En una de las calles más turísticas y comerciales que atraviesan el distrito 4º de la capital, cerca del Centro Pompidou, hay una decena de tiendas que estos días han cambiado las vitrinas en las que lucen sus productos por paneles de madera o persianas metálicas. Nike, Dr. Martens, Orange, tiendas de electrónica, varias ópticas… En algunas ya no hay nada que exponer ni vender porque los escaparates están reventados, la mercancía saqueada y estarán un tiempo sin abrir. Otros buscan protegerse para que no les pase lo que a sus vecinos, que llegaron el domingo y se encontraron con su negocio arrasado.
En una de las calles más turísticas y comerciales que atraviesan el distrito 4º de la capital, cerca del Centro Pompidou, hay una decena de tiendas que estos días han cambiado las vitrinas en las que lucen sus productos por paneles de madera o persianas metálicas. Nike, Dr. Martens, Orange, tiendas de electrónica, varias ópticas… En algunas ya no hay nada que exponer ni vender porque los escaparates están reventados, la mercancía saqueada y estarán un tiempo sin abrir. Otros buscan protegerse para que no les pase lo que a sus vecinos, que llegaron el domingo y se encontraron con su negocio arrasado.
“Este sábado cerraremos un poco antes. A nosotros no nos destrozaron los cristales pero creo que es porque vendemos bisutería y eso no tiene interés para los saqueadores, pues no pueden revenderlo después. Por si acaso, hemos protegido los escaparates”, explica Salma, dependienta de la tienda Lovisa, frente al centro comercial Les Halles, una de las zonas en París más afectadas por los saqueos el pasado sábado y donde se ha decretado esta semana toque de queda para evitar nuevos pillajes. Decenas de camiones de policía vigilan desde el lunes estas calles.
A solo unos metros, Roger, gerente de la tienda de calzado Dr. Martens, explica que el establecimiento tampoco fue saqueado. “Esto ha sido una lotería, no nos tocó pero igual sí nos asaltan esta vez”. Para evitarlo, ellos colocaron también ayer una protección en los escaparates.
Unos 3.000 comercios fueron vandalizados el pasado fin de semana, con daños que aún están por evaluar pero que el sector estima en cientos de millones de euros. En algunas tiendas de ropa lo que quedó fueron las perchas. En la de Nike, en el mismo barrio comercial, no hay ni una zapatilla en vitrinas y escaparates. Se ha vaciado todo y dos trabajadores instalan paneles de madera en el exterior. “Llevamos toda la semana sin parar de trabajar, colocando protecciones en los comercios de la zona”, señala Karim N., uno de ellos.
El Gobierno, dentro del “dispositivo policial masivo” previsto este sábado para evitar que la historia se repita, tendrá “una especial atención a los comerciantes”, había dicho este jueves la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon. Pero los dueños de los negocios no se fían, pues no se les protegió o no se les pudo proteger el sábado y no creen que vayan a estarlo ahora, así que se están coordinando por su cuenta, movilizados en grupos de WhatsApp.
Unos dudan si vigilar toda la noche el negocio y hacer guardia, algunos medios franceses relatan testimonios de gente que ha comprado armas defensivas y otros estudian contratar seguridad privada. Una asociación de comerciantes de la rue des Archives, en el turístico barrio del Marais, ha contratado una empresa de adiestramiento canino y tendrán perros en algunas calles para vigilar los comercios durante toda la tarde del sábado. “Es triste tener que recurrir a esto, pero traeremos los perros para patrullar y protegernos. En principio van con los bozales, pero si es necesario se les quitarán”, explica Yannick, responsable de un bar de la zona.
Lo más sorprendente es una de las recomendaciones que ha dado la Prefectura de Policía de París a los comerciantes: recurrir a la seguridad privada. Aconseja a los responsables de los negocios que se encuentran dentro del trayecto de la manifestación del sábado adaptar sus horarios y cerrar antes, directamente no abrir durante las manifestaciones o contratar vigilantes. “En los próximos días se desplegará un dispositivo para mantener el orden, que no podrá garantizar por sí solo la seguridad de todos los establecimientos”, dice el mensaje enviado a algunas asociaciones de comerciantes.
Ante la polémica que ha generado el mensaje, la prefectura ha matizado que “la protección de los comerciantes es responsabilidad del Estado y no eludiremos la responsabilidad. Las medidas de precaución y disuasión recomendadas complementan esta acción, sin sustituirla”. Además del comercio, algunos museos como el Louvre, Orsay, Picasso y Grand Palais también han decidido cerrar sus puertas al público el próximo sábado.
