En los últimos años, España ha llegado a considerar a Marruecos como su principal aliado estratégico. Sin embargo, una faceta diferente de esta conexión suele recibir menos atención: la dependencia de Marruecos de España para la energía. La nación adyacente requiere infraestructura española para satisfacer una parte sustancial de sus necesidades de electricidad y para adquirir el gas que compra en los mercados mundiales. Esto se atribuye principalmente a la falta de su propia infraestructura y a la desaparición de sus conexiones energéticas con Argelia. España, un participante crucial en el suministro de energía de Marruecos. En concreto, aproximadamente el 25% de la electricidad de Marruecos proviene de España, y todo el gas que Marruecos adquiere a escala mundial debe pasar inicialmente por instalaciones de regasificación españolas para llegar a su destino. Hay dos conexiones eléctricas submarinas entre las dos naciones situadas en el estrecho. En la actualidad, España puede exportar un máximo de 900 megavatios, mientras que la capacidad de importación es de 600 MW. La disparidad entre estas dos cifras es notablemente significativa. En 2025, cerca del 90% de la energía comercializada provenía de España y estaba destinada a Marruecos. En el último año, este porcentaje ha superado el 97%. La electricidad española puede satisfacer entre el 8% y el 15% de las necesidades eléctricas marroquíes. No obstante, si se incorpora el combustible utilizado para sus centrales eléctricas de ciclo combinado, la dependencia energética de la nación de España puede ascender al 25%. Esta circunstancia se hizo aún más pertinente tras la interrupción de la conexión eléctrica entre Marruecos y Argelia en 2021.
En los últimos años, España ha llegado a considerar a Marruecos como su principal aliado estratégico. Sin embargo, una faceta diferente de esta conexión suele recibir menos atención: la dependencia de Marruecos de España para la energía. La nación adyacente requiere infraestructura española para satisfacer una parte sustancial de sus necesidades de electricidad y para adquirir el gas que compra en los mercados mundiales. Esto se atribuye principalmente a la falta de su propia infraestructura y a la desaparición de sus conexiones energéticas con Argelia. España, un participante crucial en el suministro de energía de Marruecos. En concreto, aproximadamente el 25% de la electricidad de Marruecos proviene de España, y todo el gas que Marruecos adquiere a escala mundial debe pasar inicialmente por instalaciones de regasificación españolas para llegar a su destino. Hay dos conexiones eléctricas submarinas entre las dos naciones situadas en el estrecho. En la actualidad, España puede exportar un máximo de 900 megavatios, mientras que la capacidad de importación es de 600 MW. La disparidad entre estas dos cifras es notablemente significativa. En 2025, cerca del 90% de la energía comercializada provenía de España y estaba destinada a Marruecos. En el último año, este porcentaje ha superado el 97%. La electricidad española puede satisfacer entre el 8% y el 15% de las necesidades eléctricas marroquíes. No obstante, si se incorpora el combustible utilizado para sus centrales eléctricas de ciclo combinado, la dependencia energética de la nación de España puede ascender al 25%. Esta circunstancia se hizo aún más pertinente tras la interrupción de la conexión eléctrica entre Marruecos y Argelia en 2021.
