El plató de laSexta Xplica acogió un careo que refleja dos maneras opuestas de entender la protección social. Tania Tejeira, empresaria, abogada y miembro de la plataforma Lideremos, acudió al programa con la nómina de un amigo y puso cifras concretas sobre la mesa: «Recibe 3.037 euros en la cuenta y el empresario paga 5.780 euros».. A partir de esos números, la invitada defendió que el 52,5 por ciento de lo que cuesta el puesto de trabajo llega al empleado y el resto se lo quedan las retenciones y las cotizaciones. Su conclusión fue inmediata: «Es necesario que en ese tipo de nóminas haya una minoración de ese gasto y que acabe en el bolsillo del trabajador».. La reacción de Afra Blanco, sindicalista y colaboradora habitual del espacio, no se hizo esperar. Antes incluso de que Tejeira terminara de desplegar su argumento, la representante sindical ya estaba encima del micrófono. «Salario diferido, pensiones, FOGASA… Que te veo venir», advirtió.. Blanco interpretó la propuesta de la empresaria como un ataque directo a la columna vertebral del sistema de bienestar y disparó una batería de preguntas que elevaron la temperatura del debate: «¿Qué quieres, que se le corte la pensión en el futuro? ¿Que se le recorte la retribución de los permisos? ¿Dónde quieres recortar en el trabajador?».. Un pulso entre el coste empresarial y la red de protección. Tejeira intentó matizar su postura señalando que la minoración fiscal debería aplicarse sobre «el coste de empresa y el tipo impositivo», y no sobre las partidas que sostienen las prestaciones. También defendió que el propio Estado recuperaría después ese dinero mediante los impuestos al consumo. Blanco, sin embargo, no concedió tregua y rebatió el argumento con un recordatorio tan breve como afilado: «Los jubilados también pagan impuestos».. La empresaria enmarcó su reclamación en un contexto económico más amplio, mencionando el encarecimiento general de los precios desde la pandemia y las dificultades de acceso a la vivienda. En ese sentido, instó a «tomar algún tipo de medidas de minoración de la presión fiscal en determinadas rentas», una petición que Blanco encajó como una amenaza velada contra las coberturas que amparan a los trabajadores.. La nómina como campo de batalla ideológico. El intercambio entre ambas mujeres desnudó una discrepancia de fondo que va más allá de una simple discusión sobre porcentajes. Para la sindicalista, las cantidades que la empresa ingresa a la Seguridad Social no son un gasto ajeno al empleado, sino un sueldo aplazado que regresa en forma de jubilación, incapacidad temporal o protección por desempleo.. Para la portavoz de Lideremos, en cambio, ensanchar la brecha entre lo que cuesta un trabajador y lo que efectivamente percibe cada mes lastra la capacidad de consumo y la competitividad.
El plató de laSexta Xplica acogió un careo que refleja dos maneras opuestas de entender la protección social. Tania Tejeira, empresaria, abogada y miembro de la plataforma Lideremos, acudió al programa con la nómina de un amigo y puso cifras concretas sobre la mesa: «Recibe 3.037 euros en la cuenta y el empresario paga 5.780 euros».. A partir de esos números, la invitada defendió que el 52,5 por ciento de lo que cuesta el puesto de trabajo llega al empleado y el resto se lo quedan las retenciones y las cotizaciones. Su conclusión fue inmediata: «Es necesario que en ese tipo de nóminas haya una minoración de ese gasto y que acabe en el bolsillo del trabajador».. La reacción de Afra Blanco, sindicalista y colaboradora habitual del espacio, no se hizo esperar. Antes incluso de que Tejeira terminara de desplegar su argumento, la representante sindical ya estaba encima del micrófono. «Salario diferido, pensiones, FOGASA… Que te veo venir», advirtió.. Blanco interpretó la propuesta de la empresaria como un ataque directo a la columna vertebral del sistema de bienestar y disparó una batería de preguntas que elevaron la temperatura del debate: «¿Qué quieres, que se le corte la pensión en el futuro? ¿Que se le recorte la retribución de los permisos? ¿Dónde quieres recortar en el trabajador?».. Un pulso entre el coste empresarial y la red de protección. Tejeira intentó matizar su postura señalando que la minoración fiscal debería aplicarse sobre «el coste de empresa y el tipo impositivo», y no sobre las partidas que sostienen las prestaciones. También defendió que el propio Estado recuperaría después ese dinero mediante los impuestos al consumo. Blanco, sin embargo, no concedió tregua y rebatió el argumento con un recordatorio tan breve como afilado: «Los jubilados también pagan impuestos».. La empresaria enmarcó su reclamación en un contexto económico más amplio, mencionando el encarecimiento general de los precios desde la pandemia y las dificultades de acceso a la vivienda. En ese sentido, instó a «tomar algún tipo de medidas de minoración de la presión fiscal en determinadas rentas», una petición que Blanco encajó como una amenaza velada contra las coberturas que amparan a los trabajadores.. La nómina como campo de batalla ideológico. El intercambio entre ambas mujeres desnudó una discrepancia de fondo que va más allá de una simple discusión sobre porcentajes. Para la sindicalista, las cantidades que la empresa ingresa a la Seguridad Social no son un gasto ajeno al empleado, sino un sueldo aplazado que regresa en forma de jubilación, incapacidad temporal o protección por desempleo.. Para la portavoz de Lideremos, en cambio, ensanchar la brecha entre lo que cuesta un trabajador y lo que efectivamente percibe cada mes lastra la capacidad de consumo y la competitividad.
