The feeling of the upcoming elections in the United States is not in Washington, New York, or Los Angeles, but in a small town in Indiana. And the starring roles are not played by the big names in national politics, but by an entirely unknown candidate to the general public until last week. Continue reading
Jaime West, que se presenta a las ‘midterms’ en un condado de Indiana, asegura tras el revuelo causado que no se arrepiente de mostrar su desprecio a los republicanos


La sensación de las elecciones a punto de celebrarse en Estados Unidos no está en Washington, Nueva York o Los Ángeles, sino en un pueblo de Indiana. Y no la protagonizan los grandes nombres de la política nacional, sino una candidata completamente desconocida para el gran público hasta la semana pasada.
La intervención de Jaime West, candidata demócrata en un pequeño condado de Indiana, se ha hecho viral por su mezcla de desparpajo, naturalidad al lanzar ataques brutales a los republicanos y un estado que recuerda en algunos momentos al del pariente que, tras varios tragos en la Nochebuena, empieza a disertar sobre política.
En un debate en una televisión local la semana pasada, West mostró sin tapujos su desprecio por los republicanos: dijo que los seguidores del movimiento MAGA del presidente Donald Trump eran racistas y estúpidos y que había que despedirlos a todos. Cuando le pidieron un comentario final, añadió: “Nosotros también tenemos armas”.
La intervención corrió rápidamente de teléfono en teléfono. Muchos usuarios de redes sociales comentaban que parecía, si no borracha, algo muy parecido. Otros la aplaudían por atreverse a decir lo que muchos murmuran en privado. El humorista Michael Kosta describió en el programa The Daily Show las palabras de West como el mejor ejemplo de lo que significa ser estadounidense ahora mismo. “No ha empezado a hablar y ya huele a ginebra desde aquí”, dijo Kosta ante las carcajadas del público.
Sus palabras llaman la atención también porque las dice desde Fayette, un condado con unos pocos cientos de habitantes que en 2024 votó mayoritariamente por Trump. Y porque se presenta allí como candidata al Consejo en las elecciones del próximo 3 de noviembre. “El sobrino del sheriff me está acribillando a tiros, pero, ¿qué le vamos a hacer?”, dijo en la entrevista.Claramente, West no fue a la televisión pensando en hacer amigos.
Tras el revuelo causado, West volvió el lunes a la televisión. Lo hizo en el programa del comentarista conservador Piers Morgan. Y allí admitió dos cosas: que algo sí había bebido y que no se arrepentía de nada de lo que había dicho.
“Me tomé una cerveza… Quizás un par”, dijo al presentador británico el lunes. “Estaba nerviosa, ¿vale?”.
Ante la insistencia de Morgan, admitió que había bebido tres cervezas antes del debate. Pero ella insistió en que no estaba borracha y que sabía perfectamente de qué hablaba. “Lo digo siempre: no soy amiga de los republicanos. No me caen bien. Votaron a favor de todo esto que está ocurriendo y que afecta a nuestro país. Estamos ante una crisis constitucional. Hay una guerra ilegal en curso”.
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