Pocos lugares como Bergerac, en el corazón de la preciosa Dordoña, tan unidos al mito de Miguel Indurain. Aquí, hace 32 años, engrandeció su figura con una de sus mejores exhibiciones caminó de su cuarto Tour de Francia. Una contrarreloj en la que fulminó a Tony Rominger y al resto. [Narración y clasificaciones]
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