Maxwell Cremona, la consultora de Alberto González Amador (pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso), tuvo en el ejercicio 2025 unos ingresos de 709.739 euros y unas pérdidas de 26.235 euros, según las cuentas depositadas por la empresa en el Registro Mercantil de Madrid. Las cuentas anuales de la sociedad son parcas en explicaciones. La mayoría de los apartados y casillas están en blanco y por eso destaca especialmente una nota en el apartado 10. Otra información, que reza: “Se ha procedido al reparto de dividendos con cargo a reservas por importe de 1.225.000 euros”. Aunque esa nota está incorporada a la información sobre el año 2025, todo parece apuntar a que simplemente se ha quedado ahí repetida por error de las cuentas del año anterior. Sencillamente, la sociedad de la pareja de Ayuso no tenía suficientes reservas para pagar otro nuevo dividendo de esa cuantía.. Seguir leyendo
Maxwell Cremona, la consultora de Alberto González Amador (pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso), tuvo en el ejercicio 2025 unos ingresos de 709.739 euros y unas pérdidas de 26.235 euros, según las cuentas depositadas por la empresa en el Registro Mercantil de Madrid. Las cuentas anuales de la sociedad son parcas en explicaciones. La mayoría de los apartados y casillas están en blanco y por eso destaca especialmente una nota en el apartado 10. Otra información, que reza: “Se ha procedido al reparto de dividendos con cargo a reservas por importe de 1.225.000 euros”. Aunque esa nota está incorporada a la información sobre el año 2025, todo parece apuntar a que simplemente se ha quedado ahí repetida por error de las cuentas del año anterior. Sencillamente, la sociedad de la pareja de Ayuso no tenía suficientes reservas para pagar otro nuevo dividendo de esa cuantía.
En 2024, Maxwell Cremona comenzó el ejercicio con unos fondos propios de 1,625 millones de euros; tuvo un beneficio cercano a los 100.000 euros, y se repartió, ese año sí, un dividendo de 1,225 millones, de modo que cerró el año con un patrimonio neto de medio millón de euros. En ese año disponía de reservas acumuladas y beneficios sin distribuir que pudo repartirse. Sin embargo, esa situación ya no se daba en 2025.
La sociedad de la pareja de Isabel Díaz Ayuso cerró su balance de 2024 con unas reservas de 499.405 euros, que se sumaban a un capital de 3.000 euros. Además, tenía pendiente de repartir el resultado del ejercicio 2024, de unos 93.700 euros y unas pérdidas de ejercicios anteriores de unos 101.500 euros. Con todo ello, al cierre de ese año, tenía unos fondos propios de 494.600 euros.
¿Qué ha ocurrido en 2025? Durante ese año, los gastos declarados por González Amador han sido superiores a los ingresos, de modo que la sociedad ha cerrado con pérdidas de 26.235 euros. Esas pérdidas reducen los fondos propios, no los aumentan. Maxwell Cremona declara que cerró 2025 con unos fondos propios de 471.772 euros y con las reservas situadas en 596.500 euros, es decir, la suma de las que tenía a cierre de 2024 más los beneficios de ese ejercicio, que, según consta en las propias cuentas, se destinaron durante 2025 a reservas de libre disposición.
Por tanto, no figura en las cuentas una variación de las reservas que fuera compatible con el reparto de un nuevo dividendo de 1,2 millones. Ni había tantas reservas al cierre de 2024, ni han aumentado vía beneficios en 2025, ni se ha producido una variación en los saldos que lo indique. Más bien, lo que parece es que se ha dejado repetida la nota del año anterior, en lo que sería un error millonario.
En puridad, la información sobre el reparto de las reservas vía dividendo efectuado en 2024 podría mantenerse como información en las notas que acompañan las cuentas anuales de 2025, pero para que esa repetición no generase confusión, debería aclararse que es una nota referida a otro ejercicio.
Más allá del dividendo fantasma de 1,2 millones de euros, las cuentas reflejan una fuerte caída en la facturación de Maxwell Cremona. De 1,62 millones en 2023 a 945.000 euros en 2024 y 709.800 euros en 2025. Esa caída de los ingresos ha provocado que la sociedad entre en pérdidas tras unos años de fuertes beneficios que son los que permitieron a Amador acumular reservas para repartirse ese dividendo de 1,2 millones en 2024.
Aquel dividendo resultó especialmente polémico porque, presuntamente, Alberto González Amador defraudó a Hacienda al no declarar correctamente los beneficios obtenidos. Está a la espera de juicio. Además, está siendo investigado por un posible delito de corrupción en los negocios. Un informe aportado a la investigación concluía que la pareja de Ayuso recibió 4,4 millones de euros en tres años, de 2021 a 2023, del Grupo Quirón, principal contratista de la sanidad de la Comunidad de Madrid.
Amador creó la consultora de calidad Maxwell Cremona en 2016 y comenzó a hacer auditorías para Quironprevención a partir del año siguiente, pero sus facturaciones totales en sus primeros años, antes de la pandemia, eran inferiores a 357.000 euros. Eso fue lo que ingresó en 2019 a todos sus clientes, su mejor año. En 2020, su cifra de negocios llega hasta los 2,3 millones gracias a una comisión de 2 millones por intermediar en un contrato de mascarillas.
Al margen de aquel año extraordinario por esa comisión, sus ingresos ordinarios se disparan a partir de 2021, cuando comienza la relación con la presidenta madrileña, que se conoció en mayo de ese año por un reportaje de la revista Lecturas. El documento de Hacienda detallaba una tabla en la que se reflejan los pagos de Quironprevención a las dos consultoras de Amador, Maxwell Cremona y Masterman & Whitaker, año a año. En 2021, Amador ingresó 1.078.412 euros; en 2022, 1.956.449 euros; y en 2023, 1.401.634 euros. La suma total ascendía a 4.436.495 euros. Es decir, una media de 1.478.831 euros al año.
El depósito de las cuentas de 2025 de Maxwell Cremona llega además en un momento de especial debilidad de Isabel Díaz Ayuso, porque la Comunidad de Madrid no ha dado explicaciones completas ni convincentes sobre la compra de un ático de lujo en Chamberí por más de seis millones de euros llevada a cabo por la sociedad pública madrileña Planifica Madrid, una operación desvelada por EL PAÍS a finales del mes pasado.
