
Lo que parecía imposible en la campaña de las últimas elecciones generales, cuando el PP se esforzó en mantener distancias con Vox, ha sucedido ahora, en la batalla decisiva del 29 de noviembre. Los populares han alcanzado un acuerdo con la extrema derecha para concurrir de forma estratégica al Senado, que supone una coalición de facto, para evitar que se pierdan escaños de la derecha allí donde los de Santiago Abascal tenían muy difícil lograr representación. En virtud del acuerdo, que han anunciado a la vez PP y Vox esta mañana, los dos partidos coordinan un total de 23 provincias. Los populares renuncian a presentarse en tres provincias (Gipuzkoa, Girona y Tarragona), mientras que Vox no se presentará en otras seis (Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares).
Lo que parecía imposible en la campaña de las últimas elecciones generales, cuando el PP se esforzó en mantener distancias con Vox, ha sucedido ahora, en la batalla decisiva del 29 de noviembre. Los populares han alcanzado un acuerdo con la extrema derecha para concurrir de forma estratégica al Senado, que supone una coalición de facto, para evitar que se pierdan escaños de la derecha allí donde los de Santiago Abascal tenían muy difícil lograr representación. En virtud del acuerdo, que han anunciado a la vez PP y Vox esta mañana, los dos partidos coordinan un total de 23 provincias. Los populares renuncian a presentarse en tres provincias (Gipuzkoa, Girona y Tarragona), mientras que Vox no se presentará en otras seis (Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares).
En el caso de esas seis plazas donde Vox no tendrá papeleta propia, la extrema derecha presentará a un candidato como “independiente” dentro de las listas del PP. En otras 14 provincias más, Vox solo presentará a un candidato, de forma que sus votantes podrán elegir además a otros dos candidatos del PP (porque en cada papeleta se eligen a tres). Se trata de Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. “Es una muy buena noticia para el PP, para la alternativa a Sánchez y sobre todo para España”, ha celebrado el acuerdo el secretario general del PP, Miguel Tellado.
El acuerdo se ha cerrado in extremis esta misma mañana, y de hecho ha retrasado casi una hora la comparecencia de Tellado en rueda de prensa, prevista para la una de la tarde, precisamente porque se estaban cerrando los últimos flecos. Algunos todavía tendrán que negociarse a lo largo del día, como el perfil de los candidatos de Vox que irán en las listas del PP como “independientes”, que en Génova todavía desconocen.
La alianza entre la derecha y la extrema derecha en el Senado es inédita y profunda, ya que implica para el PP el hecho histórico de no presentarse en dos provincias catalanas (Girona y Tarragona), y en una provincia vasca, Gipuzkoa, una petición que Vox ha arrancado al PP en contraprestación por retirarse a su vez de seis provincias. En esas tres plazas en las que no se presenta, aunque no lo diga de forma explícita, el PP estará pidiendo de facto el voto para Vox, porque por primera vez en democracia no habrá una papeleta con sus siglas. En las seis provincias en las que son los de Abascal los que no se presentan la situación será algo diferente, porque Vox sí tendrá un candidato, aunque figure como “independiente”, dentro de la lista del PP. “Aquí no hay dos partidos que se diluyen, nadie renuncia a sus siglas”, ha subrayado Tellado, pero las dos formaciones desdibujan sus fronteras en una colaboración muy intensa, tanto como para forzar al PP a retirarse de dos provincias catalanas y una vasca.
El objetivo del acuerdo inédito entre el PP y Vox, según ha explicado el secretario general del PP, es “proteger la mayoría del centro derecha en el Senado frente a los movimientos de la izquierda radical para arrebatársela”. “El PSOE y sus socios no solo van a perder mayoría en el Congreso, sino que se van a quedar con las ganas de conseguirla en el Senado. Con este entendimiento, PP y Vox asumimos que la Cámara alta es imprescindible para avanzar en el proceso de reconstrucción nacional”, ha destacado Tellado.
No obstante, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, desveló la semana pasada que el propósito de esta alianza es todavía más ambicioso. Se trata, dijo Feijóo, de lograr los tres quintos del Senado, una mayoría reforzada clave que permitiría a los conservadores, entre otras cosas, un cambio de signo en el Tribunal Constitucional, que ahora tiene mayoría progresista, al poder nombrar a cuatro magistrados de los 12 que componen el tribunal de garantías sin acuerdo con el PSOE (otros cuatro se eligen a propuesta del Congreso, dos a propuesta del Gobierno y otros dos por el Consejo General del Poder Judicial). Con tres quintos de la Cámara alta la derecha podría nombrar también a diez vocales de los veinte del Consejo General del Poder Judicial, el órgano de gobierno de los jueces que, a su vez, nombra a los magistrados del Tribunal Supremo, incluida la sala segunda que enjuicia los casos de corrupción política.
La negociación entre PP y Vox ha implicado a los dos líderes, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, que hablaron la semana pasada para encauzar los términos de un pacto complejo, porque las expectativas electorales de la extrema derecha son muy diferentes a las de las elecciones de hace tres años, cuando no lograron ningún senador por voto directo en las urnas. Vox ha contado esta legislatura con hasta cinco senadores de designación autonómica fruto de sus acuerdos de Gobierno con el PP en varias comunidades autónomas. Los de Abascal han exigido en la negociación con el PP garantizarse un grupo parlamentario propio en la Cámara alta. El reglamento del Senado exige un mínimo de 10 senadores para constituir grupo, pero permite que, una vez constituido, no tenga que disolverse si lo abandonan varios de sus miembros, siempre que conserve al menos seis miembros. Fuentes del PP han explicado que el pacto no garantiza per se el grupo parlamentario a Vox, sino que dependerá de los senadores que la extrema derecha consiga con el voto directo en urna según la coordinación pactada.
El pacto de la derecha y la extrema derecha es una reacción al acuerdo de las izquierdas para el Senado, que concurrirán en una coalición del PSOE en 43 provincias con otras fuerzas progresistas del Frente Amplio. Bajo la denominación “Senado de Progreso”, la integrarán los socialistas, IU, Movimiento Sumar, Compromís, Más Madrid, Chunta Aragonesista, Batzarre y Més.
El Senado está compuesto por 266 senadores, 208 de elección directa y 58 designados por los Parlamentos de las comunidades autónomas. El PP obtuvo 120 escaños en las elecciones de 2023, 37 más que en 2019. El PSOE realizó el camino contrario y pasó de 93 a 72 senadores. A su izquierda lograron solo dos senadores: Agrupación Socialista La Gomera —una escisión del PSOE— y Eivissa i Formentera al Senat, que era una coalición integrada por los socialistas, Sumar, IU y Ara Eivissa. En cuanto a los senadores por designación autonómica, el reparto está mucho más igualado. De los 58 que hay, 23 son del PP, 19 del PSOE y 5 de Vox. El resto son de partidos nacionalistas y regionalistas: 3 de Junts, 1 de ERC, 1 de PNV, 1 de EH Bildu, 1 de Más Madrid, 1 de Geroa Bai, 1 de BNG, 1 de Compromís y 1 de Coalición Canaria.
