El 22 de octubre de 2023, Julia, una estudiante polaca de 15 años que estaba de viaje de estudios en Granada, bajaba desde la Alhambra a la ciudad junto a dos compañeras por el bosque de Gomérez, cuando una gran rama de un castaño de indias le cayó encima y cambió su vida para siempre. Aquella tarde, la borrasca Bernard azotaba Andalucía con vientos que en Granada se acercaron a los 70 kilómetros por hora, lo que llevó a la dirección de la Alhambra a decretar el cierre del monumento sobre las seis de la tarde. Julia quedó parapléjica y totalmente dependiente a consecuencia del accidente. Ahora, con 18 años, tiene la certeza de que recibirá una indemnización por aquellos hechos: la Alhambra ha abonado ya 900.000 euros y su aseguradora deberá cubrir el resto hasta alcanzar los 1.949.078 euros, más de dos años y medio después del suceso.. Seguir leyendo
El 22 de octubre de 2023, Julia, una estudiante polaca de 15 años que estaba de viaje de estudios en Granada, bajaba desde la Alhambra a la ciudad junto a dos compañeras por el bosque de Gomérez, cuando una gran rama de un castaño de indias le cayó encima y cambió su vida para siempre. Aquella tarde, la borrasca Bernard azotaba Andalucía con vientos que en Granada se acercaron a los 70 kilómetros por hora, lo que llevó a la dirección de la Alhambra a decretar el cierre del monumento sobre las seis de la tarde. Julia quedó parapléjica y totalmente dependiente a consecuencia del accidente. Ahora, con 18 años, tiene la certeza de que recibirá una indemnización por aquellos hechos: la Alhambra ha abonado ya 900.000 euros y su aseguradora deberá cubrir el resto hasta alcanzar los 1.949.078 euros, más de dos años y medio después del suceso.
Tras el accidente, Julia fue trasladada a un centro hospitalario de Granada, donde estuvo ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos durante una semana. Después de ese periodo, pasó a planta y permaneció ahí hasta completar un mes de ingreso. Viajó entonces a Polonia, donde continuó hospitalizada durante bastante tiempo. La caída de la rama le causó una lesión medular traumática, múltiples fracturas, contusiones pulmonares y un neumotórax, entre otras lesiones graves. Según los informes incorporados al expediente, las secuelas le han provocado una limitación funcional severa y, pese a las diversas intervenciones quirúrgicas a las que fue sometida, quedó finalmente parapléjica. Sin posibilidad de caminar, Julia necesita ayuda permanente para las actividades cotidianas y está incapacitada para trabajar.
Rodrigo Ruiz-Jiménez Cabrera, director de la Alhambra, explica que la familia de Julia es modesta y que la madre ha tenido que dejar de trabajar para asistir a su hija. La razón de la tardanza en el reconocimiento de la indemnización, cuenta Ruiz-Jiménez, está en que “la ley dice que si no eres negligente, el Estado no tiene por qué pagar”. Además, aclara que todos los informes propios dictaron que no había tal negligencia. Según los estudios posteriores, la causa de la caída de la rama fue “un pequeño torbellino, que provocó una torsión múltiple, es decir, hacia la izquierda, la derecha, arriba y abajo”, que acabó echando al suelo parte del castaño de indias.
Este caso ha llegado al Consejo Consultivo de Andalucía, que en su dictamen favorable a la indemnización reproduce las diferentes versiones de las partes, la de la abogada de Julia por un lado y la de la administración por otro. Para la letrada de la víctima, con quien este diario ha intentado varias veces contactar sin éxito, “los avisos meteorológicos debieron llevar a la cancelación de cualquier actividad en el conjunto monumental”. Para la Administración, “se actuó adecuadamente atendiendo a tales avisos, que no alertaban de fuertes vientos en el momento en que se produjo el accidente y, aunque la rama escondía una pudrición interior en la zona de tracción, la misma no podía detectarse por una inspección visual”. El documento habla de vientos de 67 kilómetros por hora a las 19.14 de aquella tarde, lo que se considera un “fenómeno atmosférico de fuerza mayor”.
El Consejo Consultivo reprocha a la Alhambra cuando asegura que se percibe “un posible déficit en la actuación administrativa” ya que habría que “ponderar las especiales características de la zona del suceso, y el efecto cañón del aire en la misma, que deberían haber llevado a una mejor previsión en el Plan de Autoprotección, contemplando de forma más detallada las particularidades de los espacios, y teniendo en cuenta que hay ocasiones en que la aparición no es paulatina, sino brusca o súbita, y a veces no ajustada a los horarios previstos, como ocurrió en el episodio de las borrascas Aline y Bernard”. El informe concluye admitiendo que existe responsabilidad patrimonial de la Alhambra.
Con ese dictamen, la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía finalmente emitió otro que todas las partes han dado por bueno, aceptando la valoración económica y legal del Consultivo. Esa valoración incluye, entre otros conceptos, 130 días de UCI entre España y Polonia; el perjuicio personal básico, pérdida de la calidad de vida en grado grave, tanto de Julia como de sus familiares; la ayuda de terceras personas ―valorada en más de 900.000 euros―, etc.
Aquel incidente, explica el director, “trágico y espantoso”, provocó la puesta en marcha de un protocolo de viento, que no existía y que, añade, “luego hemos ido reforzando”. La Alhambra cuenta actualmente con un mapa de todos sus árboles en el que cada ejemplar tiene su historial, sus patologías, sus tratamientos y una calificación del riesgo que no solo incluye la posibilidad de caída, sino el criterio del tránsito de personas por el entorno del árbol. En general, explican desde el monumento, se han reforzado los protocolos generales de seguridad frente a distintos fenómenos meteorológicos y se ha incrementado la frecuencia de las inspecciones y de las podas preventivas. Cada árbol es evaluado periódicamente en función de sus patologías y del nivel de riesgo que pueda presentar. Además, se están probando tecnologías que permiten conocer no solo el exterior, sino el interior de los árboles.
