Moscú niega las acciones de sabotaje de sus servicios secretos en Alemania y, al mismo tiempo, las celebra. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a Berlín de plantar las pruebas que demuestran su implicación en la aparición de drones explosivos en el aeropuerto de Leipzig. “Creo que esto [la acusación]se debe principalmente a la situación política interna alemana. Su canciller se encuentra en una posición difícil; no goza de la confianza de sus ciudadanos”, ha manifestado el dirigente ruso. “¿Dónde están las pruebas? Pues bien, han plantado las pruebas», ha asegurado Putin antes de partir a Vladivostok, donde se lleva a cabo el Foro Económico Oriental.. Seguir leyendo
Moscú niega las acciones de sabotaje de sus servicios secretos en Alemania y, al mismo tiempo, las celebra. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a Berlín de plantar las pruebas que demuestran su implicación en la aparición de drones explosivos en el aeropuerto de Leipzig. “Creo que esto [la acusación]se debe principalmente a la situación política interna alemana. Su canciller se encuentra en una posición difícil; no goza de la confianza de sus ciudadanos”, ha manifestado el dirigente ruso. “¿Dónde están las pruebas? Pues bien, han plantado las pruebas», ha asegurado Putin antes de partir a Vladivostok, donde se lleva a cabo el Foro Económico Oriental.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, ha manifestado a su vez que no tiene sentido que sus servicios de espionaje planeen sabotajes contra Alemania, que es el segundo país que más apoyo ha prestado a Ucrania. “Toda la historia inventada sobre el dron carece de sentido. No hay hechos, ni pruebas que la respalden, absolutamente nada”, ha declarado Zajárova.
El Kremlin ha negado durante décadas acciones rusas cuya responsabilidad reconoció posteriormente. Por ejemplo, la irrupción de sus tropas en Crimea en 2014, el derribo por error de un avión comercial de Azerbaiyán en 2024, o el asesinato de disidentes rusos dentro de la propia Alemania hasta que agentes que los perpetraron fueron recibidos por Putin en el aeropuerto.
Y existen otros precedentes como los cortes de cables submarinos en el mar Báltico y los incendios provocados en varias instalaciones europeas, como la explosión mortal del depósito de armas de Vrbetice, en República Checa, en 2014. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso publicó en abril de este año un listado de fábricas de armamento europeas que el vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, calificó como “objetivos potenciales”.
El objetivo de los drones sería desestabilizar al Gobierno alemán y su compromiso con Kiev. Putin ha apostado por la llegada al poder del partido alemán de ultraderecha Alternativa Para Alemania (AfD). La formación ronda el 30% de apoyo en las encuestas de cara a las elecciones regionales del próximo domingo y Moscú le ha tendido un puente con la esperanza de reventar la Unión Europea por dentro. El responsable de Gazprom, Alexéi Miller, recibió a una delegación de AdF en junio con promesas de gas barato para Alemania a cambio de orientar sus intereses con los del Kremlin. “Esperamos construir un gran futuro junto con AfD, el partido más popular de Alemania”, declaró por su parte el empresario y responsable de las negociaciones con Estados Unidos, Kirill Dmítriev.
Este miércoles, la embajada rusa en Alemania ha publicado un comunicado en el que se sumaba al argumentario de Putin. “Las autoridades alemanas han culpado a Rusia de la preparación del supuesto sabotaje sin presentar pruebas ni argumentos”, decía la misión diplomática.
El embajador ruso en Alemania, Serguéi Necháyev, afirmó que se trata de “una escalada sin precedentes” en la tensión entre ambos países y acusó a Ucrania y a la industria militar europea de estar detrás para avivar el conflicto.
Un paso más ha dado el exmandatario Dmitri Medvédev al justificar poner bombas en Europa por su apoyo a Ucrania. “Berlín ha acusado a Rusia de un ataque no probado contra el aeropuerto de Leipzig. Dadas las políticas neonazis y rabiosamente rusófobas del Gobierno alemán, un acto de sabotaje es el castigo más leve por sus crímenes”, ha manifestado el alto cargo.
Medvédev, conocido por sus publicaciones incendiarias en Telegram, también ha enviado una amenaza velada a los políticos europeos. “Todo terrorismo tiene patrocinadores. En este momento son los jefes de Estado de los países occidentales, principalmente europeos, y suelen viajar a Kiev en tren…”, ha dicho el político, considerado uno de los halcones del Kremlin, con la misión fustigar a Occidente y amenazar a Ucrania.
