El temporizador ha comenzado para una industria que se ha enfrentado a severas sanciones en el sector de la energía en los últimos diez años. A finales de junio, el Consejo de Ministros dará luz verde a las normas renovadas que rigen las subastas de cogeneración, una herramienta muy necesaria que agregará 23 MW de energía a la combinación. Según las empresas, esto podría estimular más de 3001 millones de euros en financiación industrial. La aprobación llega con cuatro años de retraso y sigue al cierre de más de 3001 instalaciones, con un total de 2.300 MW, debido a la falta de un entorno regulatorio propicio para nuevas inversiones. La industria está satisfecha con la introducción de las nuevas directrices, sin embargo, todavía hay incertidumbre en torno a la eficacia de la compensación financiera del gobierno para apoyar los esfuerzos de renovación necesarios. El régimen del Ministerio de Transición Ecológica se basa en un modelo de competencia competitiva. Cada proyecto ofrecerá un descuento en una tasa de referencia administrativa, y las propuestas más atractivas tendrán acceso a una estructura de tasas reguladas durante 12 años, que puede ampliarse a 20 años para proyectos específicos de biomasa. Las instalaciones de extracción tendrán un máximo de cinco años para poner en marcha las inversiones acordadas. Lo que hace que el nuevo plan sea atractivo no es el formato de la subasta, sino la variedad de tecnologías que se pueden incluir. Las empresas podrán ahora ir más allá de la simple sustitución de los equipos de cogeneración tradicionales y incorporar biomasa, almacenamiento eléctrico y térmico, bombas de calor, calderas eléctricas, sistemas de captura de CO2, ciclos de generación orgánica, soluciones de digitalización y herramientas de flexibilidad operativa. El objetivo es capacitar a cada fábrica para desarrollar un plan de energía adaptado a sus necesidades de producción y a los obstáculos de la descarbonización. El declive de la industria. La necesidad de una reforma se debe al rápido declive de esta tecnología en España. En un período de cinco años, la capacidad de cogeneración industrial ha disminuido en un 50%. Su papel en el suministro de electricidad para la nación ha aumentado del 12% en 2019 al 6% en 2025, y los empleadores temen que pueda caer al 3% para fines de la década a menos que se implementen más medidas. En la actualidad, una parte de las plantas todavía está en pie, lo que equivale a aproximadamente el 50%. Esto difiere de la situación observada en otras partes de Europa.
El temporizador ha comenzado para una industria que se ha enfrentado a severas sanciones en el sector de la energía en los últimos diez años. A finales de junio, el Consejo de Ministros dará luz verde a las normas renovadas que rigen las subastas de cogeneración, una herramienta muy necesaria que agregará 23 MW de energía a la combinación. Según las empresas, esto podría estimular más de 3001 millones de euros en financiación industrial. La aprobación llega con cuatro años de retraso y sigue al cierre de más de 3001 instalaciones, con un total de 2.300 MW, debido a la falta de un entorno regulatorio propicio para nuevas inversiones. La industria está satisfecha con la introducción de las nuevas directrices, sin embargo, todavía hay incertidumbre en torno a la eficacia de la compensación financiera del gobierno para apoyar los esfuerzos de renovación necesarios. El régimen del Ministerio de Transición Ecológica se basa en un modelo de competencia competitiva. Cada proyecto ofrecerá un descuento en una tasa de referencia administrativa, y las propuestas más atractivas tendrán acceso a una estructura de tasas reguladas durante 12 años, que puede ampliarse a 20 años para proyectos específicos de biomasa. Las instalaciones de extracción tendrán un máximo de cinco años para poner en marcha las inversiones acordadas. Lo que hace que el nuevo plan sea atractivo no es el formato de la subasta, sino la variedad de tecnologías que se pueden incluir. Las empresas podrán ahora ir más allá de la simple sustitución de los equipos de cogeneración tradicionales y incorporar biomasa, almacenamiento eléctrico y térmico, bombas de calor, calderas eléctricas, sistemas de captura de CO2, ciclos de generación orgánica, soluciones de digitalización y herramientas de flexibilidad operativa. El objetivo es capacitar a cada fábrica para desarrollar un plan de energía adaptado a sus necesidades de producción y a los obstáculos de la descarbonización. El declive de la industria. La necesidad de una reforma se debe al rápido declive de esta tecnología en España. En un período de cinco años, la capacidad de cogeneración industrial ha disminuido en un 50%. Su papel en el suministro de electricidad para la nación ha aumentado del 12% en 2019 al 6% en 2025, y los empleadores temen que pueda caer al 3% para fines de la década a menos que se implementen más medidas. En la actualidad, una parte de las plantas todavía está en pie, lo que equivale a aproximadamente el 50%. Esto difiere de la situación observada en otras partes de Europa.
