Dura advertencia de la presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz, al Gobierno tras avanzar una nueva revisión al alza en su previsión de déficit público para este año, que según sus cálculos cerrará 2026 en el 2,7%, seis décimas por encima de la estimación del Gobierno. Olóndriz ha advertido en el foro Nueva Economía Forum, que este deterioro de las previsiones viene motivado «por nuevas medidas aprobadas» como la bonificación al diésel en septiembre y la revisión del gasto de las comunidades autónomas.. Además, ha avisado de que el gasto primario neto -elemento clave de las nuevas reglas fiscales europeas- se elevará este año, del 6,4% al 6,6%, lo que disparará el incremento acumulado entre 2024 y 2026 del 13% al 16,8% y dejará esta métrica «en el límite de cumplir con los compromisos». Es decir, por encima del compromiso del 13% recogido en el Plan Fiscal Estructural a Medio Plazo. «Ya estamos en el límite del margen fiscal». Si bien España conserva un déficit por debajo del límite del 3% del PIB establecido por la Unión Europea, la previsión del organismo ha empeorado para este 2026 por las nuevas medidas aprobadas, por el restablecimiento de la bonificación al diésel en septiembre, y por la revisión al alza del gasto de las comunidades autónomas.. Olóndriz ha recordado que en julio ya se esperaba un incumplimiento de las reglas en 2027 y 2028 incluso con la cláusula de escape activada, la eventual necesidad de medidas adicionales para compensar la inflación hacen que «el riesgo de que incumplamos en 2026 empieza a ser más importante. El margen para cumplir los compromisos con la Unión Europea, la llamada regla de gasto europea, ya es muy limitado y nos preocupa principalmente la dinámica de gasto», ha resumido, «y eso indica que si no se toman medidas probablemente se tendrán que realizar ajustes en el futuro». En este sentido, estima que la situación se ha deteriorado hasta el punto de que «no puede asegurarse el cumplimiento del compromiso ya en 2026», especialmente si resultan necesarias nuevas medidas para responder al repunte de la inflación.. Asimismo, ha señalado que la activación de la cláusula nacional de escape, prevista en la normativa europea para acomodar el incremento del gasto en defensa y las medidas adoptadas ante la actual crisis, permite un cierto margen adicional. Sin embargo, ha avisado de que, incluso teniendo en cuenta esta salvaguarda, el margen de cumplimiento es «prácticamente nulo. El margen para cumplir los compromisos con la Unión Europea, la llamada regla de gasto europea, ya es muy limitado y nos preocupa principalmente la dinámica de gasto. Eso indica que si no se toman medidas probablemente se tendrán que realizar ajustes en el futuro».. La responsable de la AIReF ha alertado de que la deuda pública continuará en niveles elevados al cierre del ejercicio, en el entorno del 100% del PIB, pese a que prevé una senda de reducción. A su juicio, este volumen de deuda mantiene a España «muy sensible» a las condiciones de los mercados financieros, que se han tensionado durante los últimos meses.. También ha advertido de que la actualización de las previsiones de crecimiento económico «son más bien negativas». En julio esperaba un avance del PIB del 2,5% para este año, y, aunque no ha confirmado una rebaja, todo apunta a que el paso atrás es un hecho, al empezar a flaquear algunos de los motores del crecimiento actual, como la dinámica poblacional y las inversiones asociadas a los fondos europeos, «que no duran eternamente», por lo que cree necesario «poner el foco en la productividad por ocupado, que permanece estancada», pese a que la productividad por hora sí mejora. «La tendencia creciente de costes laborales no se ve compensada por mayor productividad, lo que podría acabar erosionando la competitividad y el crecimiento por el «tensionamiento de los mercados financieros», que con el alto nivel de deuda pública actual podría obligar a «detraer recursos de algunas políticas para pagar los intereses, y la incertidumbre sobre la situación internacional y su impacto en la inflación».. Por otra parte, Olóndriz ha vuelto a insistir en la necesidad de presentar unos Presupuestos Generales del Estado para 2027, los primeros desde 2023, y defendió que se haga «en tiempo y forma», ya que es importante por «calidad institucional, transparencia y supervisión. Son el principal instrumento para ordenar las políticas económicas y fiscales, conocer cómo se van a financiar y comprobar si son compatibles con los compromisos asumidos. Son una rendición de transparencia en un Estado tan descentralizado, en que la previsibilidad es especialmente importante», pues las administraciones territoriales necesitan «referencias claras» para la elaboración de sus políticas.. Sin embargo, ha puntualizado que, además de presentar un plan presupuestario para 2027, se debería reformar el marco fiscal nacional y empezar a trabajar en el próximo plan fiscal estructural -que tendrá que estar aprobado en abril de 2028- para adaptarse a la visión de medio plazo de las nuevas reglas fiscales. En opinión de Olóndriz, hay que empezar ya pronto a «preparar» el próximo plan fiscal estructural de medio plazo, que debe ver la luz antes de abril de 2027 y, aunque puede pensarse que queda mucho, avisó de que «para planificaciones presupuestarias no es tanto tiempo». En esta línea, exhortó a aprender del primer plan que se ha realizado y aplicar mejoras como la fijación de objetivos desagregados por diferentes administraciones públicas y no solo en conjunto.
