La continúa subida de la presión contributiva sobre los salarios de los trabajadores impulsada por el Gobierno durante el último año ha provocado que los salarios hayan perdido poder adquisitivo. España se ha situado a la cabeza de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en los que el pasado año la subida de la fiscalidad que grava los sueldos hizo desaparecer el incremento aprobado en los convenios, lo que se tradujo en una pérdida de tres décimas de ingresos reales, es decir, que los trabajadores ganan menos que hace un año en términos reales. En concreto, descontando la inflación, los salarios subieron de media un 1,2%, pero al elevarse el tipo impositivo medio para las personas físicas en un 1,5%, la diferencias son esas tres décima de pérdida de renta real. Por tanto, el ingreso real después de impuestos de un trabajador español con el salario medio fue menor en 2025 que en 2024.. Así los explica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe anual sobre la cuña fiscal -determinada como el porcentaje del salario que supone el impuesto sobre la renta y las cotizaciones-, en el que se confirma que el Gobierno de Pedro Sánchez ha llevado a España a sufrir el mayor incremento de la fiscalidad junto a Austria, Estonia, Alemania, Corea del Sur, México y Reino Unido. En Canadá, Israel y Japón también bajó o se estancó la renta en términos reales, pero porque los salarios disminuyeron cuando se descuenta la inflación, pero en los 28 restantes analizados los ingresos reales progresaron porque se incrementaron los sueldos y cuando también lo hicieron los impuestos fue en menor proporción.. Esta situación es especialmente gravosa para los trabajadores sin cargas familiares, ya que el 41,4% del salario bruto de los trabajadores españoles solteros y sin hijos se destinó al pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social en 2025, lo que significan 6,3 puntos más que la cuña fiscal media para el conjunto de la OCDE, que se sitúa en el del 35,1%. De este modo, mientras que en la OCDE la carga fiscal sobre los costes laborales se incrementó en promedio en 0,15 puntos porcentuales respecto a 2024, en España se observó un aumento de 0,31 puntos porcentuales respecto del año precedente, con un mayor impacto sobre el impuesto sobre la renta, con 0,25 puntos, frente a un descenso promedio del 0,01% en la OCDE. Los que se llevan la peor parte son los trabajadores de Bélgica, con un 52,5%; Alemania con un 49,3%; Francia con un 47,2%; Austria con un 47,1%; e Italia con un 45,8% y se colocan como los países con mayor diferencia entre salario bruto y neto junto a España.. El ranking de países país de la OCDE con el mayor coste de la mano de obra lo lidera Alemania, donde las empresas tienen que pagar de media 113.595 dólares en paridad de poder adquisitivo, seguido de Suiza (113.350), Bélgica (111.350), Austria (110.216), Luxemburgo (105.925) y Países Bajos (104.614). España se quedaba en la décimo novena posición (de 38) con 75.101 dólares en paridad de poder adquisitivo, ligeramente por encima de la media de 74.072. Cierran la tabla Costa Rica (41.725), Chile (30.615), México (23.537) y Colombia (20.534).. En sus conclusiones, los analistas de la OCDE han explicado que no han querido hacer los cálculos de esa pérdida o ganancia de poder adquisitivo después de impuestos porque ese indicador «no da más que una visión parcial del ingreso disponible global de los trabajadores», ya que «no tiene en cuenta los beneficios que pueden sacar de otras medidas de los poderes públicos que tienen consecuencias sobre ese poder adquisitivo, por ejemplo para reducir el costo de los productos básicos, de la sanidad o de la educación.
La continúa subida de la presión contributiva sobre los salarios de los trabajadores impulsada por el Gobierno durante el último año ha provocado que los salarios hayan perdido poder adquisitivo. España se ha situado a la cabeza de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en los que el pasado año la subida de la fiscalidad que grava los sueldos hizo desaparecer el incremento aprobado en los convenios, lo que se tradujo en una pérdida de tres décimas de ingresos reales, es decir, que los trabajadores ganan menos que hace un año en términos reales. En concreto, descontando la inflación, los salarios subieron de media un 1,2%, pero al elevarse el tipo impositivo medio para las personas físicas en un 1,5%, la diferencias son esas tres décima de pérdida de renta real. Por tanto, el ingreso real después de impuestos de un trabajador español con el salario medio fue menor en 2025 que en 2024.. Así los explica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe anual sobre la cuña fiscal -determinada como el porcentaje del salario que supone el impuesto sobre la renta y las cotizaciones-, en el que se confirma que el Gobierno de Pedro Sánchez ha llevado a España a sufrir el mayor incremento de la fiscalidad junto a Austria, Estonia, Alemania, Corea del Sur, México y Reino Unido. En Canadá, Israel y Japón también bajó o se estancó la renta en términos reales, pero porque los salarios disminuyeron cuando se descuenta la inflación, pero en los 28 restantes analizados los ingresos reales progresaron porque se incrementaron los sueldos y cuando también lo hicieron los impuestos fue en menor proporción.. Esta situación es especialmente gravosa para los trabajadores sin cargas familiares, ya que el 41,4% del salario bruto de los trabajadores españoles solteros y sin hijos se destinó al pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social en 2025, lo que significan 6,3 puntos más que la cuña fiscal media para el conjunto de la OCDE, que se sitúa en el del 35,1%. De este modo, mientras que en la OCDE la carga fiscal sobre los costes laborales se incrementó en promedio en 0,15 puntos porcentuales respecto a 2024, en España se observó un aumento de 0,31 puntos porcentuales respecto del año precedente, con un mayor impacto sobre el impuesto sobre la renta, con 0,25 puntos, frente a un descenso promedio del 0,01% en la OCDE. Los que se llevan la peor parte son los trabajadores de Bélgica, con un 52,5%; Alemania con un 49,3%; Francia con un 47,2%; Austria con un 47,1%; e Italia con un 45,8% y se colocan como los países con mayor diferencia entre salario bruto y neto junto a España.. El ranking de países país de la OCDE con el mayor coste de la mano de obra lo lidera Alemania, donde las empresas tienen que pagar de media 113.595 dólares en paridad de poder adquisitivo, seguido de Suiza (113.350), Bélgica (111.350), Austria (110.216), Luxemburgo (105.925) y Países Bajos (104.614). España se quedaba en la décimo novena posición (de 38) con 75.101 dólares en paridad de poder adquisitivo, ligeramente por encima de la media de 74.072. Cierran la tabla Costa Rica (41.725), Chile (30.615), México (23.537) y Colombia (20.534).. En sus conclusiones, los analistas de la OCDE han explicado que no han querido hacer los cálculos de esa pérdida o ganancia de poder adquisitivo después de impuestos porque ese indicador «no da más que una visión parcial del ingreso disponible global de los trabajadores», ya que «no tiene en cuenta los beneficios que pueden sacar de otras medidas de los poderes públicos que tienen consecuencias sobre ese poder adquisitivo, por ejemplo para reducir el costo de los productos básicos, de la sanidad o de la educación.
