Mientras María Jesús Montero, la mujer que ha tenido más poder en un gobierno en España, según dijo ella misma, sufría y penaba en el Parlamento de Andalucía durante el debate de investidura de Moreno Bonilla (que también pasó lo suyo), dos personas de su equipo, y lo que es más importante, de su estrecha confianza, también atravesaban un calvario. La primera es Soledad Fernández Doctor, que abandona su puesto como directora de la Agencia Tributaria (AEAT). Puede que muchos, a la vez que sufridos contribuyentes, se alegren de su vía crucis, pero conviene avisar que toda situación mala es susceptible de empeorar. Dicen desde este organismo que Fernández Doctor hace meses que pidió su relevo y que no tiene que ver con la sensación de final de ciclo que se ha instalado en los altos cargos del sanchismo. Entre sus estaciones de penitencia destacan varias: el papelón de la AEAT en los casos del “hermanísimo” y ahora de Rodríguez Zapatero, la contestación interna y el malestar de una parte de los funcionarios dependientes de ella y todo el lío que hay montado con la trasferencia a Cataluña de una parte de las competencias de la ya citada Agencia, así como las negociaciones sobre la financiación autonómica. Vamos, un quebradero de cabeza tras otro.. La otra mujer miembro del equipo de “Chiqui” Montero es la presidenta de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), que ha sido imputada junto a otras veinticuatro personas por el juez Santiago Pedraz. De nombre y apellido Belén Gualda se enfrenta a un horizonte procesal incierto. Entre ellas también está José Ramón Sempere, anterior presidente de Mercasa, empresa sometida a la tutela del Ministerio de Agricultura, con el sanchista Luis Planas al frente. En el fondo de este asunto andan Leire, la fontanera del PSOE, lo de Tubos Reunidos y demás casos sospechosos. La pregunta que circula en estos momentos en círculos empresariales y políticos de Madrid es la siguiente: ¿hasta cuándo va a aguantar Gualda como presidenta de la SEPI y si sus defensores van a desaparecer poco a poco hasta quedarse en soledad? Las próximas semanas serán claves, pero cada día que pasa la sensación de que “esto” se desmorona va a más, mientras Montero ya no puede hacer de paraguas.
Mientras María Jesús Montero, la mujer que ha tenido más poder en un gobierno en España, según dijo ella misma, sufría y penaba en el Parlamento de Andalucía durante el debate de investidura de Moreno Bonilla (que también pasó lo suyo), dos personas de su equipo, y lo que es más importante, de su estrecha confianza, también atravesaban un calvario. La primera es Soledad Fernández Doctor, que abandona su puesto como directora de la Agencia Tributaria (AEAT). Puede que muchos, a la vez que sufridos contribuyentes, se alegren de su vía crucis, pero conviene avisar que toda situación mala es susceptible de empeorar. Dicen desde este organismo que Fernández Doctor hace meses que pidió su relevo y que no tiene que ver con la sensación de final de ciclo que se ha instalado en los altos cargos del sanchismo. Entre sus estaciones de penitencia destacan varias: el papelón de la AEAT en los casos del “hermanísimo” y ahora de Rodríguez Zapatero, la contestación interna y el malestar de una parte de los funcionarios dependientes de ella y todo el lío que hay montado con la trasferencia a Cataluña de una parte de las competencias de la ya citada Agencia, así como las negociaciones sobre la financiación autonómica. Vamos, un quebradero de cabeza tras otro.. La otra mujer miembro del equipo de “Chiqui” Montero es la presidenta de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), que ha sido imputada junto a otras veinticuatro personas por el juez Santiago Pedraz. De nombre y apellido Belén Gualda se enfrenta a un horizonte procesal incierto. Entre ellas también está José Ramón Sempere, anterior presidente de Mercasa, empresa sometida a la tutela del Ministerio de Agricultura, con el sanchista Luis Planas al frente. En el fondo de este asunto andan Leire, la fontanera del PSOE, lo de Tubos Reunidos y demás casos sospechosos. La pregunta que circula en estos momentos en círculos empresariales y políticos de Madrid es la siguiente: ¿hasta cuándo va a aguantar Gualda como presidenta de la SEPI y si sus defensores van a desaparecer poco a poco hasta quedarse en soledad? Las próximas semanas serán claves, pero cada día que pasa la sensación de que “esto” se desmorona va a más, mientras Montero ya no puede hacer de paraguas.
