Carlos Cuerpo, el vice y encargado de la “cosa” económica, dijo el martes en el Senado que la situación económica de las familias “es mejor que hace un año”. La verdad es que no es esa la percepción que yo tengo y tampoco es la impresión que me han trasladado las personas con las que he tenido la ocasión de comentar este asunto durante los últimos días. Cuerpo se puso a dar un dato tras otro para apuntalar su afirmación y dijo que el porcentaje de hogares que tiene dificultades o muchas dificultades para llegar a fin de mes se ha reducido un punto en el último año y seis desde 2018, casualmente desde que gobierna el régimen sanchista. No digo yo que no sean ciertos esos datos, entre otras razones, porque no dispongo de los mismos medios que el ministro; sin embargo, cabe la posibilidad de que Cuerpo no nos haya dado toda la información completa y solo una parte sesgada. No sería la primera vez que el Gobierno actúa de esta manera. En cualquier caso, la percepción a pie de calle es justamente la contraria, que las familias viven peor que hace un año, diga el ministro lo que diga. Y no hay que olvidar que las decisiones económicas, tanto las grandes como las pequeñas, se toman haciendo números, pero también con un componente psicológico muy importante. Ejemplo: ¿por qué un ciudadano se compra un coche rojo y no azul? Este factor psicológico también debe tenerse en cuenta.. Y, en este contexto, y entre los elementos negativos, no se debe olvidar que en el último año ha aumentado la deuda pública y que los intereses de esta última se van a disparar. Y, al final, la deuda corre a cargo del Estado, sí, pero detrás estamos todas las personas y familias que formamos parte del mismo. La pregunta es la siguiente: si repartimos la deuda pública entre todos los ciudadanos o familias, ¿a cuánto tocamos cada uno? ¿Es más o menos que el año pasado? Y luego está el pago de los intereses. Dicho de otra manera, que la gestión manirrota de este gobierno nos va a salir por un pico, se ponga Cuerpo como se ponga. Parece como si el ministro de Economía se hubiese contagiado ya de su jefe en eso de vivir alejado de la realidad.
Carlos Cuerpo, el vice y encargado de la “cosa” económica, dijo el martes en el Senado que la situación económica de las familias “es mejor que hace un año”. La verdad es que no es esa la percepción que yo tengo y tampoco es la impresión que me han trasladado las personas con las que he tenido la ocasión de comentar este asunto durante los últimos días. Cuerpo se puso a dar un dato tras otro para apuntalar su afirmación y dijo que el porcentaje de hogares que tiene dificultades o muchas dificultades para llegar a fin de mes se ha reducido un punto en el último año y seis desde 2018, casualmente desde que gobierna el régimen sanchista. No digo yo que no sean ciertos esos datos, entre otras razones, porque no dispongo de los mismos medios que el ministro; sin embargo, cabe la posibilidad de que Cuerpo no nos haya dado toda la información completa y solo una parte sesgada. No sería la primera vez que el Gobierno actúa de esta manera. En cualquier caso, la percepción a pie de calle es justamente la contraria, que las familias viven peor que hace un año, diga el ministro lo que diga. Y no hay que olvidar que las decisiones económicas, tanto las grandes como las pequeñas, se toman haciendo números, pero también con un componente psicológico muy importante. Ejemplo: ¿por qué un ciudadano se compra un coche rojo y no azul? Este factor psicológico también debe tenerse en cuenta.. Y, en este contexto, y entre los elementos negativos, no se debe olvidar que en el último año ha aumentado la deuda pública y que los intereses de esta última se van a disparar. Y, al final, la deuda corre a cargo del Estado, sí, pero detrás estamos todas las personas y familias que formamos parte del mismo. La pregunta es la siguiente: si repartimos la deuda pública entre todos los ciudadanos o familias, ¿a cuánto tocamos cada uno? ¿Es más o menos que el año pasado? Y luego está el pago de los intereses. Dicho de otra manera, que la gestión manirrota de este gobierno nos va a salir por un pico, se ponga Cuerpo como se ponga. Parece como si el ministro de Economía se hubiese contagiado ya de su jefe en eso de vivir alejado de la realidad.