Dura advertencia de la presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz, al Gobierno tras avanzar una nueva revisión al alza en su previsión de déficit público para este año, que según sus cálculos cerrará 2026 en el 2,7%, seis décimas por encima de la estimación del Gobierno. Olóndriz ha advertido en el foro Nueva Economía Forum, que este deterioro de las previsiones viene motivado «por nuevas medidas aprobadas» como la bonificación al diésel en septiembre y la revisión del gasto de las comunidades autónomas.. Además, ha avisado de que el gasto primario neto -elemento clave de las nuevas reglas fiscales europeas- se elevará este año, del 6,4% al 6,6%, lo que disparará el incremento acumulado entre 2024 y 2026 del 13% al 16,8% y dejará esta métrica «en el límite de cumplir con los compromisos». Es decir, por encima del compromiso del 13% recogido en el Plan Fiscal Estructural a Medio Plazo. «Ya estamos en el límite del margen fiscal». Si bien España conserva un déficit por debajo del límite del 3% del PIB establecido por la Unión Europea, la previsión del organismo ha empeorado para este 2026 por las nuevas medidas aprobadas, por el restablecimiento de la bonificación al diésel en septiembre, y por la revisión al alza del gasto de las comunidades autónomas.. Olóndriz ha recordado que en julio ya se esperaba un incumplimiento de las reglas en 2027 y 2028 incluso con la cláusula de escape activada, la eventual necesidad de medidas adicionales para compensar la inflación hacen que «el riesgo de que incumplamos en 2026 empieza a ser más importante. El margen para cumplir los compromisos con la Unión Europea, la llamada regla de gasto europea, ya es muy limitado y nos preocupa principalmente la dinámica de gasto», ha resumido, «y eso indica que si no se toman medidas probablemente se tendrán que realizar ajustes en el futuro». En este sentido, estima que la situación se ha deteriorado hasta el punto de que «no puede asegurarse el cumplimiento del compromiso ya en 2026», especialmente si resultan necesarias nuevas medidas para responder al repunte de la inflación.. Asimismo, ha señalado que la activación de la cláusula nacional de escape, prevista en la normativa europea para acomodar el incremento del gasto en defensa y las medidas adoptadas ante la actual crisis, permite un cierto margen adicional. Sin embargo, ha avisado de que, incluso teniendo en cuenta esta salvaguarda, el margen de cumplimiento es «prácticamente nulo. El margen para cumplir los compromisos con la Unión Europea, la llamada regla de gasto europea, ya es muy limitado y nos preocupa principalmente la dinámica de gasto. Eso indica que si no se toman medidas probablemente se tendrán que realizar ajustes en el futuro».. La responsable de la AIReF ha alertado de que la deuda pública continuará en niveles elevados al cierre del ejercicio, en el entorno del 100% del PIB, pese a que prevé una senda de reducción. A su juicio, este volumen de deuda mantiene a España «muy sensible» a las condiciones de los mercados financieros, que se han tensionado durante los últimos meses.. También ha advertido de que la actualización de las previsiones de crecimiento económico «son más bien negativas». En julio esperaba un avance del PIB del 2,5% para este año, y, aunque no ha confirmado una rebaja, todo apunta a que el paso atrás es un hecho, al empezar a flaquear algunos de los motores del crecimiento actual, como la dinámica poblacional y las inversiones asociadas a los fondos europeos, «que no duran eternamente», por lo que cree necesario «poner el foco en la productividad por ocupado, que permanece estancada», pese a que la productividad por hora sí mejora. «La tendencia creciente de costes laborales no se ve compensada por mayor productividad, lo que podría acabar erosionando la competitividad y el crecimiento por el «tensionamiento de los mercados financieros», que con el alto nivel de deuda pública actual podría obligar a «detraer recursos de algunas políticas para pagar los intereses, y la incertidumbre sobre la situación internacional y su impacto en la inflación».. Por otra parte, Olóndriz ha vuelto a insistir en la necesidad de presentar unos Presupuestos Generales del Estado para 2027, los primeros desde 2023, y defendió que se haga «en tiempo y forma», ya que es importante por «calidad institucional, transparencia y supervisión. Son el principal instrumento para ordenar las políticas económicas y fiscales, conocer cómo se van a financiar y comprobar si son compatibles con los compromisos asumidos. Son una rendición de transparencia en un Estado tan descentralizado, en que la previsibilidad es especialmente importante», pues las administraciones territoriales necesitan «referencias claras» para la elaboración de sus políticas.. Sin embargo, ha puntualizado que, además de presentar un plan presupuestario para 2027, se debería reformar el marco fiscal nacional y empezar a trabajar en el próximo plan fiscal estructural -que tendrá que estar aprobado en abril de 2028- para adaptarse a la visión de medio plazo de las nuevas reglas fiscales. En opinión de Olóndriz, hay que empezar ya pronto a «preparar» el próximo plan fiscal estructural de medio plazo, que debe ver la luz antes de abril de 2027 y, aunque puede pensarse que queda mucho, avisó de que «para planificaciones presupuestarias no es tanto tiempo». En esta línea, exhortó a aprender del primer plan que se ha realizado y aplicar mejoras como la fijación de objetivos desagregados por diferentes administraciones públicas y no solo en conjunto.
