Hace ya varios años, antes de que los países de los Emiratos desembarcaran en el Mundial de Fórmula 1 con carretadas de millones, era habitual que la temporada terminara en Interlagos, donde se han vivido desenlaces históricos. Como el que coronó a Kimi Raikkonen, en 2007, o el del año siguiente, que ofreció aquellas dramáticas escenas dentro del taller de Ferrari, en las que la familia de Felipe Massa pasó de la alegría más desenfrenada a la decepción más inimaginable, al comprobar que el título era finalmente para Lewis Hamilton. Este curso, todo quedó decidido a favor de Kimi Antonelli desde la semana pasada, en México, pero Interlagos, tanto por su perfil como por la meteorología de la zona de Sao Paolo, siempre tiene algo bueno que ofrecer.. Seguir leyendo
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