protegernos del dolor y nos condicionan puntos ciegos, que no sabemos ni que poseemos”. Recalcó que le gusta la visión de Sílvia Munt de su personaje más apasionado y fuerte de lo que se ha mostrado en otros montajes.
Munt incidió en esa perspectiva y reivindicó la relectura de los personajes femeninos de las obras clásicas en línea con las inquietudes y visiones actuales. “Es una asignatura que tenemos pendiente. Como mujer, una de las cosas que me hacía más ilusión era ver de qué manera podía reinterpretar el personaje de Beatrice desde una visión femenina. Miller la mostró en los años cincuenta de una manera pero dio pistas para entender que en realidad es la inteligente de la pareja, es la que ve y la que toca, la que mastica la tragedia”. Eddie “es una buena persona que aspira a hacer lo mejor para su familia, pero el instinto de posesión lo va dominando y eso te convierte en un absoluto egoísta, con todo lo que comporta. Eso pasa a todos, y no solo a los hombres”.
Selvas acordó que esos temas no estaban antes y que la mirada ha cambiado. “La nueva visión oxigena la obra y hace que siga resonando”. Al respecto, se han referido, al preguntarles, al montaje de 2016 de Panorama desde el puente que hizo Georges Lavaudant en el teatro Romea con Eduard Fernández como Eddie. “Hace ya diez años de aquello, las obras hay que revisarlas y se pueden y deben ver de otra manera”, reflexionó la directora. “Estamos un poco peor en todo excepto en que ha mejorado un poco la situación de la mujer”.
Para Selvas, “entonces el tema de la emigración no era para nosotros el que es ahora”. Y remató: “Y yo no conocía a nadie que votara a la extrema derecha”.
